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Divisas Escenarios para un mundo fragmentado

El mundo se encuentra en una encrucijada geopolítica, ya que uno de los principales pilares del actual orden mundial, Estados Unidos, ha comenzado a cuestionar los principios fundacionales de dicho sistema. Aunque el orden mundial comenzó a tambalearse tras la crisis financiera de 2008[1], los sucesivos gobiernos estadounidenses, incluido el del presidente Joe Biden, trataron de mantener el marco existente a través de las alianzas tradicionales. Sin embargo, dicha trayectoria cambió por completo con el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump. En tan solo unas semanas, su gobierno puso en marcha un cambio de tendencia decisivo, que persigue el reequilibrio de los compromisos en materia de defensa y la revisión de los sistemas comerciales y financieros.

 

Este cambio estratégico podría tener consecuencias duraderas, independientemente de los cambios políticos que puedan producirse en Estados Unidos en el futuro. Al dejar atrás los instrumentos de «poder blando», Estados Unidos podría tener que depender de otro tipo de instrumentos para avanzar en sus objetivos. China y Rusia, que llevan mucho tiempo manifestando su descontento con el orden liberal liderado por Occidente, también están tratando de aprovechar sus mercados y sus ejércitos para influir en la dinámica mundial a su favor. Aunque muchos países europeos siguen defendiendo los derechos humanos y los valores democráticos, la ausencia de un firme liderazgo estadounidense ha dificultado la tarea de presentar estos ideales como elementos de unificación a escala mundial.

 

En este artículo, intentamos definir un abanico de posibles escenarios para un nuevo orden mundial.

 

El equipo de «ronda de noche» arroja luz sobre el actual contexto de incertidumbre

 

Cuando la incertidumbre alcanza niveles extremos, las previsiones puntuales no son suficientes para ayudar a los gestores a tomar buenas decisiones de inversión. En situaciones como esta, el equipo Night Watch de Capital Group suele ofrecer información muy valiosa. El equipo conocido como Night Watch está formado por economistas, analistas políticos y gestores que analizan los episodios de inestabilidad de los mercados con el fin de tomar mejores decisiones de inversión.

 

El equipo, cuyo nombre procede de un cuadro de Rembrandt, maestro holandés del siglo XVII, recurre al análisis de los escenarios para valorar una serie de resultados, más que para tratar de anticipar uno concreto. El objetivo es reunir una amplia variedad de perspectivas de distintos profesionales de Capital Group con el fin de ofrecer un foro dinámico de posibles escenarios y, en última instancia, conectarlos con las posibles consecuencias para la inversión.

 

«Nosotros no hacemos predicciones», señala Jared Franz, economista estadounidense y director del equipo. «Tratamos de identificar un conjunto de narrativas que construyan de forma plausible una visión sobre el futuro. A continuación, conectamos cada escenario con sus posibles consecuencias, a fin de que los gestores estén preparados para tomar decisiones de inversión cuando ese futuro llegue».

 

El equipo de ronda de noche ya ha analizado algunas de las mayores crisis a las que nos hemos enfrentado hasta el momento, como la pandemia de covid, conflictos militares mundiales y crisis de deuda. El equipo trata de analizar los problemas con antelación, o antes de que se intensifiquen, e identificar posibles situaciones extremas, aunque potencialmente poco probables, antes de que se produzcan.

 

Un marco para un futuro incierto

 

Este año, el equipo Night Watch ha abordado la imposición de aranceles históricos por parte del gobierno de Trump y la reconfiguración de las alianzas tradicionales en materia de seguridad. El trabajo preliminar para este análisis se inició poco después de la elección del presidente Trump en noviembre de 2024.

 

El orden mundial se está fragmentando en dos poderosos ejes: el poder económico y el militar. En el frente económico, el mundo podría inclinarse hacia la negociación táctica o hacia la desvinculación. En un contexto de negociación, los aranceles se utilizan como una herramienta más, pero siguen resultando viables, los flujos de capital mantienen su solidez y las cadenas de suministro consiguen adaptarse gracias a la relocalización en países considerados aliados (friendshoring). Por el contrario, en un escenario de desvinculación, asistiríamos al fracaso de las negociaciones, los aranceles tendrían carácter permanente, se crearían bloques comerciales como medida de represalia, la circulación de capitales y de bienes críticos se vería muy afectada y veríamos amenazada la categoría del dólar como divisa de reserva mundial.

 

En lo que respecta al ámbito militar, las posibilidades van desde las alianzas duraderas y la disuasión estratégica hasta las demostraciones de influencia más asertivas. En los escenarios de cooperación mundial, como el entorno internacional que ha caracterizado en gran medida las últimas seis o siete décadas, se mantienen las alianzas como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), los conflictos se gestionan mediante compromisos multilaterales y la diplomacia desempeña un papel fundamental en el alivio de las tensiones. En un contexto así, los dirigentes podrían adoptar un enfoque más moderado en relación con los intereses y las reivindicaciones internacionales, y Estados Unidos, en paralelo, podría respaldar las medidas destinadas a la desescalada de las tensiones y el diálogo.

 

Por el contrario, en un escenario menos cooperativo, las grandes potencias podrían tratar de imponer sus intereses por medios más directos, lo que podría implicar la ocupación de zonas estratégicas, la intensificación de las disputas regionales y un mayor riesgo de proliferación armamentística. En un mundo así, la eficacia de instituciones multilaterales como las Naciones Unidas podría verse en entredicho, lo que supondría la repetición de precedentes históricos en los que las estructuras de gobierno mundial lucharon por mantener su influencia.

 

Estas dinámicas se combinan entre sí para conformar cuatro escenarios geopolíticos, todos ellos con profundas consecuencias para la estabilidad mundial, la integración económica y las normas que rigen el compromiso internacional.

 

Reajuste geopolítico: resultados políticos y consecuencias para la inversión

 

En base a las perspectivas mencionadas en materia económica y de seguridad, nuestro equipo Night Watch ha identificado cuatro posibles escenarios: el enfrentamiento comercial, grandes acuerdos comerciales, el regreso de las grandes potencias y el nacionalismo asertivo.

Reajuste geopolítico: posibles escenarios

Reajuste geopolítico: posibles escenarios

Las previsiones se muestran únicamente a efectos ilustrativos
Los escenarios reflejan el análisis del equipo Night Watch de Capital Group a fecha de abril de 2025. Fuente: Capital Group 

Enfrentamiento comercial: el escenario de enfrentamiento comercial se caracteriza por fuertes aranceles, restricciones a la exportación de tecnología y otras medidas proteccionistas que acelerarían la desvinculación económica y la reconfiguración de las cadenas de suministro. Estados Unidos se asocia con otros países para reducir riesgos y diversificar sus respectivas economías. Las grandes potencias como Estados Unidos y China chocan en términos de tecnología y comercio.

 

Grandes acuerdos: en este escenario prevalece la diplomacia y se mantienen las alianzas. Los acuerdos comerciales parciales satisfacen al presidente Trump y las subidas de aranceles son solo moderadas. Estados Unidos vuelve a acercarse a la OTAN y a Europa y las tensiones entre China y Estados Unidos no son excesivamente acusadas. Este es el escenario más benigno y constituiría un entorno favorable para la economía y los mercados de renta variable.

 

Grandes potencias: las grandes potencias reconocen esferas regionales de influencia y evitan conflictos mutuos. Las amenazas comerciales disminuyen y se produce una división ordenada del poder. Sería como volver a la época de los imperios, cuando los grandes imperios coloniales dividían el mundo en esferas de influencia, vinculadas por pactos de no agresión mutua.

 

Nacionalismo asertivo: el otro extremo sería el aislacionismo, caracterizado por una guerra comercial internacional y por un mayor uso de la fuerza para abordar los problemas de seguridad, con la posibilidad de que se produzcan enfrentamientos militares entre las grandes potencias. Este contexto afectaría en gran medidas a los mercados y las economías.

 

¿Hacia dónde nos dirigimos?

 

Aunque seguimos pensando que la actuación de Estados Unidos seguirá guiándose por el pragmatismo, es evidente que los marcos tradicionales han dejado de aplicarse y que comienzan a tomar forma nuevos patrones de alianzas, rutas comerciales y cadenas de suministro. La Organización Mundial del Comercio se ha debilitado y las grandes potencias están dejando de acatar las sentencias de instituciones como el Tribunal Internacional de Justicia.

 

Los analistas que conforman el equipo Night Watch tienen opiniones diversas sobre la futura evolución del nuevo orden mundial. Dane Mott cree que cada vez se cuestionará más la influencia de Estados Unidos, que aumentará la dispersión del poder y que las relaciones se basarán en el beneficio mutuo. En opinión de Jared Franz, si bien Estados Unidos se inclinará al proteccionismo, «la Unión Europea, Japón y la India mantienen su compromiso con marcos abiertos en materia de comercio y seguridad». Por su parte, Tryggvi Gudmundsson nos habla de una postura de prudencia en Estados Unidos, un equilibrio entre ambición e interdependencia en China y un enfoque en seguridad por parte de Rusia. Matt Miller considera que China se prepara para «una mayor autosuficiencia sin cortar los vínculos globales», mientras que Estados Unidos busca un reajuste estratégico.

 

Inversión en un contexto de cambio

 

Las consecuencias macroeconómicas reflejan cuatro posibles escenarios divergentes, configurados por la dinámica geopolítica y económica. El escenario más negativo es el de  nacionalismo asertivo, que conlleva ausencia de crecimiento, unos tipos de interés cercanos a cero, un importante déficit fiscal y un debilitamiento del dólar a medida que el oro y el resto de las divisas se van fortaleciendo.

 

El escenario de  enfrentamiento comercial  podría derivar en un contexto de estanflación. El aumento de los aranceles contribuiría a las presiones inflacionistas, lo que podría llevar a la Reserva Federal a subir los tipos de interés a pesar de la debilidad del crecimiento, la alta tasa de desempleo y el abultado déficit fiscal. 

 

En el escenario de regreso de las grandes potencias, los gobiernos incurren en mayores déficits fiscales y toleran un nivel elevado de inflación, ya que dan prioridad a la influencia geopolítica y al control regional. A pesar de estas presiones, el crecimiento de la economía mundial mantiene una relativa solidez, respaldado por la actividad comercial entre los distintos bloques y la inversión estratégica.

 

El escenario de los  grandes acuerdos  contempla un contexto global más estable, donde prevalece la diplomacia, se mantiene la solidez relativa del crecimiento, la inflación continúa en niveles moderados y el dólar conserva su fortaleza.

Reajuste geopolítico: consecuencias para la inversión

Reajuste geopolítico: consecuencias para la inversión

Las previsiones se muestran únicamente a fines ilustrativos
Fuente: Capital Group

Las consecuencias de los cuatro escenarios (enfrentamiento comercial, grandes acuerdos, grandes potencias y nacionalismo asertivo) en los distintos sectores ponen de manifiesto cómo los cambios geopolíticos pueden reconfigurar la dinámica sectorial a escala mundial.

 

  • En el escenario de enfrentamiento comercial, las industrias nacionales se ven favorecidas por las políticas proteccionistas y las estrategias de las grandes compañías nacionales, mientras que las empresas con mayor exposición al comercio internacional y los sectores de consumo discrecional podrían enfrentarse a ciertas dificultades.
  • El escenario de grandes acuerdos favorece un entorno más equilibrado, que beneficiaría a los sectores cíclicos, de consumo discrecional y financiero, con un respaldo menor al sector de consumo básico.
  • En el escenario de las grandes potencias, predominan los bloques regionales y las inversiones militares-industriales, lo que impulsa los sectores aeroespacial, cibernético y de semiconductores, aunque la exposición al comercio internacional supone un mayor riesgo.
  • El más negativo es el escenario de nacionalismo asertivo, en el que destaca el predominio del sector de la defensa, de los suministros públicos y del oro en un contexto de estancamiento, con débiles perspectivas para el sector de consumo discrecional.

Tom Cooney es asesor de política internacional de Capital Group. Cuenta con 32 años de experiencia en el ámbito de los asuntos exteriores y se incorporó a Capital Group en 2023. Antes de incorporarse a la gestora, Tom trabajó como vicepresidente de política pública global de General Motors. Previamente, fue ministro consejero en el Servicio Exterior Superior del Departamento de Estado de Estados Unidos. Tom ejerció como diplomático estadounidense durante 25 años, con múltiples destinos en embajadas en China y Sudamérica, entre los que destaca el cargo de Embajador interino de Estados Unidos en Argentina (Encargado de Negocios). Es licenciado en Comunicaciones por la Universidad de Cornell y tiene un máster en Ciencias Empresariales Internacionales por la Universidad de Carolina del Sur. Tiene su oficina en Los Ángeles. 

Jayme Colosimo es investment director de Capital Strategy Research y ESG de Capital Group, gestora de American Funds. Cuenta con 24 años de experiencia en el sector y lleva dos años trabajando en Capital Group. Antes de incorporarse a Capital Group, Jayme fue directora global de ESG y directora de servicios de asesoramiento empresarial para Norteamérica en Citi Global Markets. Previamente, trabajó como economista en la Agencia Central de Inteligencia. Tiene un MBA y una licenciatura en Administración de Empresa Internacional por el Westminster College. También es miembro de la Association of Environmental and Resource Economists y de la Economics of National Security Association. Tiene su oficina en Nueva York.

1. Las respuestas políticas tras la crisis financiera mundial de 2008 suscitaron un amplio debate sobre la globalización, ya que había puesto de manifiesto profundas disparidades locales y un aumento de la desigualdad.
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