El interés de los inversores por el sector espacial cobró un fuerte impulso la pasada primavera, cuando SpaceX salió a bolsa apenas unas semanas después de que la NASA enviara a cuatro astronautas a la cara oculta de la Luna.
Fiel a su estilo, el consejero delegado de la compañía, Elon Musk, alimentó aún más las expectativas al declarar que SpaceX llevará algún día a ciudadanos particulares a la Luna, Marte y otros destinos espaciales. La salida a bolsa se convirtió rápidamente en la mayor de la historia. Con la esperanza de ganar dinero en una galaxia muy, muy lejana (o, al menos, más allá de la atmósfera terrestre), los inversores también destinaron importantes cantidades de capital a diversos ETF vinculados al sector espacial.
Resulta comprensible que haya quien albergue serias dudas sobre el turismo en Marte, pero la economía espacial no es ningún truco mental jedi: ya está generando oportunidades en el mundo real para aquellos inversores que sepan identificarlas.
«Sería un error pensar que todo esto no es más que ciencia ficción», afirma Michael Beckwith, gestor de renta variable. «El progresivo abaratamiento de los lanzamientos espaciales favorecerá el crecimiento de algunas compañías y abrirá la puerta a otras que resultaban inimaginables hace solo un par de años. Algunas de estas oportunidades se materializarán rápidamente; otras tardarán mucho más en hacerlo».
La pregunta es: ¿cómo podemos distinguir entre la pura fantasía y las oportunidades con verdadero potencial de creación de valor?
A continuación, analizamos seis oportunidades de inversión en la economía espacial.
1. El sector espacial engloba múltiples mercados
El sector espacial no constituye un único mercado, sino un conjunto de mercados ya existentes y otros aún por desarrollar.
Las oportunidades se articulan en torno a un ecosistema espacial que abarca desde la fabricación y el lanzamiento de cohetes hasta las infraestructuras terrestres y el desarrollo de satélites. A su vez, esta base de infraestructuras permite el crecimiento de otras actividades, como las comunicaciones por satélite, la observación de la Tierra, la logística, la navegación y los sistemas de defensa.
«La mayor parte de las oportunidades de generación de ingresos se encuentran en estos servicios y aplicaciones espaciales, no en el lanzamiento en sí», explica Andrei Muresianu, analista de renta variable especializado en compañías estadounidenses de telecomunicaciones, cable y medios de comunicación.
La reducción de los costes de lanzamiento permitirá desarrollar nuevas actividades, como la instalación de centros de datos de inteligencia artificial en el espacio, algo que podría materializarse en los próximos cinco a diez años. A más largo plazo, las compañías están también estudiando las posibilidades que ofrecen la fabricación en gravedad cero, los viajes espaciales y la explotación de recursos en el espacio.
«El espacio podría parecerse al Nuevo Mundo, cuando llegaron los exploradores europeos hace quinientos años», añade Muresianu. «Primero llegaron la extracción de recursos y su envío a Europa; después, la colonización, la producción y, con el tiempo, una sociedad autosuficiente».
En total, la economía espacial mueve 630.000 millones de dólares y, según el Foro Económico Mundial, se espera que en 2035 alcance ya 1,8 billones de dólares.