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Lecciones de inversión tras 40 años en China
Steve Watson
Gestor de renta variable

Steve Watson era un joven estudiante cuando él y su mujer, Bárbara, fueron por primera vez a Wuhan, en China, para pasar el verano de 1981 aprendiendo el idioma del país.


«La China que nos encontramos en aquel primer viaje sería irreconocible para el viajero actual», recuerda Watson. «Viajamos en trenes sin aire acondicionado, impulsados por locomotoras de carbón que echaban un humo que te quemaba los ojos y ennegrecía la ropa».


No había automóviles privados; las bicicletas y los autobuses eran los principales medios de transporte. No había metro. El teléfono y el aire acondicionado estaban fuera del alcance de la mayoría (en aquella época, en la Universidad de Wuhan solo había una habitación con aire acondicionado), y la refrigeración era escasa. La ciudad, que era un importante centro comercial en China, contaba con un único puente que cruzaba el río Yangtzé.


Steve Watson y su mujer, Bárbara, en la Gran Muralla China en 1981

En la actualidad, esta ciudad de más de 12 millones de habitantes cuenta con 11 puentes sobre el río Yangtzé y con un sistema de metro de nueve líneas y 228 estaciones. Los aparatos de aire acondicionado, los televisores y los coches están por todas partes.


«Llevo décadas siguiendo de cerca la evolución del país, pero me siguen sorprendiendo su capacidad de cambio y su voluntad de adaptación», señala Watson, que lleva viviendo y trabajando en Hong Kong desde el año 2000.


Watson ha celebrado hace poco el cuarenta aniversario de su primera visita a China. En este artículo, nos comenta cómo ha cambiado su percepción del país a lo largo de los años y nos habla sobre las lecciones que ha aprendido como inversor profesional en China y sobre lo que piensa del entorno actual de inversión.


40 años de crecimiento explosivo

Fuente: Capital Group, CEIC Data, FMI, Banco Mundial. *Los datos relativos al número de empresas privadas corresponden a 1988 y 2018. RMB: renminbi chino.

China produce grandes emprendedores


En Capital Group, siempre hemos creído que la calidad del equipo directivo de una compañía es fundamental para el éxito o fracaso de la empresa, lo que nos lleva a poner un gran énfasis en invertir con grandes líderes. En este sentido, China ha producido importantes emprendedores.


Un ejemplo es Wu Yajun, cofundadora de Longfor Properties, a quien conocí en uno de mis primeros viajes como analista del mercado inmobiliario de Hong Kong en 2000, nueve años antes de que la compañía saliera a bolsa. Me impresionaron su integridad, su determinación y su dedicación a sus clientes y empleados. Creo que esa primera impresión resultó acertada, y Wu es una de las promotoras inmobiliarias que han transformado el mercado chino a lo largo de décadas de crecimiento explosivo.


También tuve el privilegio de conocer a los fundadores de algunos de los que hoy en día son los gigantes digitales del país, aunque no siempre fui capaz de identificar de forma inmediata hasta qué punto algunos de ellos se convertirían en agentes de cambio.


Hace más de 21 años conocí a Pony Ma, fundador de una nueva compañía tecnológica con sede en Shenzhen llamada Tencent. Inicialmente, la compañía ofrecía un servicio de mensajería instantánea. Su nombre se debía al precio que en aquel momento se pagaba por un mensaje individual: diez céntimos de yuan (ten cents, en inglés).


Por aquel entonces, en Tencent estaban Ma y una docena o así de jóvenes empleados que se pasaban el día tecleando en sus ordenadores en un sótano oscuro. Me provocaba una cierta intriga, pero no me hacía a la idea de lo que podría llegar a ser.


El impulso manufacturero de China asciende en la cadena de valor

Fuente: Capital Group, según informes de Euromonitor, SNE Research y datos ofrecidos por las compañías. Los datos corresponden a mayo 2021 y reflejan las cifras aproximadas.

La identificación de un buen director general es más un arte que una ciencia, y no todas las compañías cuentan con un líder fuerte. Hace unos años invertí en Sino-Forest, una compañía china que cotizaba en Toronto y que se dedicaba a la adquisición y gestión de tierras forestales para vendérselas a otros inversores. En realidad, el equipo directivo de la compañía engañó a los inversores inventándose transacciones falsas, entre otras cosas. En el año 2017, un regulador canadiense declaró culpables de fraude al director general de la compañía, Allen Chan, y a otros consejeros.


Es cierto que no se trata de una situación aislada, pero son muchas las compañías chinas las que reconocen la importancia de la transparencia y toman medidas para ajustarse a las normas vigentes en otros países.


Formo parte del consejo de la Asociación Asiática de Gobierno Corporativo, una organización con sede en Hong Kong que se reúne con muchas compañías chinas que están interesadas en convertirse en miembros de la organización y en conocer las mejores prácticas corporativas en ámbitos muy concretos.


En todos los países, hemos de asegurarnos de que lo que oímos es la verdad. Debemos mantener abiertas las líneas de comunicación con los equipos directivos de las compañías, y debemos mostrarnos escépticos y minuciosos en nuestra labor de análisis.


China es inmensa, y ofrece numerosos riesgos y oportunidades


Durante años, los expertos han anticipado la inminente debacle económica de China. Ya en 2001, en su libro The Coming Collapse of China (El próximo colapso de China), el autor Gordon Chang describió cómo el control del Partido Comunista, el nivel de deuda del sistema bancario, la mala asignación de capital, la corrupción y las burbujas del mercado inmobiliario conspirarían para acabar con el milagro económico de China.


En contra de las expectativas de Chang y de muchos otros, el país se ha resistido al colapso. Según mi experiencia, aunque muchos de estos problemas son reales, los dirigentes del país han trabajado, y siguen haciéndolo, para evitar la caída de la economía. Nos pueden preocupar las zonas de peligro, sobre todo en lo que se refiere a la acumulación de deuda y la mala asignación del capital, pero no deberíamos olvidar que las autoridades chinas también están atentas a estos problemas.


De hecho, el crecimiento estratosférico de la economía china ha confundido a menudo a los expertos que esperaban un colapso o un estancamiento económico. Pensemos, por ejemplo, en el mercado inmobiliario chino, que cubrí en los inicios de mi trayectoria como analista. El miedo a un inminente colapso inmobiliario nos ha acompañado, al menos, desde principios de la década de 2000. En el año 2003, tras un viaje a Shanghái, un compañero escribió que había visto en la ciudad kilómetros y kilómetros de nuevos apartamentos, oficinas y fábricas, muchos de los cuales parecían desocupados. «Creo que estoy siendo testigo de una burbuja de enormes proporciones», escribió en aquel momento.


Sin embargo, los precios del mercado inmobiliario chino fueron subiendo de forma espectacular a lo largo de los años, negándose por todos los medios a caer. A muchos les resultó difícil entender el efecto transformador de la urbanización, así como la necesidad general de actualizar el patrimonio inmobiliario nacional. Podría decirse que el país sigue estando infraurbanizado en la actualidad.


La urbanización va en aumento en los mercados y el empleo chinos

Fuente: Capital Group, Banco Mundial. Los datos más recientes sobre población y empleo son de 2019.

El enorme tamaño del mercado chino ofrece una gran oportunidad, pero es importante recordar que China no es un bloque monolítico que piensa y actúa con una única voz. De hecho, con una población de 1.400 millones de habitantes (a fecha de 2020) repartidos entre 23 provincias, cinco regiones autónomas, cuatro municipalidades bajo el control directo del gobierno central y dos regiones administrativas especiales, China es una entidad compleja y en ocasiones opaca que no se mueve en una única dirección sin enfrentarse a conflictos internos por el camino. Y esta heterogeneidad puede producir resultados contrarios a las expectativas.


La inversión en China exige un conocimiento de primera mano


El hecho de llevar más de 22 años viviendo en Hong Kong me ayuda a apreciar las múltiples complejidades que ofrece el país. Nuestra oficina se inauguró en 1983 y estaba situada en el apartamento del primer empleado de la compañía, Sin-Ming Shaw. Ese mismo año, el expresidente de la compañía, Jon B. Lovelace, habló ante el Consejo de Estado de la República Popular China en Pekín. Capital Group realizó sus primeras inversiones en renta variable en China en el año 1994 y formó el Grupo de China en 2001.


Watson con otros miembros del grupo de China de Capital Group en una visita a Shanghái en 2015

En la actualidad, contamos con ocho especialistas sectoriales en China, que considero esenciales para entender los riesgos y oportunidades de inversión que ofrece el país. Por ejemplo, el reciente análisis de la cadena de suministro de las baterías de vehículos eléctricos, en la que China es uno de los países referentes, ayudó a algunos de mis compañeros a tomar sus decisiones de inversión sobre los fabricantes chinos.


Los especialistas que Capital Group tiene en Shanghái, en colaboración con profesionales de otras oficinas, están entrevistando a cientos de personas que viven en las ciudades más grandes y desarrolladas, así como a otras que viven en ciudades de menor tamaño, con el fin de conocer en mayor profundidad el mercado inmobiliario chino. Entre otras cuestiones, los entrevistados responden a preguntas relacionadas con su situación financiera, su actitud de compra, su cartera de bienes inmuebles, sus inquietudes inmobiliarias y su capacidad de financiación.


Watson y un compañero de visita en una plantación de acero en Tangshan en 2016

El gobierno chino ejerce un gran poder en los mercados


A la hora de invertir en China, conviene recordar que el gobierno tiene un papel protagonista cuya influencia no debemos subestimar. Las autoridades chinas han endurecido recientemente la normativa aplicable a las compañías de plataformas de internet que, en su opinión, no se ajustaban a la agenda de prosperidad común del gobierno. En algunos casos, se consideró que estas compañías eran demasiado rentables, o que su actividad era contraria al interés público.


El cambio de rumbo de las autoridades sorprendió a muchos, a mí entre ellos, y la cotización de estas compañías se desplomó. El gobierno también interviene en otras áreas del sector privado, como la educación y el juego.


Como inversores, hemos de prestar una gran atención a estos cambios y entender bien las consecuencias de la agenda de prosperidad común del país. Sin duda, el riesgo político es aquí mayor que en otros mercados, pero China desea una economía dinámica y en crecimiento, caracterizada por un importante grado de innovación. Creo que sus dirigentes son conscientes de que esto no es posible solo con compañías estatales.


En la actualidad, a muchas compañías les inquieta parecer demasiado rentables, o mostrar un crecimiento excesivo. Pero creo que es posible alcanzar un equilibrio, en el que los directivos de las compañías descubran cómo pueden crecer y ser reconocidos por el gobierno, y el gobierno pueda determinar la mejor manera de utilizar la empresa privada para lograr sus objetivos económicos a largo plazo.


El rápido crecimiento ha transformado el mercado chino

Fuente: Capital Group, MSCI, RIMES. Composición por sectores a 24 marzo 2022. Principales compañías a 31 diciembre 2021. La categoría de telecomunicaciones y suministros públicos incluye el sector de los servicios de telecomunicaciones antes de 2018, momento en el que se reclasificó como servicios de comunicaciones y se modificó sustancialmente su composición. La categoría de consumo y tecnología incluye los sectores de consumo discrecional, consumo básico, tecnología de la información y servicios de comunicaciones. La categoría de sectores relacionados con las materias primas incluye los sectores de la industria, los materiales y la energía. La leyenda de colores refleja la clasificación sectorial al final de cada año.

Inversión contraria a la tendencia en la China actual


Por naturaleza, suelo invertir en contra de la tendencia del mercado, así que, hoy en día, en un momento en el que la cotización de muchas compañías chinas ha caído de forma notable y los inversores se muestran cada vez más preocupados, creo que es bueno estar abierto a la inversión en China. Últimamente he estado analizando una gran variedad de sectores, como el de bienes de consumo, el de servicios corporativos e incluso el de plataformas de internet. Pero, cuidado: no es un mercado fácil de entender. El exhaustivo análisis fundamental realizado por experimentados especialistas sobre el terreno resulta esencial.


Los inversores en China pueden buscar lo mismo que buscan en otros mercados: compañías con sólidos equipos directivos dispuestas a recompensar a sus accionistas, buenos productos, atención a la calidad, objetivo de rentabilidad, comprensión de la eficiencia del balance y, por supuesto, capacidad para gestionar la relación con el gobierno.



Steve Watson es un gestor de renta variable con 33 años de experiencia en inversiones. Al principio de su carrera en Capital, cubrió real estate y el transporte de Asia, así como las  compañías europeas de transporte y servicios públicos como analista. Tiene un MBA y un Master en estudios franceses de la Universidad de Nueva York, así como una licenciatura en francés de la Universidad de Massachusetts.


La inversión fuera de Estados Unidos conlleva riesgos, como la fluctuación de las divisas, los periodos de iliquidez y la volatilidad de los precios. Dichos riesgos pueden verse intensificados cuando se realizan inversiones en países emergentes. Las compañías de pequeña capitalización entrañan riesgos adicionales y su cotización puede fluctuar en mayor medida que la de las compañías más grandes.

 

El índice MSCI China Investable Market refleja una representación de las compañías de capitalización grande, mediana y pequeña de aproximadamente el 99% del universo de inversión de renta variable del mercado de China continental. A fecha de 31 julio 2021, el índice cuenta con 986 componentes.

 

MSCI no ha aprobado, revisado ni generado el presente informe, no realiza ninguna declaración ni manifiesta ninguna garantía de forma expresa ni implícita, ni asume responsabilidad alguna con respecto a los datos mencionados en el mismo. Los datos de MSCI no pueden ser redistribuidos ni empleados para otros índices o productos de inversión.

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