Si nos fijamos en la historia reciente de la renta variable, vemos que los mercados han tendido a moverse en megaciclos decenales, en los que la rentabilidad ha estado dominada por una temática principal.
Los inversores que han sabido situarse del lado correcto de estas tendencias han salido claramente beneficiados. En los últimos diez años, una de las tendencias más pronunciadas ha sido el dominio de un grupo de tecnológicas estadounidenses de megacapitalización. Estas compañías se han visto respaldadas por un entorno de tipos de interés reducidos y han impulsado gran parte de la rentabilidad registrada por el mercado de renta variable, lo que ha favorecido una creciente concentración en el liderazgo de mercado. Sin embargo, esta tendencia ha comenzado a cambiar, ya que una nueva era de inflación y tipos de interés en niveles más elevados y de intensificación de las tensiones geopolíticas, está marcando el inicio de un cambio prolongado, de una magnitud que solo vemos cada diez o quince años.
Lo que hace único a este momento de la historia, y lo que resulta especialmente emocionante a los inversores, es que parece haber una confluencia de cambios transformacionales y multigeneracionales que se están produciendo de manera simultánea. En este artículo, definiremos cuatro áreas principales y analizaremos cómo identificamos las oportunidades de inversión a largo plazo que ofrecen.
De cara al futuro, pensamos que estas importantes tendencias ampliarán el liderazgo del mercado y ofrecerán un conjunto mucho más rico y diverso de oportunidades de inversión en los próximos diez años. Esto no significa que ciertas compañías tecnológicas no puedan continuar ofreciendo buenos resultados, pero a ellas se les unirán compañías de otras regiones y sectores, que están expuestas a factores estructurales diferentes.
En otras palabras, pensamos que podríamos estar ante un periodo especialmente favorable para los inversores con un enfoque bottom-up, diversificado y global de selección de títulos. En este contexto, es importante encontrar estrategias de inversión que puedan hacer frente a los grandes cambios que se vayan produciendo en los mercados, manteniéndose al mismo tiempo fieles a su filosofía y sus objetivos.