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ESG
Cómo puede afectar el riesgo de agua a los resultados de una compañía
Emma Doner
ESG Senior Manager
Matt Lanstone
Director de análisis e inversión ESG
Matthieu Chateau
ESG Specialist

El cambio climático está obligando a los inversores a evaluar dos nuevos tipos de riesgo: el riesgo de transición, que es el coste de pasar a operar con bajas emisiones de carbono, y el riesgo físico, es decir, el coste del aumento de las sequías, las inundaciones, los fenómenos meteorológicos y la subida del nivel del mar. Uno de los principales riesgos físicos provocados por el cambio climático que los inversores han de considerar es el estrés hídrico.


Las sequías y la escasez de agua constituyen situaciones idiosincráticas que pueden interrumpir o reducir la producción rápidamente, provocar la cancelación de proyectos que se encuentran ya en sus últimas etapas e incluso llegar a alterar la cuota de mercado del sector. En aquellos sectores que hacen un uso intensivo del agua, el análisis de la gestión de los suministros de agua por parte de una compañía determinada puede ser un factor determinante a la hora de anticipar su rendimiento a largo plazo.


El sector de los semiconductores es un buen ejemplo: se encuentra entre los que más agua consumen en términos relativos, y algunos de los centros de producción de chips se han visto expuestos a graves sequías a largo plazo en el pasado. Para responder a estas sequías, algunas de las principales compañías han encontrado nuevos enfoques de gestión del agua, que les permiten reciclar más del 90% del agua utilizada y reforzar la sostenibilidad a largo plazo de sus operaciones.


El riesgo del agua se convierte en un riesgo importante cuando las compañías operan en zonas con gran estrés hídrico

Fuente: Acueducto del Instituto de Recursos Mundiales, OpenStreetMap. Acceso a los datos el 18 marzo 2022. El gráfico muestra los niveles de estrés hídrico previstos para 2030 en un escenario de cambio climático en el que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero siguen creciendo al ritmo actual. El Instituto de Recursos Mundiales define el estrés hídrico como la relación entre las extracciones totales de agua y las reservas renovables de agua superficial y subterránea disponibles. Los niveles más altos de estrés hídrico indican una mayor competencia entre los consumidores de agua.

El año pasado, algunas de las grandes compañías de semiconductores anunciaron nuevas inversiones para aumentar su capacidad en Estados Unidos. Varias de ellas se ubicarán en el creciente centro manufacturero de Arizona, zona en la que, al mismo tiempo, está empeorando la situación de sequía. Por primera vez, en agosto de 2021, el gobierno federal de Estados Unidos declaró escasez de agua en el río Colorado que provocará recortes a partir de 2022. Arizona perderá el 18% de su asignación de agua, es decir, 63 millones de metros cúbicos, cantidad equivalente al consumo anual total de agua de la ciudad de Phoenix, o a la extracción anual total de agua de Intel.


No obstante, y a pesar de la previsión de escasez de agua en la región, lo más probable es que Intel, el mayor fabricante de la zona, pueda acceder a la cantidad de agua que necesita. En una reunión con Capital Group, la compañía explicó cómo funcionan los procesos que le permiten reciclar entre el 80% y el 90% de agua. Intel consume un porcentaje muy pequeño de agua dulce de la región gracias a sus instalaciones de recuperación de agua, que reciclan el agua y la reincorporan a sus propios procesos o al sistema municipal. 


Además de dichas instalaciones de recuperación de agua, la eficiencia hídrica de Intel ha mejorado notablemente desde que la compañía comenzó a operar en su fábrica de Arizona. En la década de 1990, Intel necesitaba unos 7 litros de agua municipal por cada 3,5 litros del agua dulce ultrapura que utilizaba en la fabricación de obleas (eficiencia del 50%). En la actualidad, la compañía utiliza solo unos 4 galones por cada 3,5 litros de agua ultrapura (eficiencia del 90%).


Grandes dificultades en algunos sectores


El éxito de estas compañías de semiconductores podría servir de ejemplo a otros sectores con gran consumo de agua, pero ciertas industrias, como la de los suministros públicos o las compañías de alimentación y bebidas, podrían enfrentarse a ciertas dificultades.


Gran consumo de agua de las compañías de suministros públicos

Fuente: Capital Group, Bloomberg. Extracción media anual de agua normalizada con respecto a los ingresos totales de las compañías del índice MSCI World, desglosada por sectores. La extracción de agua incluye el total de agua desviada de fuentes de agua superficiales, subterráneas y municipales. Los datos relativos al sector de los suministros públicos no están representados a escala debido a su enorme tamaño relativo. Información a 1 septiembre 2021.

Por ejemplo, el sector de los suministros públicos, que es el que más agua consume de todo el universo de inversión de Capital Group, no puede ampliar sus programas de reciclaje de agua para mitigar el riesgo. 


Las compañías del sector utilizan agua para dos fines principales: 1. energía hidroeléctrica y 2. refrigeración de energía termoeléctrica y nuclear. Es obvio que la energía hidroeléctrica necesita agua, pero la cantidad de agua que se necesita para refrigerar las plantas de energía térmica y nuclear es también enorme en relación con otros usos de agua del sector. Tres de las cinco compañías con mayor consumo de agua del universo de inversión de Capital Group no realizan operaciones significativas de generación de energía hidroeléctrica. Y, para protegerse frente al riesgo de sequía, estas compañías podrían verse obligadas a trasladar sus centros de producción o, si no fuera posible, a dejar de utilizar la energía hidro y termoeléctrica.


Los riesgos a los que se enfrenta el sector se pusieron especialmente de manifiesto el año pasado en Brasil, donde la situación de sequía extrema provocó un aumento de los precios de la electricidad. Brasil, que recibe en torno al 65% de su energía de la hidroelectricidad, ya se había diversificado previamente hacia fuentes de electricidad térmica (lo que le había permitido reducir el porcentaje anterior de la energía hidroeléctrica en el suministro total de energía, que era del 90%), tras sufrir una sequía extrema en 2001 y 2002 que provocó apagones y escasez de energía. Sin embargo, ante la gravedad de la sequía que registró en 2021, los precios de los suministros públicos continuaron aumentando con fuerza en el país. Se prevé que los mayores impactos financieros procedan del aumento de los costes de la energía para aquellas compañías que presentan un gran volumen de activos y un importante consumo energético, pero que no son autosuficientes en la producción de electricidad.


El problema al que se enfrentan las compañías de alimentación y bebidas es diferente. Estas compañías extraen y consumen enormes cantidades de agua, básicamente revendiendo en sus productos el agua dulce extraída cerca de sus fábricas, por lo que podrían tener que hacer frente a la normativa o a una relación complicada con las comunidades que viven en regiones con problemas de agua. Y mientras las compañías de otros sectores han podido solucionar los problemas relacionados con los recortes de agua, los cierres, los obstáculos normativos y las protestas de las comunidades acudiendo a una alternativa al agua dulce, normalmente mediante el tratamiento del agua y el reciclaje o la desalinización, esta no suele ser una opción para las compañías de alimentos y bebidas.


Consecuencias para los inversores


A medida que el cambio climático va transformando el planeta, los inversores necesitan nuevos enfoques que les permitan entender los riesgos y oportunidades esenciales que presentan las compañías y los sectores que hacen un uso intensivo de los recursos. En el marco de nuestro proceso de análisis fundamental, evaluamos el grado de eficiencia en la gestión del uso de agua en aquellas compañías que hacen un uso intensivo de ella.


Nuestro marco de análisis incluye los seis factores que utilizamos para evaluar la exposición de una compañía al riesgo del agua:


Fuente: Capital Group

La puntuación de las compañías en cada uno de estos factores nos ayuda a determinar su capacidad para operar de forma efectiva y de ofrecer resultados (o no) en el futuro. Es posible que los inversores también deban replantearse el atractivo a corto plazo de ciertos sectores que hacen un uso intensivo de los recursos, teniendo en cuenta la posibilidad de que la necesidad de garantizar un importante suministro de agua dulce podría limitar su crecimiento futuro.


Al integrar este tipo de marcos en nuestros procesos de análisis, tratamos de identificar cuáles son las compañías que se están adaptando con éxito a estos nuevos retos, y cuáles podrían tener problemas para continuar ofreciendo valor cuando cambien las condiciones. Este nuevo tipo de análisis fundamental puede ofrecer un filtro crucial para diferenciar a las compañías que podrían salir ganando o perdiendo en este nuevo contexto, lo que nos permitiría ofrecer mejores resultados a los inversores en el futuro.


Riesgo del agua: un problema global y local


Lo más probable es que el acceso al agua potable sea un problema creciente en las próximas décadas en algunas partes del mundo. Según un reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), es probable que el calentamiento global continuo aumente los extremos del ciclo hidrológico, lo que provocaría sequías más prolongadas e inundaciones más graves. En un escenario de calentamiento de 1,5 ºC, que equivale aproximadamente a un «nivel de cero emisiones netas para 2050» y que se ajusta al Acuerdo de París, las precipitaciones intensas serán 1,5 veces más probables y las sequías 2 veces más probables. En los escenarios más extremos considerados por el IPCC, la posibilidad de precipitaciones intensas se multiplica por 3 y las sequías por 4. El resultado de todos estos cambios es un déficit probable de agua. Según las Naciones Unidas, el mundo tendrá un déficit de agua de hasta el 40% en 2030.


Aunque las sequías pueden tener ramificaciones en todo el mundo, el riesgo de escasez de agua varía mucho según la región y debe entenderse y gestionarse a escala local. El agua solo se convierte en un riesgo importante cuando las compañías operan (o tratan de expandirse) en áreas con graves problemas de agua.


Gestión del estrés hídrico: la innovación ofrece capacidad de resistencia a largo plazo


Los sectores con mayor exposición al estrés hídrico son los de suministros públicos, energía, productos químicos, alimentación, bebidas, hoteles, envases y embalajes, semiconductores y materiales de construcción. Las compañías de muchos de estos sectores pueden mitigar (y, en algunos casos, eliminar) el riesgo de estrés hídrico mediante la selección de centros de producción más seguros, la inversión en reciclaje y el establecimiento de alternativas locales de agua dulce. 



Emma Doner es analista ESG senior y tiene 8 años de experiencia en el sector. Está licenciada en Gestión Empresarial Internacional por la Universidad Estatal de Missouri y tiene un MBA en Finanzas y Desarrollo Sostenible por la ESLSCA de París.

Matt Lanstone es director global de análisis e inversión en factores ESG y cuenta con 28 años de experiencia en el sector (a 31 diciembre 2020). Se licenció en Económicas y Contabilidad con la máxima calificación por la Universidad de Bristol.

Matthieu Chateau es especialista en cuestiones ESG y cuenta con 5 años de experiencia en el sector (a 31 diciembre 2021). Es licenciado en Ciencias Políticas y Geografía por el Trinity College de Dublín y tiene un máster en Gestión del carbono por la Universidad de Edimburgo.


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