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Ideas y tendencias de inversión de Capital Group

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Japón
Nuevo líder en Japón, pero la selección de títulos continúa siendo crucial
Akira Horiguchi
Gestor de renta variable
IDEAS PRINCIPALES
  • La nueva legislatura bajo la dirección del primer ministro Yoshihide Suga supone una continuación del anterior régimen, hecho que apunta a que la situación política será más estable que volátil.
  • La importancia que Suga concede a la digitalización conllevará probablemente importantes cambios en áreas como el enfoque de los procesos empresariales, los hábitos de consumo y el entretenimiento.
  • La pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que aquellas compañías que tienden a prosperar en entornos difíciles cuentan con una cultura sólida que les proporciona agilidad y flexibilidad.

Para Japón, 2020 ha sido un año bastante accidentado con varios acontecimientos de primer orden, entre ellos la COVID-19, el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio y un cambio de liderazgo por sorpresa en septiembre. Concretamente, la sucesión del ex primer ministro Shinzo Abe por parte de su aliado Yoshihide Suga ha dado a los inversores mucho que pensar en términos de lo que el liderazgo de este último podría suponer para los valores japoneses de cara al nuevo año.


Japón ha sido uno de los pocos países a escala global que ha conseguido contener con relativo éxito el brote de coronavirus, especialmente si se lo compara con otras naciones europeas y del G7. Esta es una de las principales razones por las que la renta variable japonesa se ha mostrado tan resiliente en 2020, hasta el punto de que el TOPIX ha registrado un avance del 2,6% en el ejercicio.1


Otro importante factor en esta fortaleza han sido los sólidos balances que poseen muchas empresas de Japón. Aunque las compañías del país son frecuente objeto de críticas por retener unos niveles de efectivo excesivos, sus robustos balances y buenas posiciones de efectivo les han permitido respaldar al mercado durante esta crisis.


De cara a 2021, son varios los factores adicionales que dibujan un panorama positivo para la renta variable nipona.


En primer lugar, la estabilidad política que ofrece Japón. Aunque se ha producido un cambio de primer ministro, lo que hay tras él es en realidad una mera continuación del anterior régimen. Suga ya fue secretario principal del gabinete bajo el mandato de Abe y se ha comprometido a dar continuidad a las políticas de su predecesor.


En segundo lugar, otra razón por la que las perspectivas de Japón son positivas es la relativa seguridad que ofrecen los dividendos de sus compañías. En ese sentido, la situación en el país es diferente a la que estamos viendo en otros países de la economía global. Las perspectivas de dividendos son bastante estables hasta para los bancos. El nivel de intervención gubernamental observado en el Reino Unido y Europa no se ha dado en Japón. De hecho, el gobierno es partidario de que los bancos continúen repartiendo dividendos, e incluso aumentándolos.


Otro factor es la inversión extranjera. En los últimos cinco años del gobierno anterior, los inversores extranjeros han mantenido unas expectativas bajas en lo que se refiere a la renta variable japonesa, lo que se ha debido en parte a que el gobierno de Abe no pudo cumplir su objetivo de inflación del 2%. Tras el nombramiento de Suga, estas expectativas siguen siendo bastante bajas. Sin embargo, durante los primeros dos años del gobierno de Shinzo Abe, las expectativas mejoraron de forma notable y la inversión extranjera subió con fuerza. Si viéramos algunos indicios de éxito en la política del nuevo gobierno de Suga, esta vez podría ocurrir lo mismo.


 


El énfasis de Japón en la digitalización


Una de las principales prioridades de Suga desde que asumió el cargo ha sido la digitalización.


Ya antes de la pandemia, Japón iba por detrás del resto de países en términos de digitalización, tanto a nivel público como en las empresas privadas, independientemente de su tamaño. Esta situación se hizo especialmente evidente para la opinión pública cuando surgió la pandemia de coronavirus.


Ante la crisis del COVID-19, la proporción de japoneses que trabajaron desde casa se incrementó solo al 18%2, muy por debajo de las cifras registradas en el Reino Unido y Estados Unidos3. La penetración de los servicios en la nube es también relativamente reducida en Japón, del 15%, frente al 25% registrado en el Reino Unido y el 40% en Estados Unidos. Otro problema es que los sistemas informáticos nipones son excesivamente complejos, requieren mucho mantenimiento y carecen de estandarización. De hecho, recientemente la Bolsa de Tokio vivió un embarazoso incidente cuando la cotización se vio interrumpida durante toda una jornada debido a un problema técnico.


En general, esto implica que el país tiene un gran margen de mejora. En cambio, de no abordar la situación, podría ir perdiendo progresivamente relevancia dentro de la economía global. Suga es plenamente consciente de la urgencia de hacer algo al respecto y ha hecho de la digitalización una prioridad en sus reformas. Este planteamiento podría abrir la puerta a un abanico de posibilidades más amplio, tanto en el sector gubernamental como en el privado. Además, conllevará probablemente importantes cambios en áreas como el enfoque de los procesos empresariales, los hábitos de consumo y el entretenimiento.


 


La digitalización podría acelerarse en Japón junto con el crecimiento de los ingresos de la nube pública


Ingresos del mercado de la nube pública mundial (millones USD)4


Únicamente a efectos ilustrativos.
La infraestructura como servicio es un producto de computación en nube en el que un proveedor proporciona a los usuarios acceso a recursos informáticos como servidores, almacenamiento y redes, mientras que la plataforma como servicio proporciona a los usuarios un entorno de nube en el que pueden desarrollar, gestionar y entregar aplicaciones. Fuente: IBM Cloud Learn Hub.


 


Lecciones clave del 2020


Aprovechando el comienzo de 2021, hemos identificado cuatro lecciones fundamentales del pasado año que podrían ser clave a la hora de identificar oportunidades de inversión dentro del mercado de valores japonés en el entorno poscoronavirus:


1. Esta crisis ha puesto de manifiesto las verdaderas diferencias existentes en términos de competitividad y resiliencia entre los países y compañías, y quizá también entre unas personas y otras. Aquellas compañías que tienden a prosperar en este tipo de entorno cuentan con una cultura sólida que les proporciona agilidad y flexibilidad. La situación podría compararse con volar cometas: cuando las condiciones son buenas, todo el mundo puede hacerlo, pero cuando el viento afloja son necesarias más habilidades y un mejor diseño para mantenerlas en el aire, por lo que las peor manejadas o más débiles pronto terminan en el suelo. Por tanto, en condiciones económicas difíciles, la fortaleza y la capacidad de adaptación de una compañía cobran una importancia fundamental.


2. La pandemia también ha revelado que algunos negocios son más valiosos de lo que se creyó en un principio, y el valor de mercado de compañías de sectores como la sanidad, la higiene, la tecnología de la información, la logística, la educación, los alimentos, y el medioambiente ha aguantado bien durante la crisis. Hasta que no tomamos conciencia de lo esencial que es una empresa, no nos damos cuenta de que puede valer más de lo que pensábamos.


3. Los hogares japoneses son famosos por su elevada propensión al ahorro, y es probable que la experiencia de la COVID-19 les lleve a afianzar aún más este hábito. Además, la alta esperanza de vida de la población de Japón, que se encuentra entre las más longevas del mundo, constituye otro incentivo para que incremente su nivel de ahorro. Una posible consecuencia a tener en cuenta es la eventual propagación de esta tendencia a otras economías. La actitud de los japoneses ante la deuda es bastante distinta a la de, por ejemplo, los estadounidenses, cuyas compañías suelen endeudarse más para financiar operaciones de recompra de acciones. Creo que este comportamiento se moderará conforme las compañías van volviéndose más cautas y tratan de fortalecer sus balances, pero si van demasiado lejos y adquieren una actitud excesivamente conservadora, podrían ralentizar el ritmo de la recuperación económica global.


4. Por último, tras la pandemia se concederá una mayor importancia al cambio climático, una mega tendencia clave a largo plazo que debería ocupar el centro del proceso de toma de decisiones de cualquier inversor. Por tanto, creo que la COVID-19 acelerará esa tendencia, ya que tanto esta como el cambio climático son crisis a gran escala compartidas por toda la humanidad.


 


1. Datos a 7 de diciembre de 2020. Fuente: Bloomberg


2. Basado en datos del periodo comprendido entre el 13 de marzo y el 13 de abril. Fuente: Nippon Research Center y YouGov


3. Datos a 30 de junio de 2020. Fuente: Statista


4. Datos a 30 de junio de 2020. Previsión ajustada a partir del impacto previsto de la COVID-19. Fuente: Statista



Akira Horiguchi trabaja como gestor de renta variable en Capital Group y cuenta con 26 años de experiencia en el ámbito de la inversión, 19 de ellos en la empresa. Actualmente, Akira reside en Ginebra.


 

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