¿Qué papel debería desempeñar la energía nuclear en el mix energético? Las respuestas a esta pregunta han ido cambiando en los distintos países y a lo largo del tiempo. Si bien las políticas y su adopción en todo el mundo siguen siendo muy diversas, ahora observamos un creciente interés por las tecnologías de reactores , tanto por las ya consolidadas como por las de reciente aparición, incluso en algunos países que se han mostrado históricamente reacios al respecto. El auge de la inteligencia artificial (IA), que exige un elevado consumo de energía, ayuda a explicar parte de este renovado interés, pero también existe un reconocimiento cada vez mayor de que la capacidad de la energía nuclear podría ayudar al mundo a aumentar la generación de energía y, al mismo tiempo, avanzar en la descarbonización. En el siguiente artículo, ofrecemos cuatro reflexiones que podrían ayudar a los inversores a avanzar en el cambiante entorno de la energía nuclear y a identificar posibles oportunidades de inversión en este ámbito.
1. El nuevo auge que experimenta la energía nuclear en todo el mundo se ve impulsado por la necesidad de conciliar las demandas de seguridad energética, fiabilidad y descarbonización
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), nos encontramos en la «era de la electricidad», «impulsada por una producción industrial creciente, el aumento del uso de aire acondicionado, la aceleración de la electrificación y la expansión de los centros de datos en todo el mundo». La energía nuclear se ha erigido como parte de la solución para satisfacer esa demanda, al tiempo que se avanza en la transición energética.
Algunas de las características de la energía nuclear entusiasman a sus defensores. Es baja en emisiones de carbono y, además, puede producirse de forma prácticamente ininterrumpida, lo que ofrece una base estable para complementar el suministro derivado de las energías renovables, como la solar o la eólica, que resultan más volátiles.
Otro de los factores que ha influido en el nuevo auge de la energía nuclear fue la respuesta a la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, que hizo que empezara a priorizarse la independencia y seguridad energéticas en muchos países, especialmente en Europa. Ello trajo consigo un cambio de postura política en materia de energía nuclear, incluso en países que habían decidido ir abandonándola de manera gradual tras el grave accidente nuclear que tuvo lugar en 2011 en Japón, que reavivó los temores en torno a la seguridad. El temor a posibles accidentes nucleares sigue siendo uno de los motivos que llevan a algunos países a mostrarse reticentes a la hora de adoptar la energía nuclear.
Esta energía produce alrededor del 10% de la electricidad en todo el mundo, un porcentaje que se eleva hasta casi el 20% en las economías avanzadas. A escala mundial, se espera que su participación en la generación de electricidad se mantenga cerca del 10% de aquí a 2050, según el informe «Perspectivas de la energía en el mundo» de la AIE de 2024. La estabilidad de dicha cifra podría enmascarar la elevada actividad en el sector, como la construcción de nuevas centrales y la gestión de los reactores obsoletos en las economías avanzadas, donde se ubica la mayor parte del parque nuclear mundial.
El interés por la energía nuclear se observa en todos los países. Estados Unidos, Francia y China , los tres principales productores de energía nuclear del mundo , han anunciado planes de expansión. Algunos países del Sudeste Asiático y África también están explorando la posibilidad de desarrollar su capacidad nuclear. Como última muestra de este cambio de tendencia en todo el mundo, el Banco Mundial está levantando su prohibición de financiar la energía nuclear, que se remonta a varias décadas atrás, y el Banco Asiático de Desarrollo se está planteando hacer lo propio. La inversión en energía nuclear a escala mundial ya ha aumentado un 50% en los últimos cinco años. Según las proyecciones de la AIE, es probable que la capacidad mundial de la energía nuclear aumente de aquí a 2050. En los últimos meses, se ha hablado mucho sobre los cambios que se han ido produciendo en las políticas y sobre los acuerdos en este ámbito, en los que a menudo han participado compañías tecnológicas.
«Los grandes centros de datos necesitan energía de manera ininterrumpida las 24 horas del día. De los principales tipos de combustible que pueden ofrecer energía a demanda sin interrupciones, la energía nuclear es la única que no genera emisiones de dióxido de carbono. Cuanto más comprometida esté una compañía tecnológica con alcanzar un objetivo de neutralidad de carbono, más probabilidades hay de que recurra a la energía nuclear», señala Mark Casey, gestor de renta variable.