Sanae Takaichi se convirtió en octubre en la primera mujer en ser nombrada primera ministra de Japón, lo que promete ofrecer un mayor dinamismo a la sociedad japonesa. Todas las miradas están puestas en Takaichi y su enfoque hacia unas políticas monetaria y fiscal de orientación más expansiva.
Se prevé que entre las principales prioridades del nuevo gobierno están el crecimiento del salario real, el control de la inflación, la gestión de las expectativas en materia de gasto fiscal y la contención de un nuevo debilitamiento del yen.
Se mantienen los dos factores que han impulsado recientemente al mercado de renta variable japonesa: las reformas del gobierno corporativo y el fin de los 30 años de deflación. Podríamos asistir a cambios y logros aún mayores a medida que las compañías vayan entrando en un entorno más propicio para la innovación.
La valoración actual de la renta variable japonesa se sitúa en el extremo superior de su rango de cotización de los últimos quince años, con un ratio proyectado precio-beneficios a 12 meses de 15,6 veces, aún muy por debajo del índice S&P 500, con un ratio de 23 veces. No obstante, dicho rango corresponde al periodo deflacionista de Japón, por lo que, si el nuevo gobierno logra aplicar con éxito las estrategias de crecimiento, podría producirse una nueva revalorización que situara los múltiplos PER más próximos a 20.