Las reformas del gobierno corporativo es uno de los grandes avances que recogemos en lo que en Capital Group hemos venido en llamar la «gran reestructuración global». Los mercados de renta variable asiática, en concreto, llevan varios años enfrentándose a un problema de desajuste entre los accionistas mayoritarios y los inversores minoritarios.
Las rentabilidades que han percibido los accionistas en Asia se han situado sistemáticamente a la zaga de las de Estados Unidos, lo que ha impulsado el capital y la atención hacia Occidente, además de evidenciar la necesidad de un cambio. Corea del Sur se está convirtiendo en uno de los primeros países en sumarse a la iniciativa, gracias al sólido respaldo presidencial tras la elección del demócrata Lee Jae Myung en junio de 2025. Aunque los dos últimos presidentes también intentaron mejorar la eficiencia empresarial, el primero se vio frenado por la pandemia de covid y el segundo por un proceso de destitución.
El partido de Lee controla la Asamblea Nacional, lo que le da más capacidad para llevar a cabo sus políticas. Lee busca reequilibrar los activos de los hogares, desplazándolos desde el segmento inmobiliario hacia los mercados de capitales, ya que está convencido de que ello contribuiría a solucionar algunos de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta el país, como el elevado nivel de deuda de las familias y la sostenibilidad de las rentas de una población de jubilados que no hace más que aumentar.
En este artículo, el analista Andrew Chang se centra en la cuestión de los conglomerados controlados por familias, conocidos como «chaebols». Los quince mayores conglomerados del país representan actualmente las dos terceras partes del mercado coreano de renta variable, y el tradicional desajuste con los accionistas minoritarios sigue pesando de manera significativa en la valoración de mercado.