Categories
Divisas
Ventajas e inconvenientes del bitcoin
Mark Casey
Gestor de renta variable
Douglas Upton
Analista de inversión en renta variable

Pocas veces un nuevo producto tecnológico ha captado tanta atención como el «bitcoin» en tan poco tiempo.


El debate sobre el «bitcoin», y la fiebre por las criptomonedas que ha generado, va desde los defensores que ven en la divisa el futuro de las finanzas, hasta los escépticos que la comparan con el tradicional esquema piramidal. A medida que el debate se intensifica, también lo hacen las cifras: la capitalización de mercado del universo de las criptomonedas ha pasado de aproximadamente 200.000 millones de dólares en 2019 a más de 2,2 billones a finales de 2021.


El rápido crecimiento del sector ha provocado también un intenso debate entre los profesionales de inversión de Capital Group. Para hablar de todo esto, compartimos las reflexiones de dos de las mentes más brillantes de Capital Group sobre las ventajas y los inconvenientes del «bitcoin».


El gestor Mark Casey nos ofrece el argumento «a favor», mientras que el analista de renta variable Douglas Upton, que cubre el sector de la minería y la metalurgia, nos habla sobre los inconvenientes.


Vamos a empezar con la que, quizás, es la pregunta más difícil de todas:


Dada la volatilidad del «bitcoin», ¿cómo pueden los inversores determinar un precio razonable para la criptodivisa?


Mark Casey: El valor del «bitcoin» es una verdadera paradoja. Por un lado, es un activo que nunca puede producir ganancias y, al igual que todos los activos que nunca producen ganancias, su valor intrínseco es cero. No se puede hacer un análisis del descuento de flujo de caja del «bitcoin», al igual que no se puede hacer del oro, ni de un violín Stradivarius, una obra de arte o cualquier otra pieza de coleccionista. Los activos que no pueden producir ganancias solo valen lo que la gente quiera pagar por ellos. Así que, en cierto sentido, la valoración de estos activos es completamente arbitraria.


Por otro lado, creo que el «bitcoin» podría convertirse en uno de los activos más valiosos del mundo. Y la razón es que las características únicas del «bitcoin» resultan interesantes para prácticamente todos lo que interactúan con el dinero.


1. No se pueden crear más unidades de «bitcoin». Siempre va a haber un límite de 21 millones de «bitcoins», por lo que ninguna persona ni ningún gobierno puede diluir tu posición emitiendo más unidades.


2. El «bitcoin» es la única forma de dinero que no se puede censurar. Cualquier persona con conexión a internet puede acceder a él, y nadie te puede impedir que envíes o recibas una transacción.


3. Es difícil de confiscar. En realidad, tu «bitcoin» es solo una contraseña. Puedes ponerla por escrito, o puedes simplemente recordarla y llevarla contigo a cualquier sitio del mundo. A diferencia del dinero que tienes en el banco, ningún acreedor ni ningún gobierno puede confiscarlo.


La mitad de la población mundial vive bajo regímenes autoritarios que pueden impedir su acceso al sistema monetario o retirar directamente su dinero de sus cuentas bancarias, por lo que creo que este tipo de activos presenta un enorme atractivo. En el mundo hay unos 600 billones de dólares. Si el «bitcoin» consigue aumentar su participación en ese nivel de riqueza, su precio puede subir mucho.


Douglas Upton: La verdad es que estoy un poco celoso. Me encantaría haber creado algo divisible, cuyas reglas no pueden cambiarse, con una oferta limitada, y después haber convencido a la gente para que me lo comprara. Creo que todo el mundo se habría reído de mí. Mark ha otorgado al «bitcoin» la misma categoría que a una obra de arte o un violín de lujo. Siempre podemos cuestionar la valoración de este tipo de productos, pero su escasez es auténtica. Sin embargo, la escasez del «bitcoin» es artificial, alguien se la ha inventado.


En un principio, el «bitcoin» nació como una forma de enviar dinero por internet, y para eso no sirve, es muy ineficiente. Con el tiempo, el argumento cambió: «es un depósito de valor». Llevo muchos años cubriendo el sector del oro, y toda esta historia me suena de algo.

«Los mercados financieros no necesitan al «bitcoin», pero el «bitcoin» sí necesita a los mercados financieros».


En mi primer empleo, trabajé en el mayor mercado de lingotes del mundo. Decíamos: "Si todo el mundo pusiera el 5% de sus activos en oro, el precio del oro subiría mucho." Y ahora tenemos el «bitcoin». El argumento es el mismo.


El precio del «bitcoin» lo fijan los mercados financieros, personas que lo compran únicamente porque creen que otras personas pagarán más por él en el futuro. A mí eso me suena a esquema piramidal. Los mercados financieros no necesitan al «bitcoin», pero el «bitcoin» sí necesita a los mercados financieros. La gente puede ganar o perder mucho dinero, pero otorgarle un contexto intelectual a la valoración del «bitcoin» es casi imposible.


 


¿Es el «bitcoin» una cobertura eficaz frente a la inflación?


Casey: Creo que el «bitcoin» podría ser una excelente cobertura frente a la inflación. En el mundo hay unos 100 billones de dólares en activos que se mantienen en varias formas de efectivo. Estos activos van perdiendo poder adquisitivo con el tiempo, ya que los gobiernos tienden a imprimir moneda fiduciaria más rápidamente de lo que crece la economía.


También hay bonos por valor de 125 billones de dólares, y en torno a 20 billones tienen un rendimiento negativo, por lo que los inversores saben que van a perder dinero. Hay muchos más bonos en los que, probablemente, la inflación va a superar al cupón. Así, los inversores creen que van a ganar un 3%, pero en realidad perderán un 3% si la inflación acaba siendo del 6%.

«El «bitcoin» es la única forma de dinero de la historia de la humanidad en la que no se puede cambiar la política monetaria y no se pueden imprimir más unidades».


Algunos de estos inversores van a mirar sus carteras y a pensar: «Estaría bien invertir en algo que mantenga su valor, o que pueda subir con el tiempo». Van a fijarse en sus posiciones en efectivo y a preguntarse por qué están perdiendo poder adquisitivo en moneda fiduciaria. (La respuesta es por la impresión de dinero.) Y asignarán una parte al «bitcoin», ya que es la única forma de dinero de la historia de la humanidad en la que no se puede cambiar la política monetaria y no se pueden imprimir más unidades.


Upton: En primer lugar, durante la mayor parte de la historia, los tipos de interés negativos han sido poco frecuentes. Las posiciones en moneda fiduciaria suelen generar intereses a lo largo del tiempo. El argumento de Mark solo tiene sentido en un entorno de tipos de interés negativos. Puede que ahora nos encontremos en un entorno así, pero a lo largo de la historia, los tipos de interés reales han sido positivos durante la mayor parte del tiempo.


En segundo lugar, si deseas evitar el riesgo de divisa, lo que tienes que hacer es no invertir en esa divisa. Por ejemplo, si estás en el Líbano y la libra libanesa acaba de desplomarse, no habrías tenido ningún problema si hubieras invertido en oro, en «bitcoins», en dólares o en el mercado inmobiliario de Nueva York.


En tercer lugar, hay muchos activos tangibles que pueden funcionar como cobertura frente a la inflación, entre ellos casi todas las materias primas que se puedan imaginar. Las materias primas han funcionado como una cobertura eficaz frente a la inflación en muchos ciclos económicos. La cuestión es que hay muchas otras opciones aparte del «bitcoin» con una trayectoria mucho más larga.


¿Perjudica la minería de «bitcoin» al medioambiente?


Upton: La minería de «bitcoin» utiliza más electricidad que algunos países, y la mayoría de las naciones de todo el mundo están trabajando mucho para reducir su huella de carbono. Creo que el uso de la energía que no se destine al sustento de la población resulta cuestionable y habría de analizarse a fondo.


Según algunos cálculos, la minería de «bitcoin» emplea más de 100 teravatios/hora de electricidad al año. La compra de dicha energía, incluso en un sistema de electricidad de bajo coste, costaría entre 3.000 y 4.000 millones de dólares anuales. Este importe, al igual que otros costes relacionados con la minería de «bitcoin», podría considerarse un «carry» negativo, similar a la depreciación de divisas. Se trata de un coste importante.


La sociedad tiene que preguntarse: ¿qué valor aporta el «bitcoin» que pueda justificar un coste tan elevado y una huella de carbono tan significativa? En mi opinión, el «bitcoin» solo genera valor para un número muy limitado de personas. El planeta saldrá ganando si nos damos cuenta de que se trata de algo que en realidad no necesitamos.


 


Casey: En mi opinión, es al contrario. Creo que las características de consumo energético del «bitcoin» son muy favorables. El software que utiliza el sistema está diseñado para funcionar independientemente del número de mineros y del precio de los chips, la energía o el «bitcoin». El sistema se adapta en función de estas variables.


Comparado con otras actividades industriales, el «bitcoin» es una de las industrias más ecológicas del planeta. Y cada vez lo es más, porque los mineros de «bitcoins» están en una posición única para aprovechar las formas intermitentes de energía, como el exceso de oferta temporal de energía hidráulica durante la temporada de lluvias.


Actualmente, los mineros de «bitcoins» compran una décima parte del 1% de toda la energía del mundo, lo que significa que el 99,9% de la energía mundial se destinará a otras cosas. Aun en el caso de que el precio del «bitcoin» llegara a alcanzar el millón y medio de dólares por moneda en los próximos diez años, los mineros aún estarían utilizando menos del 1% de la energía mundial. El uso de energía del «bitcoin» es insignificante. Siempre será nada más que un error de redondeo.


¿Cuál es el riesgo de que los gobiernos prohíban el «bitcoin»?


Upton: Creo que existe un riesgo muy real de que los gobiernos acaben prohibiendo el «bitcoin» y otras criptodivisas, o reduciendo en gran medida su uso. Ya lo hemos visto en China, y podría ocurrir en otros países si los gobiernos sintieran que están perdiendo el control del sistema financiero.


Mark me ha recordado un precedente interesante. En 1933, el gobierno estadounidense prohibió la propiedad privada del oro. Fue durante la Gran Depresión, cuando el gobierno buscaba todos los mecanismos posibles para controlar la oferta y el coste del dinero. Creo que la pérdida de control es inaceptable para todos los gobiernos y bancos centrales del mundo.


El rápido crecimiento del «bitcoin» podría acabar provocando su final.


Casey: Estoy de acuerdo en que algunos gobiernos podrían tratar de prohibir el «bitcoin». Creo que se trata del mayor obstáculo para su adopción al que se ha tenido que enfrentar en los últimos años, pero no creo que sea definitivo. No creo que los gobiernos puedan eliminar el «bitcoin», y cualquier intento de prohibición podría acabar acelerando la adopción de la divisa por parte de personas que ya se oponen a una estricta intervención por parte de los gobiernos.


El «bitcoin» fue diseñado con una arquitectura descentralizada precisamente para evitar que alguien pudiera controlar el futuro del sistema, y ello incluye a los gobiernos. La criptomoneda opera fuera de los límites gubernamentales, y no creo que eso se pueda prohibir, aunque es cierto que, si Estados Unidos o la Unión Europea adoptaran alguna medida en este sentido, los precios podrían resentirse a corto plazo. A largo plazo, sin embargo, la demanda de «bitcoins» podría dispararse.


 


¿Acabará el «bitcoin» siendo objeto de la competencia de otras divisas digitales?


Casey: El «bitcoin» está construido sobre un software de código abierto, por lo que cualquiera puede hacer una copia del mismo, cambiar algunas variables y lanzar un nuevo tipo de divisa. Eso ha ocurrido, literalmente, miles de veces. Así, todas las personas que tienen «bitcoins» han tenido miles de oportunidades de venderlos y comprar alguna otra criptomoneda, quizás alguna con una oferta superior a los 21 millones mencionados o con un método más rápido para procesar nuevas transacciones.


Lo que parece interesante es que, hasta ahora, los propietarios de «bitcoins» se han planteado esta oportunidad de diversificación, y una gran mayoría ha optado por no hacerlo. Por lo tanto, creo que lo más probable es que el «bitcoin» sobreviva tal y como existe hoy en día. Ha sido objeto de una gran competencia en los últimos diez años y sigue siendo la reina de las criptodivisas.



Mark Casey es gestor de renta variable y cuenta con 18 años de experiencia en el sector. Tiene un MBA de Harvard y una licenciatura de la Universidad de Yale.

Douglas Upton es analista de inversión en renta variable de Capital Group, responsable del análisis del sector mundial de minería y metalurgia. Cuenta con 32 años de experiencia en el sector de la inversión y lleva 16 trabajando en Capital Group. En su trayectoria como analista en Capital Group, también ha cubierto el sector bancario canadiense y ha sido director de análisis en Europa. Tiene un MBA y una licenciatura en Matemáticas y Física por la Universidad de Australia Occidental. Tiene su oficina en Londres.