Dado el nivel relativamente elevado de volatilidad que suele relacionarse con la inversión en renta variable, resulta difícil sustraerse a la «fuerza gravitatoria» que ejerce sobre el nivel total de riesgo y rentabilidad de la cartera.
Entre las clases de activos cotizados, la renta variable suele asociarse con un nivel elevado de riesgo (y de rentabilidad esperada). Otras exposiciones como los tipos de interés o la inflación pueden sin duda afectar a la cartera total, pero la magnitud del impacto es mayor en el caso de la renta variable. Dado el nivel de riesgo que hay en juego, tiene sentido dedicar tiempo al planteamiento y el diseño de una cartera de renta variable.