Los mercados mundiales de crédito están entrando en una fase más compleja e incierta, pese a la solidez generalizada de los fundamentales. El crecimiento se mantiene en terreno positivo, pero cada vez parece más limitado y desigual, por lo que los inversores deberían prepararse para un escenario de mayor volatilidad y dispersión de la rentabilidad en los distintos sectores y emisores.
Hemos identificado cuatro factores clave que están marcando el rumbo de los mercados de crédito a corto plazo: energía y geopolítica, fragilidad del crecimiento global, inteligencia artificial y volatilidad de los tipos impulsada por la divergencia de políticas entre los bancos centrales.
El factor más inmediato es el que se refiere a la energía y la geopolítica, en especial a la situación que se está viviendo actualmente en Oriente Próximo. Aunque el reciente avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán ha reducido las tensiones más inmediatas, los riesgos siguen siendo elevados y los problemas de suministro podrían continuar. Es probable que los mercados sigan incorporando una prima de riesgo en los precios del petróleo, y que los resultados dependan en gran medida de la evolución geopolítica.
Un acuerdo sostenido podría reducir las presiones inflacionistas y respaldar los diferenciales, mientras que una nueva escalada de las tensiones podría aumentar los diferenciales y crear divergencias regionales, con un impacto potencialmente mayor en Europa que en Estados Unidos o China.