Este año se han producido grandes cambios en el contexto macroeconómico y geopolítico. Algunos principios como el libre comercio, la globalización y la independencia de los bancos centrales, que han servido de base a la economía mundial durante décadas, están siendo cuestionados. Pese a ello, los diferenciales de crédito están en mínimos históricos y los mercados de renta variable registran unos máximos sin precedentes.
¿Cómo deben interpretar los inversores de renta fija el entorno actual y cómo deberían posicionar sus carteras para obtener buenos resultados?
En el último foro del Grupo de estrategia de carteras (GEC) de Capital Group, que se reúne dos veces al año, hemos tratado de buscar claridad entre tanto ruido e identificar cuáles son las principales temáticas inversión que, en nuestra opinión, van a impulsar los mercados.
En el actual contexto de cambio, pensamos que la tendencia que ya identificamos en la reunión de primavera, la convergencia cíclica de crecimiento entre Estados Unidos y el resto del mundo, podría prolongarse en el tiempo. Sin embargo, desde una perspectiva estructural, el panorama parece menos nítido: Estados Unidos está atrapado entre el impulso de la inteligencia artificial y el estímulo fiscal por un lado, y el deterioro de la confianza institucional por el otro.
La aplicación de aranceles por parte de Estados Unidos y la reconfiguración del comercio internacional continúan repercutiendo en la economía mundial. Aunque sus efectos aún no se han materializado del todo, pensamos que el impacto estanflacionista de los aranceles en Estados Unidos se mantendrá a medida que las compañías se vayan ajustando a un entorno comercial más restrictivo. En nuestra opinión, ello tendrá un impacto en el consumo y la inversión y derivará en una moderación del crecimiento de la economía estadounidense. Lo que no parece probable es que vayamos a asistir a una recesión, ya que las medidas de estímulo fiscal de la Reserva Federal permiten contrarrestar estas dificultades comerciales.
Por el contrario, Europa presenta un mejor potencial de crecimiento cíclico, gracias en gran medida a los planes de gasto fiscal aprobados en Alemania. El aumento del gasto, que se produce en un contexto de mayor solidez económica de la eurozona, podría aumentar las presiones inflacionistas en la región y llevar al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés el año que viene.
En conjunto, todo ello apunta a la moderación del crecimiento de la economía mundial en 2026, aunque se mantendría en territorio positivo y podría reacelerarse en la segunda mitad del año.
Durante los últimos doce meses, en los periodos de tensión de los mercados, la renta fija ha vuelto a ofrecer la diversificación que cabría esperar de la clase de activo. Ello se debe en gran medida a la duración, que ha repuntado ante la previsión de nuevos recortes de tipos de interés. Dicho esto, la divergencia de los ciclos de política monetaria y el riesgo político a largo plazo en Estados Unidos nos llevan a optar por un enfoque más matizado, con un posicionamiento de valor relativo que permita acceder a las oportunidades de inversión, en lugar de recurrir a la asignación tradicional en títulos del Tesoro estadounidense como herramienta de diversificación.
Estamos en un punto de inflexión para la economía mundial, en el que muchas de las que hemos considerado certezas durante los últimos 40 años o más parecen estar en entredicho. La posible convergencia del crecimiento económico y la divergencia de política monetaria entre Estados Unidos y Europa ofrecen oportunidades de inversión potencialmente interesantes. Sin embargo, en un contexto de continua incertidumbre y valoraciones elevadas, la gestión activa sigue siendo crucial, y mantenemos un posicionamiento defensivo de las carteras de renta fija, centrándonos en oportunidades idiosincráticas y siguiendo muy de cerca la evolución de los acontecimientos.