Las elecciones vuelven a cobrar protagonismo en Europa. Dos de las tres mayores economías europeas acaban de celebrar elecciones parlamentarias. La extrema derecha obtuvo un porcentaje de escaños menor de lo esperado tanto en Francia como en el Reino Unido, y los partidos de izquierda o centroizquierda fueron los ganadores. En el Reino Unido, la contundente victoria del Partido Laborista reflejó en parte el deseo de poner fin a 14 años de gobiernos conservadores, mientras que, en Francia, el éxito de la izquierda pareció reflejar la voluntad de impedir que la extrema derecha entrara a formar parte del gobierno.
Francia: estancamiento político a corto plazo
La segunda vuelta de las elecciones legislativas en Francia ha dado lugar a un Parlamento dividido:
· La coalición de izquierda, Nouveau Front Populaire (NPF), ganó por sorpresa las elecciones, con un total de 182 escaños.
· La coalición presidencial, Ensemble, superó las expectativas y obtuvo 168 escaños.
· El partido de extrema derecha Rassemblement National (RN) no logró unos resultados especialmente favorables, con solo 143 escaños.
· El partido de centroderecha Les Républicains (LR) obtuvo 60 escaños, en línea con las encuestas.
Los resultados reflejan la particular naturaleza del sistema francés de dos vueltas. En la primera vuelta, la población determina con su voto quién quiere que gane las elecciones, mientras que, en la segunda vuelta, el voto es más estratégico y refleja más bien quién, según la población, no debería gobernar.
Los partidos de izquierda y de centro se unieron con éxito para frenar a la extrema derecha, pero será mucho más complicado que puedan formar gobierno. Mélenchon, el líder del partido de extrema izquierda LFI, declaró que no se uniría a esta alianza, pero él no representa a toda la izquierda. De hecho, la izquierda podría estar dispuesta a romper su propia alianza para formar gobierno.
Aún tardaremos un tiempo en saber cómo será el nuevo gobierno. Ello implica un cierto estancamiento político en el futuro, lo que afectará a la política fiscal, ya que es muy difícil que un gobierno pueda aceptar los recortes presupuestarios que Francia necesita para cumplir con la normativa de la Unión Europea. Esta situación podría traducirse en un aumento de los déficits y de la deuda nacional. El aspecto positivo es que este escenario evita la aplicación de ideas políticas más radicales, dificulta la aprobación de cambios importantes en la legislación y podría generar menos conflictos con la Unión Europea.
Reino Unido: perspectivas relativamente estables
A pesar de la amplia mayoría obtenida por el Partido Laborista en las elecciones, los resultados muestran que se trata más de una derrota conservadora que de una victoria laborista, ya que el porcentaje de votos logrados por el partido ganador ha sido el más bajo de todos los gobiernos mayoritarios de la historia electoral británica. Es probable que estos resultados reflejen el deseo de la población de cambiar de orientación política después de 14 años.
Las distorsiones del sistema electoral de mayoría simple han sido especialmente extremas en estas elecciones, en las que el Partido Laborista se ha beneficiado de la división del voto de derechas (entre conservadores y reformistas) en muchas circunscripciones. Los liberaldemócratas también se vieron favorecidos y aumentaron de forma notable su número de escaños. Sin embargo, el Partido Nacional Escocés (SNP) perdió muchos escaños, lo que probablemente hará que la causa de la independencia escocesa quede descartada hasta el próximo ciclo electoral. El partido Reform ganó cuatro escaños, a pesar de obtener el 14 % de los votos en todo el país, lo que podría dar lugar a futuros debates sobre el sistema electoral.
Posibles políticas futuras:
Política fiscal: la complicada situación económica que hereda el nuevo gobierno, así como el contexto electoral que llevó a su formación, nos lleva a pensar que la política fiscal no va a registrar grandes cambios. El objetivo del primer ministro será demostrar estabilidad y recuperar la confianza en la política. Lo más probable es que Rachel Reeves, la nueva ministra de Hacienda británica, mantenga su promesa y no aumente el impuesto sobre la renta, el impuesto de sociedades o el IVA para respaldar a los servicios públicos, que se encuentran en una situación complicada; sin embargo, podría tratar de cambiar la normativa fiscal, aumentar el impuesto sobre plusvalías y el impuesto de sucesiones y reformar el impuesto municipal en su primer presupuesto, que presentará en octubre.
UE: el Partido Laborista ha sido claro en su deseo de buscar un mejor acuerdo comercial con la Unión Europea, pero es inequívoco en su negativa a reincorporarse al mercado único o a la unión aduanera; es probable que haya una alineación lenta, gradual y más estrecha en materia de normas veterinarias, movilidad laboral, cualificaciones profesionales, investigación y desarrollo y defensa.
Inmigración: los laboristas se han comprometido a reducir los niveles de inmigración, aunque la inmigración constituye una gran parte del crecimiento del Reino Unido.
Energía verde: los laboristas han señalado su intención de extender el impuesto sobre los beneficios extraordinarios del petróleo y el gas hasta el final de la próxima legislatura.
En general, los resultados de las elecciones en el Reino Unido deberían reducir la incertidumbre política y proporcionar unas perspectivas claras y relativamente estables en los próximos años.
Europa: atención a la derecha
Aunque los partidos de izquierda y de centroizquierda han ganado las elecciones en ambos países, dicha victoria se produce en un contexto en el que varias elecciones nacionales europeas, así como las elecciones parlamentarias de la UE, han registrado un importante avance de la derecha. Además, tanto en el caso del Reino Unido como en el de Francia, la proporción de votos subyacentes (en contraposición a la composición de escaños) también muestra un amplio apoyo a los partidos de derecha o de centroderecha.
Asistimos a un periodo en el que el votante medio se inclina hacia la izquierda en política económica, pero hacia la derecha en política social, lo que apunta a un mayor enfoque en inmigración, proteccionismo, coste de la vida y redes de seguridad social, y también en cuestiones sociales y culturales y en un crecimiento económico más justo.
La UE está hoy más preparada que hace diez años, cuando se tuvo que enfrentar a la crisis de la eurozona, para hacer frente a estas dificultades con una estructura institucional más sólida. Y también tiene mucha experiencia en abordar una crisis tras otra. Pero hoy también es más difícil llegar a un acuerdo en Bruselas para mantener el proyecto político.
Consecuencias para la inversión
En lo que respecta a la percepción de riesgo, el resultado de las elecciones británicas podría considerarse neutral, mientras que el de las elecciones francesas sería ligeramente negativo (por una parte, se ha reducido el riesgo de situaciones extremas, pero también ha aumentado la incertidumbre). Los mercados nacionales de renta fija y renta variable podrían mantener su debilidad en relación con los activos europeos de países con fundamentales más sólidos, si bien es cierto que muchas compañías francesas son conglomerados internacionales con marcas y equipos directivos fuertes. En términos más generales, es probable que la reacción del resto de los mercados europeos no sea muy acusada, ya que la situación política en Francia se considera una cuestión de carácter nacional.