En lo que respecta a los mercados de renta fija, los gobiernos populistas suelen impulsar políticas monetarias de orientación expansiva para estimular el crecimiento o satisfacer demandas sociales, lo que conduce a una reducción de los tipos de interés a corto plazo. Estas intervenciones suelen venir acompañadas de un aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo, ya que los inversores muestran una mayor preocupación por la sostenibilidad fiscal, el riesgo de inflación y la potencial monetización de los déficits.
Este incremento de los rendimientos refleja algo más que un ajuste técnico: señala un cambio en las expectativas del mercado en relación con la prima de riesgo exigida para invertir en deuda pública en el marco de regímenes políticos menos predecibles. El resultado es un aumento de la pendiente de la curva de tipos, con unos tipos a corto plazo que se mantienen contenidos por la acción de la política monetaria y unos tipos a largo plazo al alza en respuesta a las elevadas expectativas de inflación y la incertidumbre fiscal.
En renta variable, las medidas de políticas populistas, como los aranceles, la expansión fiscal y las intervenciones normativas, favorecen a unos participantes de los mercados y perjudican a otros, sobre todo cuando la intervención gubernamental afecta a sectores estratégicos.
Los episodios que se han producido recientemente en Estados Unidos, como los relacionados con las estructuras de participación con derechos especiales conocidas como «acciones de oro», las operaciones de capital público-privadas y los cambios de política en materia de controles a la exportación de chips, ponen de manifiesto cómo las agendas políticas pueden afectar a la asignación del capital y la visibilidad de los beneficios. Las tensiones geopolíticas, como las restricciones de China a la compra de chips de inteligencia artificial y el riesgo de un agravamiento de las tensiones con Estados Unidos, no hacen sino aumentar la incertidumbre. Al mismo tiempo, las propuestas de recortes de financiación a las principales agencias de innovación podrían debilitar los factores de crecimiento a largo plazo, lo que deriva en una mayor fragilidad de las valoraciones de los activos en contextos de tensión política.
Para los inversores, no se trata de descartar directamente el populismo, sino de abordarlo de una manera selectiva. Es fundamental entender cuáles son los factores subyacentes que provocan el impulso del populismo, ya que estas presiones continuarán configurando las trayectorias políticas. Un enfoque disciplinado, que tenga en cuenta las dinámicas sectoriales y el horizonte temporal y que sea capaz de evaluar la solidez institucional y la credibilidad en materia de reformas, permite aprovechar las oportunidades que puedan surgir, así como gestionar los riesgos estructurales que acompañan a las políticas populistas.
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Esta reflexión se enmarca en nuestro análisis sobre cómo los cambios que se están produciendo actualmente en todo el mundo afectan a las oportunidades de inversión, una dinámica a la que hemos denominado la «gran reestructuración global».