¿Estamos ante una burbuja de la inteligencia artificial? Los inversores llevan más de dos años tratando de responder a esa pregunta. El fuerte repunte que están registrando las compañías relacionadas con la inteligencia artificial ha llevado a muchos a comparar la situación actual con la «exuberancia irracional» de 1999.
Si realmente se está gestando una burbuja, es importante determinar en qué punto de aquella cronología de finales de la década de 1990 nos encontramos. ¿Estamos como estábamos en el año 2000, cuando la burbuja estaba a punto de estallar? ¿O más bien en 1998, lo que indicaría que las compañías de inteligencia artificial aún podrían seguir creciendo?
«En mi opinión, estamos más cerca de 1998 que de 2000», afirma Chris Buchbinder, gestor de renta variable
y exanalista del sector de las telecomunicaciones que vivió de primera mano la euforia de las puntocom. «Es posible que asistamos a una burbuja en algún momento, pero no creo que hayamos llegado ya a ese punto».
La cotización actual de las grandes compañías de inteligencia artificial se ve respaldada por un sólido crecimiento de los beneficios. Además, las compañías que están realizando grandes inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, como Alphabet, Amazon, Broadcom, Meta, Microsoft y NVIDIA, entre otras, pueden hacer frente a sus enormes gastos de capital con mucha más solvencia de la que mostraron las nuevas compañías de telecomunicaciones a finales de la década de 1990.
«Creo que es demasiado pronto para dejar que el riesgo de una posible burbuja no nos permita aprovechar las atractivas oportunidades que ofrece esta nueva tecnología», señala Buchbinder.
5. Siempre hay motivos para no invertir
La economía mundial se ha visto sacudida en los últimos años por una pandemia y un contexto marcado por las guerras, la inflación y la imposición de elevados aranceles. A muchos inversores les ha parecido que, mientras se desarrollaban estos acontecimientos, lo más sensato era quedarse fuera de los mercados. Y, sin embargo, una y otra vez, los mercados financieros han logrado superar la inestabilidad y han alcanzado nuevos máximos.
Un ejemplo claro fueron los aranceles generalizados que el presidente Trump impuso a casi todos los grandes socios comerciales de Estados Unidos en la primavera de 2025. El índice S&P 500 llegó a caer hasta un 18,7% desde el máximo alcanzado en febrero, ya que a los inversores les preocupaba la posibilidad de que la economía mundial se encaminara hacia una recesión. Sin embargo, los acuerdos comerciales y la capacidad de resistencia mostrada por la economía contribuyeron a rebajar esa inquietud. A finales de año, el índice S&P 500 se había recuperado y cerró 2025 con una subida del 17,9%.
«De cara al nuevo año, siento una mezcla de entusiasmo e inquietud», reconoce el director de inversiones Martin Romo.
«Estamos viviendo una revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial, y el mundo está experimentando cambios estructurales en el ámbito comercial, así como en el orden mundial que hemos conocido durante décadas. Pero siempre recuerdo lo que afirmó en 1981 el que fuera presidente de American Funds Distributors, Graham Holloway: “Nunca he encontrado el momento perfecto para invertir”».
No es nada nuevo: siempre ha habido motivos para esperar. Así ocurría en 1981, en 2020 y en la actualidad. Pero los mercados han mostrado capacidad de resistencia a lo largo de los años. La historia nos ha demostrado que los inversores que logran superar la incertidumbre a corto plazo y mantienen su compromiso con sus objetivos a largo plazo suelen verse recompensados cuando los mercados se recuperan.