Aunque pueda observarse una cierta ralentización del crecimiento de los beneficios, los balances de las empresas mantienen su solidez, con unos niveles reducidos de deuda en términos generales. En los últimos años, estos fundamentales favorables se han traducido en un aumento de los niveles medios de calidad y en una reducción de la tasa de impagos en los sectores de deuda corporativa de grado de inversión, alto rendimiento y crédito titulizado.
Fuera de Estados Unidos, los mercados emergentes también presentan unos sólidos fundamentales económicos, ya que las tasas de crecimiento de estos mercados continúan superando a las de los mercados desarrollados.
En conjunto, los fundamentales en Estados Unidos y en los mercados emergentes ofrecen una base sólida para que muchos sectores del mercado de renta fija sigan ofreciendo un elevado nivel de rentas. Sin embargo, con el nivel de propensión al riesgo que hemos visto en 2025, los diferenciales de muchos de estos sectores se aproximan a los niveles más ajustados de los últimos diez años, llegando a superarlos en algunos casos. Estos diferenciales han llevado a algunos inversores de renta fija a mostrar su preocupación por el posible encarecimiento de muchos sectores.
Se trata de una preocupación comprensible, pero si analizamos con más detenimiento los mercados de deuda corporativa de grado de inversión, deuda emergente y crédito titulizado, vemos que sus niveles de rendimiento inicial siguen superando sus medias a diez años, lo que indica que los niveles de generación de rentas de estos sectores continúan resultando muy atractivos.
Dada la duración media de estos sectores, pensamos que estos elevados rendimientos iniciales podrían mantenerse durante algún tiempo. Afortunadamente, estos niveles de rendimiento ofrecen también protección frente a posibles rentabilidades totales negativas en el caso de que los diferenciales acabaran aumentando y acercándose a sus medias históricas.
Además, es posible que a los inversores que han generado habitualmente la mayoría de las rentas de su cartera invirtiendo en compañías con reparto de dividendos les sorprenda saber que el rendimiento mínimo que ofrecen actualmente la deuda estadounidense de grado de inversión (calificación BBB/Baa o superior) y la de alto rendimiento (BB/Ba o inferior) supera la rentabilidad por beneficios del índice S&P 500, lo que indica que la renta variable no ofrece actualmente una prima de riesgo frente a los sectores de renta fija orientados a la generación de rentas.