De cara a 2026, identificamos cinco grandes tendencias de inversión en deuda emergente.
- Primera tendencia: divergencia en el impacto del contexto macroeconómico y el impulso de la inteligencia artificial
Se prevé que el crecimiento de la economía mundial se modere, pero se mantenga en territorio positivo, generando así un contexto macroeconómico más estable. Sin embargo, los beneficios serán muy desiguales para los mercados emergentes. Por su parte, la aceleración de la inversión en inteligencia artificial continúa ampliando el impulso del crecimiento global. Centros de fabricación tecnológica como Corea, Taiwán y Malasia son los países mejor posicionados para beneficiarse de la demanda de semiconductores e infraestructuras de centros de datos impulsada por la inteligencia artificial, mientras que en la India y Filipinas, con menor exposición al sector del hardware, el potencial alcista podría ser más limitado. En la India, además, la adopción de la inteligencia artificial generativa podría también crear presiones en el mercado laboral.
- Segunda tendencia: los fundamentales de los mercados emergentes, a examen
Los mercados emergentes han mostrado una notable capacidad de resistencia ante las recientes crisis, desde la pandemia a las tensiones geopolíticas. No obstante, es probable que 2026 ponga a prueba esa resistencia en mayor medida que 2025, y la capacidad para hacer frente a las dificultades variará entre los distintos países. Unos marcos políticos más creíbles y unos márgenes de seguridad más amplios sitúan a los mercados emergentes en mejor posición que en ciclos anteriores, pero la diferenciación entre los países es cada vez más acusada.
- Tercera tendencia: carry y factores técnicos en deuda emergente en divisa local: impulso importante, pero no generalizado
La deuda emergente denominada en divisa local se ve respaldada por una combinación de rendimientos atractivos en muchos segmentos del universo de mercados emergentes, factores técnicos favorables y ciclos de flexibilización monetaria en ciertos mercados. En los últimos años, los bancos centrales de muchos mercados emergentes han actuado con rapidez a la hora de frenar la inflación, y a menudo han recortado los tipos de interés antes de que lo hicieran los mercados desarrollados. Esta actitud proactiva ha situado el rendimiento real en unos niveles históricamente elevados, sobre todo en América Latina y Sudáfrica, lo que ha dado lugar a unas atractivas oportunidades de generación de rentas.
- Cuarta tendencia: debilidad del dólar y potencial alcista en divisas emergentes
Tras varios años de gran solidez, lo que ha afectado en gran medida a la rentabilidad de la deuda emergente denominada en divisa local, el dólar comenzó a enfrentarse a problemas estructurales en 2025. Las valoraciones del dólar siguen siendo exigentes, el posicionamiento en activos estadounidenses continúa siendo elevado y los factores que han impulsado el crecimiento extraordinario de Estados Unidos han ido perdiendo fuerza. Mientras tanto, la ventaja de rentabilidad del dólar se ha ido deteriorando a medida que se han ido reduciendo los diferenciales de tipos a escala mundial.
Esta dinámica podría abrir la puerta a que las ganancias que registren las divisas emergentes en 2026 sean aún mayores, si bien los resultados diferirán en gran medida según el país y la divisa.
- Quinta tendencia: deuda denominada en divisa extranjera : oportunidades idiosincráticas y vinculadas a reformas
Con unas valoraciones cada vez más elevadas, la deuda denominada en divisa extranjera exige una estrategia muy selectiva centrada en la generación de alfa, más que en la exposición a beta. Las oportunidades se concentran en mercados en los que los procesos de reformas estructurales, las recuperaciones posteriores a crisis o las transiciones de liderazgo redefinen los perfiles de crédito. Los mecanismos externos, como los programas del FMI, el apoyo internacional y la mejora de los vínculos geopolíticos, refuerzan aún más los argumentos a favor de una exposición selectiva.