Las presiones inflacionistas subyacentes, según el índice de gastos en consumo personal, que es el indicador de inflación más utilizado por la Reserva Federal, siguen estando contenidas. Por su parte, el crecimiento de la renta real de los consumidores y del gasto se ha reducido, mientras que uno de los principales indicadores de la confianza de los consumidores marcó en mayo un mínimo histórico. Seguimos atentos a la evolución del mercado laboral y de la inflación, con el fin de identificar los cambios que puedan afectar a la solidez subyacente de los consumidores. En nuestra opinión, estos factores podrían llevar a la Reserva Federal a mantener los tipos de interés en los próximos trimestres, más que a subirlos.
«El encarecimiento del petróleo está aumentando el coste de la vida para unos consumidores que ya se ven afectados por un débil crecimiento salarial, unos ahorros cada vez más reducidos y un deterioro de la confianza económica», afirma Timothy Ng, gestor de renta fija.
En este contexto, pensamos que podría ser buena idea ampliar la duración de las carteras de renta fija. El reciente aumento de los tipos, con un rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años superior a 4,6% en el mes de mayo, se ha traducido en un sólido rendimiento inicial y unas valoraciones atractivas. La posición también sirve como potencial cobertura frente a un mayor deterioro de la economía.
Más allá de la geopolítica, ciertos factores a más largo plazo, como la inteligencia artificial, también podrían favorecer una bajada de tipos en una amplia variedad de escenarios. Un fuerte aumento de la productividad podría contribuir a frenar la inflación, mientras que el posible impacto en el mercado laboral o la percepción de riesgo podría acelerar la necesidad de una respuesta por parte de la Reserva Federal. Además, se espera que la entidad adopte una orientación más expansiva bajo la presidencia de Kevin Warsh.
Si las perspectivas económicas se deterioran y la Reserva Federal reanuda los recortes de tipos de interés, podría aumentar la pendiente de la curva de tipos del Tesoro, con una caída de los rendimientos a corto plazo y un aumento en el tramo largo de la curva.
La solidez de los fundamentales ofrece oportunidades en los sectores de crédito
Las perspectivas para los mercados de crédito reflejan una combinación de atractivo rendimiento inicial y fundamentales mayoritariamente sólidos. El nivel elevado de rendimiento ofrece un importante respaldo en términos de rentas y, aunque los diferenciales están ajustados, la mejora de los fundamentales justifica los niveles actuales. En este contexto, nos decantamos por un enfoque diversificado y flexible de inversión en crédito.
«Las perspectivas sobre la calidad del crédito siguen siendo sólidas, y pensamos que dicha solidez podría continuar», señala McCann. «En general, el entorno sigue siendo favorable para la rentabilidad del crédito».
En un contexto de aumento de la dispersión, la exposición generalizada resulta menos atractiva, mientras que las diferencias de rendimiento y diferencial que observamos entre los distintos sectores y dentro de los segmentos de calificación crean oportunidades de selección de emisores.