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Volatilidad de los mercados La volatilidad del mercado en perspectiva: cinco gráficos

Las consecuencias que ha traído consigo la intensificación del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a poner la volatilidad de los mercados en primer plano.

 

Los precios del petróleo han aumentado, lo que ha provocado un incremento del coste de la gasolina y de la probabilidad de que se produzca una ralentización de la economía mundial provocada por el encarecimiento de la energía. Desde que a finales de febrero comenzaron los ataques a Irán por parte de Israel y Estados Unidos, y a fecha de 18 de marzo, el índice S&P 500 ha caído en torno al 2,3%. Por otra parte, el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años, que representa uno de los pilares del sistema financiero internacional, ha aumentado al 4,20%, desde el 3,94% que registraba antes del conflicto, si bien aún se mantiene por debajo del nivel en el que inició el año.

 

Estamos ante la mayor crisis de oferta de petróleo de las últimas décadas; crisis que, de prolongarse en el tiempo, podría llevar a los inversores a poner en entredicho su propio enfoque de inversión en un contexto de incertidumbre como el actual. Es lógico tratar de encontrar otras opciones que ofrezcan mayor seguridad en momentos de inestabilidad de los mercados. Pero es igualmente importante dar un paso atrás, ganar perspectiva y pensar a largo plazo.

 

Los datos históricos nos demuestran que el mercado siempre se ha recuperado de caídas anteriores. A continuación, analizamos cinco factores que podrían ayudar a los inversores a recuperar la confianza y mantener su inversión a largo plazo.

 

1. En caso de dudas, es mejor tomar distancia

 

Si nos remontamos a principios de 2022, recordaremos cómo la invasión rusa de Ucrania provocó una importante crisis geopolítica que, tal y como está ocurriendo hoy, afectó a los mercados y acaparó todos los titulares. El precio del crudo Brent aumentó casi un 30% hasta alcanzar un máximo de 128 dólares el barril. Al mismo tiempo, los bancos centrales, liderados por la Reserva Federal de Estados Unidos, aceleraron las subidas de tipos de interés, lo que no hizo sino aumentar la incertidumbre entre unos inversores ya bastante nerviosos.

 

¿Cómo reaccionaron los mercados de renta variable? El temor a que la guerra y las subidas de tipos estadounidenses más rápidas de las últimas décadas empujaran a la economía mundial a la recesión provocó una caída del 19% del índice S&P 500 en 2022. Sin embargo, el índice repuntó con fuerza en 2023, con una subida de casi el 24% en un contexto de desaceleración de la inflación, estabilización de los mercados de energía y unos beneficios empresariales más sólidos de lo que muchos inversores anticipaban. Este episodio nos sirve para recordar que los mercados suelen absorber este tipo de impactos con mucha más rapidez de lo que inicialmente podría parecer.

 

Hoy por hoy, es imposible saber si la inestabilidad que han registrado los mercados en el inicio de 2026 podría ir calmándose en los próximos meses. Sin embargo, las próximas elecciones legislativas de mitad de mandato podrían llevar al gobierno de Trump a centrarse en cuestiones más cercanas a las preocupaciones económicas de los ciudadanos, con el fin de impulsar el optimismo económico entre el electorado.

Las correcciones del mercado vinculadas a las crisis de oferta de petróleo suelen durar poco

Un gráfico de barras muestra la variación porcentual media del índice S&P 500 tras siete episodios de interrupción de la oferta de petróleo relacionados con acontecimientos geopolíticos entre 1990 y 2024, a lo largo de distintos horizontes temporales. La rentabilidad media en esos periodos es ligeramente negativa a los dos días y a las dos semanas, pasa a ser modestamente positiva a los dos meses, sube hasta alrededor del 12% al cabo de un año y alcanza aproximadamente el 32% a los dos años de los episodios de interrupción de la oferta.

Fuente: Capital Group, Bloomberg, Standard & Poor's. Entre los episodios geopolíticos concretos que se reflejan en las cifras de rentabilidad media se incluyen los siguientes: primera guerra del Golfo (agosto 1990), segunda guerra del Golfo (marzo 2003), interrupciones del suministro en el delta del Níger (febrero 2006), Primavera Árabe y guerra civil libia (febrero 2011), riesgo de cierre del estrecho de Ormuz y sanciones a Irán (diciembre 2011), ataque con drones contra estaciones petroleras saudíes (septiembre 2019), invasión rusa de Ucrania (febrero 2022). Las fechas de los episodios se referencian al precio de mercado observable más próximo («T»). Si un episodio se produce en un día sin negociación, se utiliza como fecha de inicio el día de negociación anterior. Las rentabilidades para cada horizonte temporal se calculan utilizando el primer día de negociación disponible una vez cumplido el plazo indicado en calendario (por ejemplo, «T+2 días»). Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras. Las cifras reflejan la rentabilidad total. Información a 10 marzo 2026.

2. Los mercados suelen recuperarse con rapidez

 

Aunque los mercados tienden a caer en periodos de volatilidad, lo cierto es que también suelen recuperarse con rapidez. De hecho, la rentabilidad de los mercados de renta variable suele ser especialmente sólida después de registrarse fuertes caídas. La rentabilidad media a doce meses del índice S&P 500 registrada inmediatamente después de una caída del 15% o superior es del 52%. Esa es la razón por la que normalmente es mejor no dejarse llevar por los nervios y mantener la inversión.

Sólida rentabilidad de los mercados de renta variable tras fuertes caídas

Fuente: Capital Group, RIMES, Standard & Poor's. Cada caída del mercado refleja una caída de al menos el 15% del valor del índice S&P 500, sin reinversión de los dividendos. Se excluye el último mercado bajista, comprendido entre el 19 febrero 2025 y el 8 abril 2025, por haber transcurrido menos de un año desde entonces en la fecha de publicación del presente documento. Información a 28 febrero 2026.

¿Con qué frecuencia las correcciones del mercado del 10% o más en el índice S&P 500 se convierten en mercados bajistas prolongados? Pues resulta que no muy a menudo. Normalmente suele tratarse de periodos cortos de caídas que oscilan entre el 5% y el 10%. Aunque pueden suscitar cierta preocupación, lo cierto es que la media es de un par de caídas del 5% al año, mientras que las correcciones del 10% o más se han producido de media cada 18 meses. Aunque es habitual que se produzcan caídas durante el año, la buena noticia es que la rentabilidad anual ha sido positiva en 38 de los últimos 50 años naturales.

 

Por otra parte, una corrección del mercado puede crear oportunidades de inversión. Por ejemplo, durante la pandemia, los inversores castigaron a una amplia variedad de compañías del sector de los viajes y el ocio (como Royal Caribbean, cuya cotización cayó un 83% entre el 20 de enero y el 18 de marzo de 2020), ya que las medidas de confinamiento provocaron la paralización del transporte aéreo, los cruceros y las reservas hoteleras.

 

Desde entonces, ciertas compañías del sector han protagonizado una recuperación espectacular. Royal Caribbean se revalorizó un 334% desde su nivel mínimo al máximo registrado el 2 de junio de 2021, gracias a la recuperación de la confianza de la población y al avance de las tasas de vacunación. La identificación de oportunidades de inversión exige capacidad de análisis y experiencia, sobre todo en contextos de volatilidad de los mercados. El análisis fundamental de enfoque bottom-up puede ayudar a los inversores a equilibrar la volatilidad a corto plazo con la perspectiva a largo plazo.

 

3. Los mercados bajistas han tenido una duración relativamente reducida

 

Un enfoque a largo plazo puede ayudar a los inversores a poner en perspectiva los periodos bajistas. Desde 1949 se han registrado once caídas superiores al 20% del índice S&P 500. Y aunque es difícil soportar una caída media del 33% en estos periodos de caída, es aún peor perderse la media de rentabilidad del 265% registrada durante los periodos alcistas.

 

Los mercados bajistas suelen ser más cortos que los alcistas, con una duración media de doce meses, lo que, si bien puede parecer una eternidad, no es nada comparado con los 67 meses de media de los mercados alcistas. Otra razón por la que no es aconsejable tratar de anticipar el comportamiento de los mercados a la hora de tomar decisiones de inversión.

Los mercados alcistas son mucho más largos y sólidos que los bajistas

El gráfico muestra la rentabilidad registrada desde el inicio de los mercados alcistas hasta su final y la rentabilidad de los mercados bajistas entre el 1 enero 1949 y el 31 diciembre 2025. Durante ese periodo, hubo once mercados alcistas, con una rentabilidad total media del 265%, que duraron una media de 67 meses, y once mercados bajistas, con una rentabilidad media del -33%, que duraron una media de doce meses.

Fuente: Capital Group, RIMES, Standard & Poor's. El mercado alcista que comenzó en 2022 es el actual a 28 febrero 2026 y no se incluye en los cálculos de la media del mercado alcista. Mercado bajista: caídas de precio con una diferencia entre el máximo y el mínimo superior al 20% en el índice S&P 500. Mercado alcista: el resto de periodos. Los resultados se muestran en escala logarítmica.

Resulta difícil predecir cuándo va a empezar la próxima recesión. Por ejemplo, muchos inversores anticiparon una recesión cuando la Reserva Federal comenzó a subir los tipos de interés en 2022 para combatir el fuerte aumento de la inflación. Sin embargo, la economía estadounidense creció y los mercados registraron ganancias superiores al 10% en 2023, 2024 y 2025.

 

En el contexto actual, el cierre del estrecho de Ormuz eleva el riesgo de recesión, ya por él transita la quinta parte del petróleo mundial. El encarecimiento de la energía podría afectar a las empresas y a los consumidores, lo que reduciría el potencial de beneficios en muchas compañías. Sin embargo, la economía ya ha sorprendido en otras ocasiones, así que aún es demasiado pronto para saber si podría producirse una pérdida generalizada de empleos, que es lo que suele caracterizar a una recesión.

 

4. La renta fija puede ofrecer equilibrio cuando más se necesita

 

En periodos de ralentización del crecimiento económico, es cuando la renta fija suele brillar más. De hecho, esa es la razón por la que los fondos de bonos de gran calidad suelen ser la base de una cartera clásica compuesta en un 60% por renta variable y en un 40% por renta fija. Aunque la asignación exacta puede variar, el objetivo de una cartera diversificada es generar una rentabilidad atractiva minimizando al mismo tiempo el nivel de riesgo.

 

La renta fija tiende a subir cuando los mercados de renta variable caen. No obstante, esta reacción puede tardar en materializarse, ya que los inversores reaccionan a la dinámica a corto plazo antes de asimilar los riesgos que una guerra puede suponer para la economía en su conjunto. En la actualidad, más que en la posibilidad a largo plazo de una ralentización del crecimiento, la atención de los mercados está puesta en el repunte de inflación que podría provocar la interrupción del suministro mundial de petróleo. Es probable que Estados Unidos esté menos expuesto que otros países a las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía, lo que daría un cierto margen a la Reserva Federal para hacer frente a los posibles riesgos para el crecimiento.

 

Por su parte, la Reserva Federal podría tratar de conciliar los recortes de tipos con las presiones inflacionistas derivadas del contexto de incertidumbre geopolítica, por lo que, salvo que se produzca una desaceleración económica más acusada, los recortes podrían tardar más en materializarse. Tras el ciclo de subidas de tipos de interés de 2022, los rendimientos son hoy más elevados, por lo que la renta fija tiene más capacidad para amortiguar la volatilidad de precios si los tipos vuelven a subir.

 

Además, la renta fija ofrece un notable potencial de generación de rentas, por lo que los inversores podrán asumir menos riesgo con bonos de gran calidad sin dejar de cumplir sus expectativas de rentabilidad. 

La renta fija ha ofrecido diversificación en periodos de caída del mercado de renta variable

El gráfico muestra las rentabilidades medias en periodos móviles de tres meses de la renta fija y la renta variable en episodios de corrección del mercado de renta variable entre febrero 2006 y febrero 2026, agrupadas en tres categorías en función de la magnitud de las correcciones. Cuando la rentabilidad de la renta variable cayó más del 10%, la renta fija registró una ganancia media del 1,8%, frente a la caída del 16,8% de la renta variable. Cuando la rentabilidad de la renta variable cayó entre un 10% y un 5%, la renta fija cayó un 0,3% y la renta variable un 7,4%. Cuando la rentabilidad de la renta variable cayó entre un 5% y un 0%, la renta fija registró una ganancia del 0,2% y la renta variable cayó un 2,4%.

Fuente: Capital Group, Bloomberg. Las cifras reflejan los datos mensuales basados en la rentabilidad total en periodos móviles de tres meses entre febrero 2006 y febrero 2026. El número total de periodos de caída es de 63, lo que equivale al 26% de todos los periodos mensuales de la muestra. Información a 28 febrero 2026.

5. Recompensa para los inversores a largo plazo que mantienen su inversión

 

En periodos de volatilidad de los mercados, es difícil resistirse a la tentación de «hacer algo». La idea de mantener la inversión no resulta muy atractiva cuando los mercados y las emociones se disparan. Sin embargo, en muchos casos, lo mejor es no hacer nada.

 

En el fondo, la inquietud actual remite a cuestiones más amplias, como la solidez de los marcos regidos por normas y de las alianzas geopolíticas que han servido de base a décadas de relativa estabilidad económica. Con la evolución de la globalización, los mercados podrían verse obligados a hacer frente a sobresaltos repentinos cada vez con mayor frecuencia.

 

Un ejemplo claro fueron los aranceles generalizados que el presidente Trump impuso a casi todos los grandes socios comerciales de Estados Unidos en la primavera de 2025. El índice S&P 500 llegó a caer hasta un 18,7% desde el máximo alcanzado en febrero, ya que a los inversores les preocupaba la posibilidad de que la economía mundial entrara en una profunda recesión. Posteriormente, la situación se calmó gracias a los acuerdos comerciales y a la continua solidez que mostró la economía. A finales de año, el índice S&P 500 se había recuperado y cerró 2025 con una subida del 17,9%.

Los mercados han logrado superar otras crisis del petróleo

Fuente: Capital Group, LSEG, Standard & Poor's. Información a 28 febrero 2028. Datos indexados a 100 a 1 enero 1970, basados en la rentabilidad total acumulada del índice S&P 500. Los valores se muestran en una escala logarítmica. Las fechas de los episodios se referencian al precio de mercado observable más próximo. Si un episodio se produce en un día sin negociación, se utiliza como fecha de inicio el día de negociación anterior.

¿Qué nos enseña todo esto? Es cierto que las caídas del mercado pueden resultar difíciles de encajar, pero en lugar de tratar de anticipar el comportamiento del mercado, los inversores deberían mantener su inversión. Con el fin de hacer frente a la volatilidad de los mercados, deben tratar de diversificar sus carteras entre renta fija y renta variable y analizar periódicamente su tolerancia al riesgo para enfrentarse a un entorno de aumento de la volatilidad. Aunque pueda parecer que esta vez es diferente, los mercados han mostrado capacidad de resistencia a lo largo de la historia cuando han tenido que hacer frente a guerras, pandemias y otras crisis.

Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras. No está permitido invertir de forma directa en un índice, que no se gestiona. El valor de las inversiones y las rentas generadas por las mismas pueden subir o bajar y es posible que los inversores no recuperen los importes invertidos inicialmente. El presente material no pretende ofrecer ningún tipo de asesoramiento de inversión, fiscal o de cualquier otra naturaleza, ni constituye una oferta ni una solicitud de compra o venta de valores.
 
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