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Volatilidad de los mercados
Cómo enfrentarse a los mercados bajistas: 5 lecciones de gestores expertos
Lisa Thompson
Gestora de renta variable
Don O'Neal
Equity Portfolio Manager
Jody Jonsson
Gestora de renta variable
Steve Watson
Gestor de renta variable

Los mercados de renta variable de todo el mundo han entrado en territorio bajista. El índice MSCI ACWI ha caído más del 20% en los primeros seis meses del año. Muchos inversores piensan ya en la posibilidad de una recesión y en un futuro entorno complicado.


«Nadie sabe cuándo puede llegar a su fin la caída actual de los mercados, pero confío en que acabe haciéndolo, así que animo a los inversores a no dejarse llevar por el pesimismo», señala Don O’Neal, gestor de renta variable con 36 años de experiencia en el sector que ha tenido que enfrentarse a varios mercados bajistas durante su trayectoria profesional. «Las caídas crean oportunidades para los inversores que mantienen la calma. Si tomamos buenas decisiones en periodos de tensión de los mercados, podríamos lograr una sólida rentabilidad en los años posteriores».


La importancia de la experiencia

Fuente: Capital Group. Información a 31 diciembre 2021.

En momentos complicados como el actual, resulta muy útil escuchar a gestores veteranos que, como O’Neal, han tenido que hacer frente a numerosos mercados bajistas. En Capital Group, el 31% de los gestores cuenta con más de 30 años de experiencia de inversión, y el 84% cuenta con 20 años o más.


Hemos pedido a O’Neal y a otros cuatro gestores, cada uno de ellos con una experiencia de inversión de más de 30 años, 171 años en total, que nos cuenten qué lecciones han aprendido en periodos previos de caída de los mercados y cómo las aplican en el entorno actual.


Evitar las compañías que destacaron en el ciclo anterior


Lisa Thompson, gestora


La experiencia me ha enseñado que los ciclos de mercado son largos. Creo que la pandemia marcó el final del ciclo posterior a la crisis financiera mundial, dominado por el desapalancamiento, los problemas de demanda y la expansión de la globalización. Estas condiciones llevaron a una orientación más expansiva de la política monetaria y fiscal, a un coste de capital reducido y a la inflación de las cotizaciones. 


Hoy nos encontramos en el principio de un nuevo ciclo, uno que, en mi opinión, estará marcado por la desglobalización, la reducción de la oferta de mano de obra y la descarbonización, condiciones que llevarán a un cambio de la inflación de los precios de los activos a la inflación de los bienes. Los márgenes de beneficios y las compañías con valoraciones elevadas se enfrentarán a una presión continua. Creo que la inflación va a continuar subiendo durante este periodo, así que mi intención es evitar muchas de las compañías de rápido crecimiento, fundamentalmente estadounidenses, que destacaron en el ciclo anterior.


El liderazgo del mercado suele cambiar tras un mercado bajista

Fuente: Capital Group, MSCI, Refinitiv Datastream. Rentabilidad del índice MSCI USA en términos de rentabilidad absoluta total y en USD. Estallido de la burbuja tecnológica: del 31 diciembre 1996 al 31 marzo 2000 (antes del mercado bajista) y del 30 septiembre 2002 al 30 diciembre 2005 (después del mercado bajista). Crisis financiera mundial: del 31 diciembre 2003 al 28 septiembre 2007 (antes del mercado bajista) y del 31 marzo 2009 al 31 diciembre 2013 (después del mercado bajista).

Los cambios de ciclo traen consigo cambios de liderazgo en los mercados. Así, en el entorno actual de subidas de tipos de interés, busco oportunidades de inversión en compañías con precios más bajos que generen un sólido flujo de caja. Yo lo llamo la «venganza de los raritos». Trato de evitar aquellas empresas que han sido más «populares» en los últimos diez años, como las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, y busco oportunidades entre aquellas otras a las que nadie hacía caso, pertenecientes a sectores afectados por el reducido coste del capital, una asignación del capital poco acertada y una normativa desfavorable. Entre los ejemplos podemos encontrar compañías de telecomunicaciones en mercados como el europeo, el mexicano y el japonés. De hecho, me centro fundamentalmente en empresas no estadounidenses. En mi opinión, muchas compañías estadounidenses se han beneficiado más de la globalización y del bajo coste del capital que otras empresas similares de otros mercados.


El reciente temor a la desglobalización y al aumento de la inflación me ha llevado a buscar compañías en Europa y Japón, así como en los mercados emergentes con los que llevo décadas trabajando. Entre estas oportunidades se incluyen, por ejemplo, bancos comerciales y compañías de consumo básico en China, pero también en Italia, Francia, Japón y América Latina.


Separar el grano de la paja


Don O'Neal, gestor


En primer lugar, es importante reconocer que las cosas han cambiado. Lo que nos funcionaba en el proceso de selección de títulos ya no lo hace, y probablemente no lo hará en varios años. La inversión en las mejores compañías con las mejores trayectorias de crecimiento ha sido un buen enfoque en los últimos diez años.


Pero creo que esta última década ha sido demasiado fácil. Si los inversores particulares se emocionan y comienza a proliferar el trading intradía con aplicaciones como Robinhood, eso ya quiere decir algo.


De cara al futuro, lo más probable es que resulte más complicado generar una buena rentabilidad y que cambien los factores que la impulsan. Por ejemplo, ya no es posible mantener la inversión en las compañías de más rápido crecimiento sin tener en cuenta los beneficios. Creo que estamos ante el regreso de los fundamentales.


Algunos afirman que la caída actual es una corrección de las elevadas valoraciones de las compañías de crecimiento. Esta afirmación es correcta en términos generales, pero también es incompleta. Los fundamentales de las compañías que han registrado las caídas más acusadas habían quedado por debajo de las expectativas, mientras que aquellas empresas que mantuvieron unos fundamentales sólidos lograron resistir mejor a las caídas.


Todas las compañías han caído, pero eso no significa que todas ellas sean malas inversiones. Pensemos en un ejemplo: en el mercado bajista del año 2000, Amazon y Pets.com registraron caídas superiores al 80%. Pets.com acabó convirtiéndose en un ejemplo de euforia irracional, porque la compañía desapareció, mientras que Amazon acabó convirtiéndose en... Amazon.


Los mercados bajistas pueden provocar caídas indiscriminadas

Fuente: FactSet. El gráfico completo muestra las rentabilidades mensuales desde el 31 enero 2000 al 30 junio 2022. El gráfico de menor tamaño muestra las rentabilidades diarias desde el 3 enero 2000 al 31 diciembre 2000.

Creo que es el momento de hacer borrón y cuenta nueva, centrarse en los fundamentales y concentrar la cartera de inversión. De desechar sin miramientos a aquellas compañías que nos generen dudas e invertir únicamente en nuestras mayores convicciones. De separar el grano de la paja.


Podría tratarse de compañías de crecimiento de los sectores de semiconductores, servicios en la nube o búsquedas, por ejemplo. Pero también podríamos estar hablando de empresas más orientadas hacia el valor, como las compañías de los sectores de defensa, seguros o energía.


Cambiar lo intangible por lo tangible


Carl Kawaja, gestor


En los últimos diez años, el mercado ha valorado en gran medida aquellas compañías que ofrecen productos intangibles, como el software. Pero recientemente hemos comenzado a ver una mayor aceptación de aquellas otras que fabrican cosas tangibles. Todos conocemos y valoramos la rapidez con la que están creciendo los vehículos eléctricos, pero creo que es posible que la gente no valore en su justa medida la cantidad de níquel y de cobre que se necesita para fabricar sus baterías.


Por eso la demanda de algunas materias primas como el níquel se está viendo favorecida por ciertos factores a largo plazo, y el mercado comienza a identificar esta tendencia. No obstante, para que una inversión en materias primas tenga éxito, es necesario que la compañía en cuestión cuente con recursos a largo plazo o con un medio rentable que permita encontrar dicha materia prima y producir más cantidad.


Pensemos, por ejemplo, en el mineral de hierro, un componente fundamental del acero. Una de las razones por las que este material ha mantenido su importancia desde la Edad de Hierro (y eso es mucho tiempo) es porque no hemos encontrado otro que lo sustituya en términos de fuerza, coste, peso, flexibilidad y capacidad para ser moldeado y transportado. Gran parte del progreso mundial se sustenta en él. Los rascacielos no están hechos de ladrillo, de madera ni de ningún otro material de nueva generación. Están hechos de acero. También hay mucho acero en mi ordenador. Y la mayoría nos desplazamos en automóviles que están hechos de acero.


El mineral de hierro puede encontrarse en todo el mundo, así que, en teoría, mucha gente podría producir acero. Pero en realidad solo hay dos lugares en los que puede extraerse de forma económica, Brasil y Australia, ya que hay que extraerlo en cantidades puras.


Brasil alberga una fuente única de hierro de alta calidad. Cuando se extrae el hierro, suele introducirse directamente en contenedores que se cubren con mantas porque es tan fino que se puede volar con el viento, como los polvos de talco. Esto hace que el mineral de hierro brasileño sea especialmente bueno para mezclarlo con otras calidades, ya que reduce el coste de producción del mineral en un alto horno para fabricar acero. También aumenta la fortaleza del acero, por lo que el mineral de hierro de alta calidad tiene un precio más elevado.


Eso es algo que no se puede inventar. No me preocupa que Silicon Valley pueda desestabilizar el mercado del mineral de hierro o que científicos suizos descubran otra forma de producirlo. El mercado se mueve en ciclos, así que este material gozará del favor de los inversores en mayor o menor medida según el momento, pero estoy razonablemente seguro de que la producción de mineral de hierro seguirá siendo importante dentro de 50 años.


Enfocar la inversión en compañías dominantes


Jody Jonsson, gestora


Algo de lo que me he dado cuenta a lo largo de mi trayectoria profesional es que, cuando se produce un cambio de régimen en el mercado, las compañías que ocupaban el liderazgo en el ciclo anterior pueden tardar mucho en recuperarse. Esta pérdida de liderazgo podría durar mucho más de lo que se podría pensar.


Durante el periodo de finales de la década de 1990 y principios de 2000, algunas de las grandes tecnológicas cayeron un 80% o más, y se mantuvieron en ese nivel entre cinco y diez años. Y eso las que lograron sobrevivir, porque otras desaparecieron. Hay que estar hecho de una pasta especial para aguantar durante un periodo así. Las tecnológicas tardaron casi diez años en recuperar el liderazgo del mercado. Lo mismo ocurrió con las compañías financieras tras la crisis de 2008: perdieron el favor de los inversores durante otros diez años. En periodos así, hay que pensar que lo que ha cambiado no ha sido únicamente la valoración de estas compañías. Normalmente primero se corrige la valoración y luego los fundamentales.


¿Cómo me planteo entonces la inversión en el entorno actual? En mi opinión, no estamos ante una tormenta pasajera, sino ante un verdadero «cambio climático» en los mercados. Debemos evitar quedarnos anclados en las tasas de crecimiento, los márgenes de beneficios o las cotizaciones que se registraban en el pasado. Dada la gran incertidumbre que ofrece el entorno actual, invierto fundamentalmente en compañías consolidadas y dominantes en sus respectivos sectores, que generan sólidos flujos de caja, cuentan con fuertes ventajas competitivas y pueden financiar su propio crecimiento. Por otro lado, invierto de forma más moderada en aquellas otras empresas más volátiles que ofrecen un mayor riesgo y una mayor rentabilidad, ya que, en un entorno de subida de tipos de interés, los inversores tienden a mostrarse menos indulgentes con las valoraciones de las compañías más especulativas.


Trato de invertir en compañías con valoraciones razonables y justificadas según los flujos de caja y los beneficios a corto plazo. Entre ellas, por ejemplo, se incluyen algunos proveedores de servicios sanitarios o fabricantes de dispositivos del sector sanitario, o compañías financieras no bancarias, como aseguradoras y operadores de mercados, que pueden verse favorecidas por la subida de los tipos de interés y el aumento de los volúmenes de negociación y no son excesivamente sensibles a la evolución de la economía.


Los mercados bajistas pueden ser un buen aliado para los inversores


Steve Watson, gestor


A lo largo de mi trayectoria profesional me he enfrentado a 21 crisis de mercado, entre ellas el colapso de la Unión Soviética, el estallido de la burbuja tecnológica, la crisis financiera mundial y, ahora, el COVID-19. Me refiero a todas ellas solo para poner de manifiesto el hecho de que las perturbaciones del mercado son una realidad para los inversores. Es solo cuestión de tiempo que el tren acabe descarrilando. Según mi lista, hemos de enfrentarnos a alguna de estas circunstancias cada dieciocho meses, aproximadamente.


Las perturbaciones del mercado son una realidad para los inversores

Fuente: MSCI, RIMES. Información a 30 junio 2022. Datos indexados a 100 a 1 enero 1987, basados en el índice MSCI World desde el 1 enero 1987 al 31 diciembre 1987, la rentabilidad bruta del MSCI ACWI desde el 1 enero 1988 al 31 diciembre 2000 y la rentabilidad neta del MSCI ACWI a partir de dicha fecha. Los valores se muestran en una escala logarítmica.

Siempre he pensado que el mercado fluctúa entre el entusiasmo excesivo y el pesimismo extremo. Un inversor con un grado razonable de objetividad puede obtener buenos resultados vendiendo en el primer caso y comprando en el segundo. Este enfoque suele ocasionar ciertos problemas, y tiende a ofrecer mejores resultados en las primeras etapas de los mercados alcistas, cuando el pesimismo da paso al optimismo. Warren Buffett lo definió mejor: «Hay que ser temeroso cuando los demás son codiciosos y codicioso cuando los demás son temerosos». Dicho de otro modo: los mercados bajistas pueden ser un buen aliado para los inversores, siempre que estos mantengan la calma, sean pacientes y se enfoquen en el largo plazo.


Me gusta invertir en una compañía cuando los precios son bajos y no cuenta con el favor de los inversores, pero también me gusta mantener la inversión durante el tiempo suficiente como para que el mercado refleje lo que, en mi opinión, es el verdadero valor de la compañía en cuestión. A pesar de mi preferencia por las compañías de valor, sigo confiando en la gran capacidad de resistencia del sector tecnológico. El momento de entrada en la compañía es importante para mí, por lo que trataré de invertir en ciertas compañías tecnológicas cuando su cotización esté a la baja.


Además, llevo bastante tiempo prestando especial interés a los dividendos como el principal mecanismo que utiliza una compañía para transferir valor a sus inversores. En mi opinión, el potencial de las compañías que reparten dividendos para ofrecer una estabilidad relativa en periodos de inestabilidad de los mercados es hoy más importante que nunca. Y, de hecho, sigo invirtiendo en compañías con un gran volumen de dividendos, así como en empresas con dividendos en crecimiento. 


Conclusión


En la actualidad, son muchos los inversores profesionales y economistas experimentados que pueden dar argumentos de por qué este mercado bajista es diferente a otros, por qué los problemas económicos son también diferentes y por qué esta vez las cosas pueden ir peor. Pero aunque algunos digan «esta vez es diferente», nuestro mensaje es: «esto ya lo hemos visto antes».


«Yo no sé si la caída actual encajará en el patrón de mercados bajistas del pasado», señala O’Neal. «Pero lo que sí sé es que todos los periodos bajistas se han acabado y el mercado ha comenzado a recuperarse de nuevo».


A lo largo del tiempo, y de manera oportuna, los mercados financieros han demostrado una notable capacidad para anticipar un futuro mejor, incluso cuando las noticias del presente son tan desalentadoras. Es verdad que nadie puede predecir el futuro y que todas las caídas del mercado son diferentes. Pero también lo es que ya hemos pasado por esto y que hemos aprendido a sobrevivir y a crecer cuando los mercados han comenzado a recuperarse.



Lisa Thompson es gestora de renta variable y cuenta con 32 años de experiencia en el sector. Es licenciada en Matemáticas por la Universidad de Pensilvania y tiene la certificación CFA (Chartered Financial Analyst).

 

Don O'Neal is an equity portfolio manager with 33 years of investment experience. He holds an MBA from Stanford and a bachelor's in nuclear engineering from UCLA. He is also a CFA charterholder.

Jody Jonsson tiene 31 años de experiencia en la industria, 29 de ellos con Capital. Tiene un MBA por la Universidad de Stanford y una licenciatura de Princeton. Jody cuenta con la titulación CFA y miembro del Instituto CFA.

Steve Watson es un gestor de renta variable con 33 años de experiencia en inversiones. Al principio de su carrera en Capital, cubrió real estate y el transporte de Asia, así como las  compañías europeas de transporte y servicios públicos como analista. Tiene un MBA y un Master en estudios franceses de la Universidad de Nueva York, así como una licenciatura en francés de la Universidad de Massachusetts.


 

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