Uno de los mayores interrogantes es si la inteligencia artificial impulsará la productividad en todo el mundo, o si sus ventajas se concentrarán en unos cuantos países. Vemos tres posibles escenarios:
1. Ventajas generalizadas: la inteligencia artificial podría impulsar la productividad en muchos países, lo que daría lugar a una nueva oleada de crecimiento de la economía mundial. Ello ayudaría a las sociedades más envejecidas a reducir su escasez de mano de obra y permitiría a las economías emergentes saltarse algunas etapas de desarrollo.
2. Ventajas concentradas: las ventajas de la inteligencia artificial podrían recaer principalmente en unos pocos países, en particular Estados Unidos y China. Estos países se encuentran a la vanguardia de la investigación y el desarrollo de la inteligencia artificial, y representan la mayor parte de la financiación de nuevas compañías de IA, del talento de primer nivel y de la generación de conocimiento científico en este ámbito.
3. Disrupción estratégica: el país que «gane» la carrera de la inteligencia artificial, posiblemente con la creación de una inteligencia artificial avanzada (AGI), podría utilizarla como recurso estratégico y compartir la propiedad intelectual solo con sus aliados.
El resultado más probable es que la inteligencia artificial se convierta en una tecnología de uso general con un nivel desigual de adopción. Estados Unidos y China podrían ser los dos primeros países en adoptar la tecnología a gran escala, pero otros países también se beneficiarán, aunque con un cierto desfase temporal o en áreas concretas.
Otro factor determinante es si la tecnología y la inversión avanzan al mismo ritmo. Si la tecnología avanza más rápido que la inversión, podrían generarse tensiones en el mercado laboral que dieran lugar a una alteración importante de la oferta. Sin embargo, este escenario podría también derivar en notables ganancias de productividad en ciertos sectores orientados a la tecnología.
Sin embargo, si la inversión supera a los avances tecnológicos, la economía tiene más tiempo para adaptarse y desarrollar nuevas aplicaciones para esta nueva tecnología, lo que permitiría mantener empleo productivo en el mercado laboral.
El escenario ideal es aquel en el que la tecnología y la inversión avanzan al mismo ritmo.
La inteligencia artificial promete aumentar de manera significativa la productividad, y podría tener un profundo impacto en el crecimiento de la economía y los niveles de deuda pública. Sin embargo, sus efectos variarán por región y sector. La integración y la adopción estratégica de la inteligencia artificial determinarán qué países y sectores obtienen los mayores beneficios.