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Perspectivas económicas: crecimiento desigual de la economía mundial en 2024
Jared Franz
Economista
Robert Lind
Economista
Pramod Atluri
Gestor

El elevado nivel de inflación y los altos tipos de interés están provocando divergencias entre las principales economías del mundo. La sorprendente capacidad de resistencia que muestran Estados Unidos, Japón y la India está contribuyendo a impulsar las perspectivas económicas de cara a 2024, mientras que los continuos signos de debilidad en Europa y China están moderando las expectativas para el nuevo año.


El Fondo Monetario Internacional prevé que el crecimiento medio de la economía mundial se sitúe en el 2,9% en 2024, ligeramente por debajo del 3% registrado en 2023.


La solidez de la economía estadounidense podría impulsar el crecimiento mundial


«La capacidad de resistencia de la economía estadounidense resulta especialmente sorprendente si tenemos en cuenta lo mucho que han aumentado los precios y el nivel que han alcanzado los tipos de interés tras las agresivas subidas por parte de la Reserva Federal», señala Jared Franz, economista estadounidense de Capital Group.


«Es una muestra de la solidez del consumo y del mercado laboral», añade Franz. «No cabe duda de que ha contribuido a aliviar el temor a una inminente recesión. Aún no podemos descartarla, pero, en mi opinión, el riesgo ha disminuido de manera considerable».


Se prevé un crecimiento desigual de la economía mundial en 2024

La imagen muestra un gráfico de líneas con las categorías habituales del ciclo económico (fase inicial, fase intermedia, fase avanzada y recesión) para ocho grandes países o regiones. Japón, la India, Canadá y Estados Unidos se sitúan entre la fase intermedia y la avanzada, China en la frontera entre la fase avanzada y la recesión, y el Reino Unido, la eurozona y Alemania en recesión.

Fuente: Capital Group. Las posiciones de los diferentes países en el ciclo económico son previsiones de los economistas de Capital Group a fecha de octubre 2023. El tamaño de las burbujas representa el tamaño relativo aproximado de cada economía y se muestra únicamente a efectos ilustrativos.

Se prevé que la evolución de las otras dos grandes economías, Europa y China, afecte al crecimiento de la economía mundial, ya que ambas se enfrentan a un entorno comercial cada vez más complicado y a un aumento de las tensiones geopolíticas.


Alemania, la mayor economía europea, ya ha entrado en territorio de contracción como consecuencia de la fuerte desaceleración de su actividad manufacturera y la disminución de la demanda procedente de China, su principal socio comercial. Por su parte, las economías de la eurozona y del Reino Unido están estancándose y podrían enfrentarse a nuevas dificultades si los precios de la energía continúan subiendo tanto como lo han hecho en los dos últimos años.


«La crisis energética y las subidas de tipos de interés están debilitando la actividad industrial», afirma el economista europeo Robert Lind. «Esta situación se ha agravado con la continua ralentización de la economía china. En consecuencia, muchas compañías europeas están acumulando un gran volumen de existencias».


Lind prevé un repunte de la economía europea en 2024, aunque considera que podría tratarse de una recuperación de escasa profundidad.


Perspectivas de tipos de interés: de vuelta a la «antigua normalidad»


Aunque los elevados tipos de interés están afectando a las economías de distintas maneras, están disminuyendo las posibilidades de que se produzca un fuerte descenso de los tipos. Es decir, tal y como afirma el gestor de renta fija Pramod Atluri, no parece probable que vayamos a volver a corto plazo a la época de los tipos de interés próximos a cero.


«Confío en que el consumo continúe siendo el motor de la economía aunque los tipos de interés se mantengan en niveles elevados durante más tiempo», explica Atluri. Ello se debe, en parte, a que los salarios y el valor de la vivienda se sitúan por encima de los niveles previos a la pandemia, lo que ha contribuido a respaldar el consumo. El gasto federal, especialmente en proyectos de infraestructuras en Estados Unidos, también ha favorecido el crecimiento económico.


Los tipos de interés actuales se sitúan dentro de los rangos históricos

La imagen muestra un gráfico lineal que recoge el rendimiento de la deuda estadounidense a largo plazo en intervalos de diez años, desde 1870 hasta 2022, y que demuestra que los tipos actuales se encuentran dentro de la media histórica del 3% al 6% en el 61% de los periodos medidos. En 1870, el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años fue del 5,32%. En 2020, durante la pandemia de COVID-19, el rendimiento a diez años fue del 0,93%.

Fuente: Reserva Federal, Robert Shiller. Los datos relativos al periodo comprendido entre 1871 y 1961 representan el rendimiento medio mensual de la deuda pública estadounidense a largo plazo recopilado por Robert Shiller. Los datos relativos al periodo comprendido entre 1962 y 2022 representan el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años, a 31 de diciembre de cada año del periodo.

De cara a 2024, Atluri cree que el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años podría mantenerse en niveles que se consideraban normales antes de la crisis financiera mundial, entre el 3,5% y el 5,5%. Esa era la «antigua normalidad». Si nos remontamos a 1870, los tipos de interés se han mantenido mayoritariamente entre el 3,0% y el 6,0% en el 61% de todos los periodos desde entonces.


Según Atluri, aunque la subida de tipos de interés podría afectar a los mercados financieros, lo más probable es que los inversores acaben adaptándose a ese entorno de tipos elevados. Cuando los tipos a diez años se situaban entre el 4,0% y el 6,0%, la rentabilidad media anual del índice S&P 500 desde 1976 era del 10,38% y la del índice Bloomberg US Aggregate Bond del 6,59% (datos desde el 31 diciembre 1976 al 31 octubre 2023).


Oportunidad para volver a entrar en el mercado


La posibilidad de que la mayoría de los bancos centrales hayan dejado de subir los tipos de interés, o estén a punto de hacerlo, ofrece a los inversores la oportunidad de volver a entrar en el mercado. El éxodo de los inversores desde los mercados de renta fija y renta variable a las posiciones en efectivo que se ha producido en los últimos años es comprensible, pero aquellos que se queden fuera del mercado podrían perderse la oportunidad de posicionar sus carteras para el éxito a largo plazo.


En términos históricos, el periodo comprendido entre el fin del ciclo de subidas de tipos de interés y el primer recorte de tipos ha marcado una oportunidad crucial para que los inversores reinviertan sus posiciones de efectivo en renta fija y renta variable. En el pasado, este periodo ha durado una media de diez meses.


Después de los últimos cuatro ciclos de subidas de tipos de interés de la Reserva Federal, la renta fija y la renta variable superaron con creces a los títulos del Tesoro estadounidense a tres meses durante el año posterior a la última subida. Por el contrario, el rendimiento de los títulos del Tesoro a tres meses, que se utilizan como referencia ya que obtienen un rendimiento similar al de las inversiones en equivalentes al efectivo, cayó de media un 2,5% en los 18 meses posteriores a la última subida de tipos de la Reserva Federal.


«Creo que estamos a punto de iniciar una importante transición, una en la que los inversores a largo plazo pueden encontrar oportunidades de inversión atractivas en renta fija y variable», afirma Mike Gitlin, presidente y director general de Capital Group.


Tras el fin de los ciclos de subidas de tipos de la Reserva Federal, la renta fija y la renta variable han superado al efectivo

La imagen muestra un gráfico de barras con la rentabilidad histórica de la renta fija y la renta variable tras el fin de los ciclos de subidas de tipos de la Reserva Federal. En términos generales, dicha rentabilidad supera a la de los instrumentos equivalentes al efectivo en periodos de uno y cinco años. En la escala inferior figuran los instrumentos equivalentes al efectivo, la renta fija <i>core</i>, la renta variable estadounidense y una cartera mixta 60/40. La renta fija <i>core</i> registró una rentabilidad del 10,1% en el año posterior a la última subida de tipos de la Reserva Federal y del 7,1% en el periodo de cinco años posterior a dicha subida. La renta variable estadounidense registró una rentabilidad del 16,2% en el periodo de un año y del 9,0% en el periodo de cinco años. La cartera mixta 60/40 registró una rentabilidad del 14,2% en el periodo de un año y del 8,4% en el periodo de cinco años. Las posiciones en equivalentes de efectivo registraron una rentabilidad del 4,7% en el periodo de un año y del 3,2% en el periodo de cinco años.

Fuente: Capital Group, Morningstar. El gráfico representa la rentabilidad media de los respectivos indicadores sectoriales en una ventana de ampliación que comienza en el mes de la última subida de tipos de interés de la Reserva Federal de los cuatro últimos ciclos desde 1995 a 2018, hasta el 30 junio 2023. Índices de referencia: títulos del Tesoro estadounidense a tres meses (equivalente de efectivo), índice Bloomberg US Aggregate (renta fija core), índice S&P 500 (renta variable estadounidense) e índice mixto compuesto por el 60% del S&P 500 y el 40% del Bloomberg US Aggregate Index (cartera mixta 60/40). Las medias a largo plazo están representadas por la rentabilidad media anualizada en periodos móviles de cinco años desde 1995. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras.

La historia ha recompensado la paciencia de los inversores en los años electorales


2024 será un importante año electoral, no solo en Estados Unidos, sino también en muchos otros países como la India, Rusia, Sudáfrica, Taiwán y el Reino Unido. Podríamos estar ante uno de los años electorales más decisivos de la historia a escala mundial.


Las elecciones presidenciales en Estados Unidos cobrarán un protagonismo especial. Y aunque aún queda casi un año, los inversores podrían mostrarse intranquilos por saber cómo reaccionarán los mercados a una campaña electoral potencialmente volátil y por la posibilidad de que el resultado final sea muy reñido, como ocurrió en las elecciones de 2020.


«Los votantes tendrán especialmente presentes varias cuestiones importantes, como la política internacional, el impacto de la inflación y numerosos problemas de índole social», afirma Matt Miller, economista político de Capital Group. «Pero las cosas pueden cambiar mucho de aquí al próximo mes de noviembre. Eso es una eternidad en política».


Aunque la volatilidad de los mercados puede aumentar en años electorales, lo cierto es que el partido político que acaba ganando las elecciones influye poco en la rentabilidad de los inversores a largo plazo. Desde 1936, la rentabilidad anualizada a diez años de la renta variable estadounidense (según el índice S&P 500) obtenida al inicio de un año electoral fue del 11,2% cuando el Partido Demócrata ganó las elecciones y del 10,5% cuando el vencedor fue el Partido Republicano.


Demócratas o republicanos: a los inversores no les importa demasiado el partido

El gráfico de barras muestra que la rentabilidad a diez años de una inversión hipotética de 10.000 dólares realizada al inicio de un año electoral determinado entre 1936 y 2012 no se vio influida de manera sustancial por el hecho de que el ganador de las elecciones fuera el Partido Demócrata o el Partido Republicano. El eje horizontal muestra la rentabilidad anual en miles.  Los mandatos presidenciales se indican por partido de 1936 a 2021. La rentabilidad media anual fue del 11,2% cuando el Partido Demócrata ganó las elecciones y del 10,5% cuando el vencedor fue el Partido Republicano. Entre 1936 y 1945, la rentabilidad a diez años fue de 22.418 dólares. Entre 1940 y 1949, la rentabilidad a diez años fue de 23.992 dólares. Entre 1944 y 1953, la rentabilidad a diez años fue de 38.016 dólares. Entre 1948 y 1957, la rentabilidad a diez años fue de 45.702 dólares. Entre 1952 y 1961, la rentabilidad a diez años fue de 45.741 dólares. Entre 1956 y 1965, la rentabilidad a diez años fue de 28.561 dólares. Entre 1960 y 1969, la rentabilidad a diez años fue de 21.228 dólares. Entre 1964 y 1973, la rentabilidad a diez años fue de 17.906 dólares. Entre 1968 y 1977, la rentabilidad a diez años fue de 14.239 dólares. Entre 1972 y 1981, la rentabilidad a diez años fue de 18.769 dólares. Entre 1976 y 1985, la rentabilidad a diez años fue de 38.207 dólares. Entre 1980 y 1989, la rentabilidad a diez años fue de 50.384 dólares. Entre 1984 y 1993, la rentabilidad a diez años fue de 40.208 dólares. Entre 1988 y 1997, la rentabilidad a diez años fue de 52.567 dólares. Entre 1992 y 2001, la rentabilidad a diez años fue de 33.755 dólares. Entre 1996 y 2005, la rentabilidad a diez años fue de 23.836 dólares. Entre 2000 y 2009, la rentabilidad a diez años fue de 9.090 dólares. Entre 2004 y 2013, la rentabilidad a diez años fue de 20.430 dólares. Entre 2008 y 2017, la rentabilidad a diez años fue de 22.603 dólares. Entre 2012 y 2021, la rentabilidad a diez años fue de 46.257 dólares.

Fuente: Capital Group, Standard & Poor’s. Los periodos de diez años comienzan el 1 de enero del primer año mostrado y acaban el 31 de diciembre del décimo año. Por ejemplo, el primer periodo cubre desde el 1 enero 1936 hasta el 31 diciembre 1945. Las cifras mostradas constituyen resultados pasados y no son indicativas de resultados futuros.

Rob Lovelace, gestor de Capital Group, que a lo largo de sus 37 años de trayectoria profesional ha invertido en numerosos ciclos electorales, afirma que el aumento de la incertidumbre política puede llegar a ofrecer oportunidades de inversión atractivas.


«Cuando a todo el mundo le preocupa que una nueva política gubernamental pueda llegar a destruir un sector, dicha preocupación suele ser exagerada», señala. «Las compañías de calidad pueden verse afectadas por la situación política, lo que puede ofrecer una oportunidad de inversión. Pero mi objetivo es que los periodos medios de tenencia de mis carteras de inversión sean largos, por lo que intento mirar más allá del ciclo electoral».



Jared Franz es economista y cuenta con 18 años de experiencia en el sector de la inversión. Es doctor en Economía por la Universidad de Illinois de Chicago, licenciado en Matemáticas por la Universidad de Northwestern y asistió a la Academia Naval de Estados Unidos. 

Robert Lind es un economista con 33 años de experiencia en la industria. Es licenciado en filosofía, política y economía por la Universidad de Oxford.

Pramod Atluri es gestor de renta fija y cuenta con 22 años de experiencia en el sector. Tiene un MBA por la Harvard Business School y una licenciatura en química biológica por la Universidad de Chicago, donde también completó los requisitos de las licenciaturas en economía y química. Es analista financiero colegiado (CFA).


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Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras. El valor de las inversiones y las rentas generadas por las mismas pueden subir o bajar y es posible que los inversores no recuperen los importes invertidos inicialmente. El presente material no pretende ofrecer ningún tipo de asesoramiento de inversión, fiscal o de cualquier otra naturaleza, ni constituye una oferta ni una solicitud de compra o venta de valores.

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