Estados Unidos lleva mucho tiempo desafiando la ortodoxia económica, ya que ha logrado mantener déficits fiscales y comerciales sin desencadenar una fuerte venta masiva de deuda pública o provocar el colapso de su divisa.
Su capacidad de resistencia se basa en la posición única del dólar como principal divisa de reserva mundial, lo que permite a Estados Unidos endeudarse a un coste más bajo y atraer capital internacional, a pesar del aumento de los niveles de deuda.
Sin embargo, algunos riesgos podrían ir erosionando de manera gradual el dominio del dólar. La fragmentación geopolítica, la disrupción tecnológica (por ejemplo, con las divisas digitales de los bancos centrales), la pérdida de credibilidad institucional y la persistente imprudencia fiscal podrían debilitar la confianza en la divisa estadounidense.
Deuda estadounidense: capacidad de resistencia, riesgos y perspectivas
En las últimas décadas, la economía estadounidense se ha visto favorecida por la entrada de capital extranjero en busca de una rentabilidad elevada y estable. Las economías con grandes superávits comerciales, como China y Alemania, han canalizado su excedente de ahorro hacia los mercados financieros de Estados Unidos. Dicho exceso mundial de ahorro ha ayudado a financiar el doble déficit estadounidense y a mantener los tipos de interés en niveles reducidos, lo que a su vez ha permitido a Estados Unidos endeudarse a un coste bajo y consumir por encima de su capacidad productiva.
Esta dinámica ha contribuido a que Estados Unidos acumule un ratio de deuda-PIB superior al 100%. Se prevé que las recientes políticas fiscales, entre las que se incluye la nueva ley fiscal propuesta por Donald Trump, aumenten aún más los déficits, que podrían alcanzar el 7% del PIB en los próximos años.
Pese al aumento de la carga de la deuda, los tipos de interés se han mantenido en niveles históricamente bajos. Lo que explica esta aparente contradicción es la demanda estructural de activos denominados en dólares, que hace que a los inversores les preocupe relativamente poco la magnitud de la deuda estadounidense.
Las previsiones relativas a la trayectoria futura de la deuda estadounidense en relación con el PIB son muy sensibles a una amplia variedad de supuestos macroeconómicos, entre los que se incluyen las expectativas de tipos de interés y de crecimiento del PIB real. Hasta una ligera desviación de dichos supuestos puede alterar de manera significativa las previsiones de sostenibilidad. Por ejemplo, un periodo prolongado de tipos de interés elevados podría incrementar notablemente los costes de servicio de la deuda, mientras que un fuerte aumento de la productividad, derivado quizás del uso de la inteligencia artificial, podría impulsar el crecimiento y reducir la carga de la deuda.
Las autoridades estadounidenses cuentan con una amplia gama de herramientas, desde reformas estructurales a estrategias fiscales y monetarias, para influir en estos resultados y gestionar los costes de financiación.