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Perspectivas Cinco claves para invertir en 2026

Tras tres años de sólidas rentabilidades del índice S&P 500, los inversores encaran 2026 con una combinación a partes iguales de confianza y prudencia.

 

La posibilidad de que asistamos a un cuarto año de subidas no está ni mucho menos garantizada, pero hay una cuestión que está protagonizando en estos momentos el debate inversor: el equilibrio. Las valoraciones se mantienen en niveles elevados, y el liderazgo de los mercados se extiende más allá de Estados Unidos y el sector tecnológico, por lo que es posible que la evolución de la inversión dependa de cómo los consumidores y las empresas se enfrenten a una economía más fracturada.

 

«Todo ello apunta a lo que yo llamo un enfoque inclusivo, que invierte en renta variable estadounidense y no estadounidense, en crecimiento y valor, en tendencias cíclicas y estructurales, en renta fija y renta variable», afirma Martin Romo, director de inversiones.

 

En este contexto, nuestros gestores destacan cinco ideas clave para este año.

 

1. Las medidas de estímulo podrían impulsar la economía mundial

Fuente: Capital Group. Información a 31 diciembre 2025. El endurecimiento cuantitativo se refiere a las políticas destinadas a reducir el balance de la Reserva Federal.

Se prevé una mejora del panorama económico en 2026, ya que los gobiernos de todo el mundo están poniendo en marcha ambiciosas medidas de estímulo en respuesta a la ralentización del crecimiento y las elevadas barreras comerciales.

 

En Estados Unidos, la Reserva Federal está reduciendo los costes de financiación, lo que, tal y como afirma Cheryl Frank, gestora de renta variable, favorece al sector inmobiliario estadounidense y, por ende, a la economía en general.  Los recortes de tipos podrían impulsar la demanda de empleo en el sector de la construcción, así como de materiales como la madera y la pintura, lo que beneficiaría a compañías como Home Depot y Sherwin-Williams.

 

La desregulación podría aumentar la actividad de crédito, favoreciendo a bancos como Wells Fargo y a compañías que han quedado al margen del auge de la inteligencia artificial. Por su parte, la nueva ley fiscal estadounidense (One Big Beautiful Bill Act) tiene como objetivo incentivar la industria manufacturera del país, lo que beneficiaría a los sectores industrial y tecnológico.

 

Al otro lado del Atlántico, Alemania ha abandonado la austeridad fiscal y ha puesto en marcha un paquete de medidas de estímulo destinadas a las infraestructuras y la defensa por valor de 500.000 millones de dólares. Dichas medidas podrían impulsar el potencial de beneficios de compañías del sector de la construcción como Heidelberg Materials y a fabricantes de armas como Rheinmetall.

 

Los aliados de la OTAN también se han comprometido a aumentar su gasto en defensa, lo que ha favorecido el aumento de la demanda de los sistemas y productos fabricados por Northrop Grumman y Rolls-Royce.

 

Por otro lado, Japón están poniendo en marcha medidas destinadas a aumentar el valor para los accionistas, favoreciendo así a compañías como la aseguradora Tokio Marine. Corea y China están siguiendo su ejemplo. China también ha introducido medidas de estímulo destinadas a estabilizar su economía.

 

Estas políticas no están exentas de riesgos: los errores en su aplicación podrían contribuir a aumentar la deuda pública y agravar las presiones inflacionistas.

 

2. Los recortes de tipos de interés pueden favorecer a la renta fija y la renta variable

Rentabilidad media anualizada en los siete ciclos de recortes previos

Fuente: Capital Group, Bloomberg, Morningstar, Standard & Poor's. La rentabilidad refleja la rentabilidad total anualizada desde el tipo máximo alcanzado hasta el mínimo de cada ciclo. Ciclos de recortes sin recesión: agosto 1984-agosto 1986, febrero 1995-enero 1996 y marzo 1997-noviembre 1998. Ciclos de recortes con recesión: mayo 1989-septiembre 1992, mayo 2000-junio 2003, junio 2006-diciembre 2008 y diciembre 2018-marzo 2020. Los índices utilizados son el índice S&P 500 (renta variable estadounidense), el MSCI World ex USA (renta variable internacional), el índice Bloomberg US Aggregate (renta fija estadounidense) y el tipo de inversión medio de los títulos del Tesoro estadounidense a tres meses (efectivo). Información a 31 diciembre 2025.

Se va consolidando la expectativa que apunta a una orientación expansiva de la política monetaria de la Reserva Federal.

 

Pese a la elevada inflación, se prevé que los tipos de interés se reduzcan en 2026, ya que los responsables políticos parecen prestar más atención a la debilidad del crecimiento del empleo. «A la Reserva Federal le preocupa el mercado laboral porque, históricamente, un mercado laboral débil ha derivado en una ralentización de la economía», señala el gestor de renta fija Pramod Atluri.

 

«Además, se espera que la estabilización de la política arancelaria reduzca las presiones inflacionistas». Se estima que los tipos de interés estadounidenses cierren 2026 cerca del 3%, un nivel que, según Atluri, ni restringe ni estimula el crecimiento económico.

 

Estos tipos influyen en los costes de financiación a escala mundial, y unos niveles más bajos de tipos de interés podrían favorecer a las empresas y respaldar el consumo. Históricamente, los ciclos de recortes de tipos de la Reserva Federal que han tenido lugar fuera del marco de una recesión han impulsado tanto a los mercados de renta fija como a los de renta variable, que han superado al efectivo.

 

Los recortes de tipos de la Reserva Federal se están produciendo en un contexto de aumento del gasto en inteligencia artificial, preocupación por los aranceles y debilidad del mercado laboral. «Aún no está muy claro si estos factores favorecerán la ralentización o la aceleración del crecimiento económico en Estados Unidos», explica Atluri. «Podríamos estar entrando en un escenario poco habitual, en el que el producto interior bruto se acelera claramente por encima del rango esperado del 2%-3%, aun cuando la creación de empleo se mantiene débil o entra en territorio negativo. Al mismo tiempo, la tasa de desempleo podría mantenerse en niveles relativamente reducidos ante la disminución del número de despidos y el endurecimiento de las políticas de inmigración, que reducirían el número total de trabajadores».

 

3. Se prevé un aumento de los beneficios empresariales en todo el mundo

Previsión de crecimiento anual de los beneficios de varios índices

Fuente: Capital Group, FactSet, MSCI, Standard & Poor's. La previsión de crecimiento anual de los beneficios empresariales está representada por las estimaciones medias de consenso de los beneficios por acción para los años que finalizan en diciembre de 2025 y 2026 respectivamente de los índices S&P 500 (Estados Unidos), MSCI Europe (Europa), MSCI Japan (Japón), MSCI Emerging Markets (mercados emergentes) y MSCI China Index (China). Previsión a 31 diciembre 2025.

Si 2025 fue el año en el que la incertidumbre derivada de los aranceles trastocó las expectativas de crecimiento de los beneficios empresariales, 2026 podría ser el año en el que todo vuelva a la normalidad.

 

Las perspectivas de consenso han mejorado, gracias en gran medida a la reducción de los tipos de interés, las medidas de estímulo y los acuerdos comerciales, que han reducido la incertidumbre en materia de política comercial. Los mercados financieros han respondido con un repunte tras los niveles mínimos marcados en abril del año pasado, cuando el temor de los inversores a unos aranceles desorbitados alcanzó su punto álgido.

 

La expansión de la inteligencia artificial también ha sido un elemento importante, ya que ha impulsado la demanda de semiconductores, centros de datos y equipos tecnológicos necesarios para el desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial.

 

Se espera que las compañías de mercados emergentes sean las que registren un mayor crecimiento de los beneficios, con un incremento del 17,1%, seguidas de las estadounidenses, con un 14,2%, y las europeas, con un 11%.

 

Hay ciertos factores que podrían impulsar el crecimiento de los beneficios y las ganancias del mercado más allá del sector tecnológico. Así lo afirma la gestora de renta variable Diana Wagner,

 

quien destaca especialmente los sectores industrial, financiero y de consumo básico, entre otros. «Las perspectivas macroeconómicas son muy favorables, pero, en última instancia, lo que realmente marca la diferencia es el crecimiento de los beneficios empresariales».

 

4. Inteligencia artificial: ¿auge, burbuja o ambos?

Era de las puntocom: cotización frente a beneficios (1998-2001)

Fuente: Capital Group, Bloomberg. Los datos agrupan la previsión de ingresos netos a doce meses («previsión de beneficios») y la capitalización («capitalización de mercado») de Microsoft, Cisco, Intel y Dell, cuatro de las compañías más grandes y con mejores resultados de ese periodo. Datos indexados a 100 el 1 enero 1998.

Época de la inteligencia artificial: cotización frente a beneficios (2020-actualidad)

Fuente: Capital Group, Bloomberg. Los datos agrupan la previsión de ingresos netos a doce meses («previsión de beneficios») y la capitalización («capitalización de mercado») de NVIDIA, Microsoft, Apple, Amazon, Meta, Broadcom y Alphabet, siete de las mayores compañías con exposición a la inteligencia artificial. Datos indexados a 100 el 1 enero 2020. Información a 31 diciembre 2025.

¿Estamos ante una burbuja de la inteligencia artificial? Los inversores llevan más de dos años tratando de responder a esa pregunta. El fuerte repunte que están registrando las compañías relacionadas con la inteligencia artificial ha llevado a muchos a comparar la situación actual con la «exuberancia irracional» de 1999.

 

Si realmente se está gestando una burbuja, es importante determinar en qué punto de aquella cronología de finales de la década de 1990 nos encontramos. ¿Estamos como estábamos en el año 2000, cuando la burbuja estaba a punto de estallar? ¿O más bien en 1998, lo que indicaría que las compañías de inteligencia artificial aún podrían seguir creciendo?

 

«En mi opinión, estamos más cerca de 1998 que de 2000», afirma Chris Buchbinder, gestor de renta variable

 

y exanalista del sector de las telecomunicaciones que vivió de primera mano la euforia de las puntocom. «Es posible que asistamos a una burbuja en algún momento, pero no creo que hayamos llegado ya a ese punto».

 

La cotización actual de las grandes compañías de inteligencia artificial se ve respaldada por un sólido crecimiento de los beneficios. Además, las compañías que están realizando grandes inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, como Alphabet, Amazon, Broadcom, Meta, Microsoft y NVIDIA, entre otras, pueden hacer frente a sus enormes gastos de capital con mucha más solvencia de la que mostraron las nuevas compañías de telecomunicaciones a finales de la década de 1990.

 

«Creo que es demasiado pronto para dejar que el riesgo de una posible burbuja no nos permita aprovechar las atractivas oportunidades que ofrece esta nueva tecnología», señala Buchbinder.

 

5. Siempre hay motivos para no invertir

 

La economía mundial se ha visto sacudida en los últimos años por una pandemia y un contexto marcado por las guerras, la inflación y la imposición de elevados aranceles. A muchos inversores les ha parecido que, mientras se desarrollaban estos acontecimientos, lo más sensato era quedarse fuera de los mercados. Y, sin embargo, una y otra vez, los mercados financieros han logrado superar la inestabilidad y han alcanzado nuevos máximos.

 

Un ejemplo claro fueron los aranceles generalizados que el presidente Trump impuso a casi todos los grandes socios comerciales de Estados Unidos en la primavera de 2025. El índice S&P 500 llegó a caer hasta un 18,7% desde el máximo alcanzado en febrero, ya que a los inversores les preocupaba la posibilidad de que la economía mundial se encaminara hacia una recesión. Sin embargo, los acuerdos comerciales y la capacidad de resistencia mostrada por la economía contribuyeron a rebajar esa inquietud. A finales de año, el índice S&P 500 se había recuperado y cerró 2025 con una subida del 17,9%.

 

«De cara al nuevo año, siento una mezcla de entusiasmo e inquietud», reconoce el director de inversiones Martin Romo.

 

«Estamos viviendo una revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial, y el mundo está experimentando cambios estructurales en el ámbito comercial, así como en el orden mundial que hemos conocido durante décadas. Pero siempre recuerdo lo que afirmó en 1981 el que fuera presidente de American Funds Distributors, Graham Holloway: “Nunca he encontrado el momento perfecto para invertir”».

 

No es nada nuevo: siempre ha habido motivos para esperar. Así ocurría en 1981, en 2020 y en la actualidad. Pero los mercados han mostrado capacidad de resistencia a lo largo de los años. La historia nos ha demostrado que los inversores que logran superar la incertidumbre a corto plazo y mantienen su compromiso con sus objetivos a largo plazo suelen verse recompensados cuando los mercados se recuperan.

El mercado de renta variable ha superado numerosas crisis

Fuente: Capital Group, Standard & Poor's. Información a 31 diciembre 2025. Datos indexados a 100 a 1 enero 1987, basados en la rentabilidad total acumulada del índice S&P 500. Los valores se muestran en una escala logarítmica.

Martin Romo es presidente del consejo y director de inversiones de Capital Group. También es gestor de renta variable y cuenta con 33 años de experiencia en el sector (a 31 diciembre 2025). Está licenciado por la Universidad de California, Berkeley, y tiene un MBA por Standford.

Cheryl Frank es gestora de renta variable y cuenta con 28 años de experiencia en el sector de la inversión (a 31 diciembre 2025). Está licenciada por la Universidad de Harvard y tiene un MBA por Standford.

Pramod Atluri es gestor de renta fija y cuenta con 22 años de experiencia en el sector de la inversión (a 31 diciembre 2025). Está licenciado por la Universidad de Chicago y tiene un MBA por Harvard. Es analista financiero colegiado (CFA).

Diana Wagner es gestora de renta variable y cuenta con 31 años de experiencia en el sector. Tiene un MBA por la Columbia Business School y está licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Yale.

Chris Buchbinder es gestor de renta variable y cuenta con 30 años de experiencia en el sector (a 31 diciembre 2025). Está licenciado en Economía y Relaciones Internacionales por la Universidad de Brown.

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