Información importante

Este sitio web y la información contenida en él no están destinados a inversores estadounidenses.

 

Al hacer clic, reconoce haber entendido y aceptado la Información legal y normativa.

Mercados y economía ¿Podría la economía estadounidense crecer un 5% este año?

La capacidad de resistencia de la economía estadounidense nunca deja de sorprenderme. A pesar de toda la inestabilidad a la que se enfrenta el mundo, la economía de Estados Unidos siempre consigue seguir adelante y salir fortalecida.

 

Estos días se habla mucho de la posibilidad de que el crecimiento de la economía estadounidense alcance este año el 5%, una cifra que no hemos visto de manera sostenida desde las décadas de 1960 y 1970. En los últimos veinte años, el crecimiento del producto interior bruto (PIB) ha sido menos de la mitad, con una media de aproximadamente el 2,1%.

 

¿Qué tiene que ocurrir para que volvamos a la senda del 5%? Pues muchas cosas. Sin embargo, según mi análisis, es algo que entra dentro de lo posible. De hecho, podría no estar tan lejos, ya que el dato más reciente de PIB, el correspondiente al tercer trimestre de 2025, marcó una tasa anualizada del 4,4%.

 

El crecimiento de la economía estadounidense se ha ralentizado en las últimas décadas

 

Crecimiento del PIB real de Estados Unidos (variación porcentual anual)

La importancia de la política en un año electoral

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es que 2026 es un año electoral. Solo quedan diez meses para las elecciones legislativas de mitad de mandato, y el presidente Donald Trump ha dejado clara su intención de impulsar la economía de aquí a noviembre, lo que implica recortar los tipos de interés, aumentar los salarios, dinamizar el mercado laboral y aplicar medidas de estímulo que permitan realizar pagos directos a los consumidores nacionales.

 

El consumo representa aproximadamente las dos terceras partes de la economía estadounidense, por lo que un aumento del consumo es crucial para alcanzar un crecimiento del PIB del 5%. En pocas palabras: necesitamos que haya más gente que compre más bienes y servicios. Necesitamos que el crecimiento de los salarios aumente del 3,5% actual a aproximadamente el 5%. Necesitamos un incremento de unos 200.000 puestos de trabajo al mes. Necesitamos que bajen los precios del alquiler, del petróleo y de los alimentos. Y necesitamos que los tipos arancelarios legales vuelvan al 10% o a un nivel inferior, desde la tasa de aproximadamente el 17% que tenemos hoy.

 

Creo que la Reserva Federal va a tener que realizar más recortes de tipos a corto plazo de los dos que descuenta el mercado para este año, lo que podría situar los tipos por debajo del 3%, un nivel claramente expansivo. Además, necesitamos que los tipos de los títulos del Tesoro a diez años, que influyen en los costes de financiación de todo tipo, disminuyan hasta acercarse al 3%. Necesitamos unos tipos hipotecarios en el 4%. Y necesitamos una gran oleada de refinanciación que impulse la recuperación del maltrecho mercado inmobiliario comercial.

 

Las medidas de estímulo deberían impulsar el consumo

 

Ya se han puesto en marcha numerosas medidas de estímulo, desde las rebajas de impuestos incluidas en la nueva ley fiscal estadounidense a las devoluciones fiscales retroactivas, pasando por importantes desgravaciones y subvenciones a las compañías que deciden trasladar sus operaciones de producción a Estados Unidos. Más recientemente, el presidente ha defendido la idea de otorgar «dividendos arancelarios» a los ciudadanos estadounidenses que no superen ciertos umbrales de renta, aunque este tipo de medida suele exigir la aprobación del Congreso.

El gráfico muestra una imagen de Estados Unidos, con ejemplos de medidas de estímulo, como la reducción de los tipos de interés, el fin del proceso de expansión cuantitativa, las devoluciones fiscales retroactivas, los incentivos a la fabricación nacional y la desregulación. También muestra los factores que podrían impulsar el PIB, entre los que se incluyen el aumento del consumo, la aceleración del salario real, la reducción del desempleo, la reducción de los costes del alquiler, los alimentos y la energía, el aumento del gasto de capital, el crecimiento de los beneficios empresariales, la reducción de la incertidumbre política y la reducción de los tipos de interés a largo plazo.

Fuente: Capital Group. El endurecimiento cuantitativo se refiere a las políticas destinadas a reducir el balance de la Reserva Federal estadounidense. El gasto de capital es el dinero que se invierte en adquisiciones, mejoras y renovaciones. Puede ser tangible (por ejemplo, bienes inmuebles) o intangible (por ejemplo, licencias, software).

Los años de la pandemia nos enseñaron que, si se les da dinero a los consumidores estadounidenses, se lo van a gastar. A los estadounidenses no les gusta demasiado ahorrar. Los consumidores podrían embolsarse este año unos 100.000 millones de dólares en concepto de devoluciones fiscales, y se prevé que gran parte de este importe llegue a las cuentas bancarias a principios de las vacaciones de verano.

 

La media de las devoluciones fiscales que recibieron el año pasado los consumidores estadounidenses se situó ligeramente por encima de 3.000 dólares. Este año, y según las previsiones del Departamento de títulos del Tesoro estadounidense, la devolución media estará en torno a los 4.000.

 

Aumento de la productividad derivado de la inteligencia artificial

 

Por último, también necesitamos asistir a la recuperación del frente industrial de la economía estadounidense, que lleva tres años estancado. La recesión que está atravesando la actividad industrial en el país está siendo inusualmente larga y, en mi opinión, lo más probable es que no se prolongue mucho más en el tiempo. De hecho, ya estamos comenzando a ver indicios que apuntan al aumento de la inversión en existencias, a medida que la economía mundial, y la estadounidense, va acelerando el ritmo.

 

Por otra parte, muchas compañías están utilizando la inteligencia artificial para impulsar la productividad. En mi opinión, se trata de una tendencia que muchos inversores podrían estar subestimando. Es cierto que la inteligencia artificial está afectando a algunos trabajadores, sobre todo en los puestos de nivel más básico, pero también está aumentando enormemente la productividad de los trabajadores con más experiencia, lo que debería favorecer que dichos empleados fueran incrementando su nivel salarial con el tiempo.

 

Creo que estamos solo en las primeras etapas de este impulso a la productividad de las compañías estadounidenses. Ello me ha llevado a revisar al alza mi previsión de productividad para este año, del 2,5% anterior al 3%, y no me sorprendería que llegara a alcanzar el 4% en un escenario tecnológico similar al que vivimos en la década de 1990.

 

Un crecimiento del PIB del 2,8% es más realista

 

Aunque no veo imposible que la economía estadounidense pueda crecer un 5% este año, también hay muchos riesgos relacionados con esta previsión tan optimista. Es como si los mercados descontaran ya un escenario perfecto, sin margen para la inestabilidad que podría derivarse de las disputas comerciales, los conflictos geopolíticos, la debilidad del mercado laboral, el malestar social o las turbulencias de los mercados.

 

Dada la solidez que muestra la economía estadounidense, y sin perder de vista la posibilidad de que algún episodio geopolítico o interno afecte en algún momento al crecimiento, he revisado al alza mi previsión de crecimiento del PIB al 2,8% para el año 2026. Se trata de un porcentaje superior a la previsión de consenso y a mi propia estimación del pasado mes de diciembre.

 

La verdad es que me gusta situarme por encima de la opinión de consenso, por dos razones: la gran influencia del impacto electoral y el fuerte aumento de la productividad que la revolución de la inteligencia artificial está provocando en la economía estadounidense.

Jared Franz es economista y cuenta con 20 años de experiencia en el sector de la inversión (a 31 diciembre 2025). Es doctor en Economía por la Universidad de Illinois de Chicago y licenciado en Matemáticas por la Universidad de Northwestern.

Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras. No está permitido invertir de forma directa en un índice, que no se gestiona. El valor de las inversiones y las rentas generadas por las mismas pueden subir o bajar y es posible que los inversores no recuperen los importes invertidos inicialmente. El presente material no pretende ofrecer ningún tipo de asesoramiento de inversión, fiscal o de cualquier otra naturaleza, ni constituye una oferta ni una solicitud de compra o venta de valores.
 
Las declaraciones atribuidas a una persona concreta representan las opiniones de dicha persona en la fecha de la publicación, y no reflejan necesariamente las opiniones de Capital Group o de sus filiales. Salvo indicación en contrario, la información contenida en el presente documento se refiere a la fecha indicada. Es posible que alguna información haya sido obtenida de terceros y, por lo tanto, la fiabilidad de dicha información no está garantizada.
 
Capital Group gestiona activos de renta variable a través de tres grupos de inversión, que realizan inversiones y toman las decisiones relativas a la delegación de voto de forma independiente. Los profesionales de la inversión en renta fija proporcionan análisis y gestión de la inversión de la renta fija en toda la organización. No obstante, en lo que respecta a aquellos títulos con características de renta variable, actúan exclusivamente en nombre de uno de los tres grupos de inversión en renta variable.