El tan esperado «Día de la Liberación» del pasado 2 de abril ofreció a los inversores más información sobre la dirección de la política comercial estadounidense bajo el mandato de Donald Trump. Pese a las esperanzas de que acabara imponiéndose un enfoque más moderado, los aranceles anunciados fueron muy superiores a lo esperado, lo que ha generado perspectivas de ralentización del crecimiento económico, aumento de la inflación y nuevos recortes de tipos de interés.
Un escenario en el que los aranceles se situaran durante un periodo prolongado en el tramo más alto de los niveles iniciales podría llevar a Estados Unidos a la recesión. Los aranceles que otros países pudieran adoptar en represalia y las contramedidas por parte del gobierno estadounidense siguen siendo motivo de preocupación.
Uno de los argumentos clave es que los aranceles se estén utilizando como táctica de negociación. Sospechamos que los aranceles recientemente anunciados se enmarcan en una primera etapa de un proceso de negociación y que no servirán para determinar la posible evolución del contexto en los próximos seis a doce meses. No obstante, la retórica actual y las consecuencias económicas a corto plazo nos llevan a mantener la prudencia. Aún es demasiado pronto para llegar a conclusiones definitivas sobre el impacto que podrían tener los aranceles en el crecimiento económico y la inflación, dado el amplio espectro de sectores y países que van a verse afectados por las nuevas políticas.
En general, anticipamos un proceso gradual de reajuste de muchos de los aranceles anunciados. Es posible que veamos un aumento de los aranceles a corto plazo y una reducción en el futuro, en función del sector o del país de domicilio. Afortunadamente, muchas compañías cuentan con una sólida situación financiera y unos márgenes muy elevados en términos históricos. Algunas empresas podrían experimentar un incremento de los costes de los insumos, aunque la magnitud de dicho incremento aún resulta incierta.
En un escenario en el que los aranceles se mantienen en niveles elevados durante un periodo de tiempo prolongado, dichos costes podrían alcanzar un nivel que obligue a las compañías a reducir su gasto de capital o su plantilla, o incluso provocar una recesión. Por último, si se mantienen los aranceles propuestos, podríamos asistir a una revisión a la baja de las expectativas de beneficios empresariales, ahora que los niveles iniciales son más punitivos de lo esperado.
En nuestro último informe, encontrará un desglose exhaustivo por sectores y regiones, así como un análisis de las posibles consecuencias de los aranceles.