Prácticamente todos los candidatos demócratas que concurren a las elecciones han convertido la crisis del poder adquisitivo en el eje central de sus mensajes, tanto en los debates como en los discursos de campaña y la publicidad electoral. El descontento generalizado por la guerra de Irán y la subida de los precios podría reducir la participación de los votantes republicanos. Si el Partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes, esta será la razón. Es posible que esta cuestión siga marcando el panorama político en los próximos años. Si los votantes consideran que no se está haciendo lo suficiente para aliviar el impacto de la inflación, seguirán reclamando un cambio de liderazgo político, independientemente del partido que esté en el poder.
3. Bloqueo institucional y confrontación política: el escenario que se avecina.
Si se cumple mi previsión y los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes, bastará con eso para devolver al Congreso a una situación de parálisis legislativa. El poder quedará dividido entre los dos partidos, lo que dificultará considerablemente la aprobación de nuevas leyes durante los próximos dos años. También cabe esperar que las disputas en torno al techo de deuda y los presupuestos provoquen episodios temporales de tensión en los mercados.
No obstante, hay algunos ámbitos en los que demócratas y republicanos podrían encontrar puntos de acuerdo. Por ejemplo, ambos partidos han tratado de aumentar la oferta de vivienda y contener los precios de los medicamentos. También podría haber margen para llegar a un acuerdo sobre las subvenciones públicas previstas en la Ley de asistencia sanitaria asequible (Affordable Care Act). Estas ayudas expiraron el año pasado, lo que encareció los seguros médicos para muchas personas. Los demócratas han convertido su recuperación en una prioridad, y los republicanos podrían estar dispuestos a respaldarla, aunque solo fuera para eliminar un posible foco de conflicto de cara a las elecciones de 2028. Además, tanto entre los demócratas como entre los republicanos hay representantes que critican abiertamente la expansión sin límites de los centros de datos de inteligencia artificial. Creo que este debate ganará protagonismo el próximo año.
Más allá de estas posibles áreas de acuerdo, también cabe esperar que vuelvan a producirse nuevos episodios de confrontación política que ya nos resultan familiares. Cuando el nuevo Congreso inicie sus sesiones en enero, creo que los demócratas de la Cámara de Representantes no tardarán en abrir investigaciones sobre Trump, su familia y varios miembros de su gobierno. También considero muy probable que intenten iniciar un nuevo proceso de destitución contra el presidente. Por supuesto, el Senado no lo declararía culpable, pero es probable que esta confrontación política acabe dominando los dos últimos años del mandato de Trump.
En lo que se refiere a la inversión, la buena noticia es que la renta variable estadounidense suele registrar buenos resultados una vez que se despeja la incertidumbre asociada a las elecciones de mitad de mandato. Desde 1950, el índice S&P 500 ha obtenido una rentabilidad media del 15% durante los doce meses posteriores a estas elecciones. Este año, el índice ya acumula una subida cercana al 12% hasta el 19 de octubre. Esto no significa que no podamos asistir a una corrección del mercado en algún momento, pero demuestra que, pese a la incertidumbre que rodea al panorama electoral, la renta variable estadounidense ya ha registrado una rentabilidad considerable en lo que va de año.