Los mercados de crédito han evolucionado desde la crisis financiera mundial.
Los mercados de crédito público han ganado en tamaño, amplitud y complejidad, y ahora ofrecen una variedad más amplia de perfiles de liquidez, duración y riesgo de crédito. Al mismo tiempo, el crédito privado se ha industrializado y ha dejado de ser un segmento de nicho para abarcar hoy a una variedad mucho más amplia de emisores, estructuras y tipos de garantías. Las dudas que han mostrado recientemente los medios de comunicación en relación con la clase de activo ponen de manifiesto la importancia de aplicar un enfoque muy selectivo y de entender las ventajas, los riesgos y las estructuras subyacentes que caracterizan a un mercado que dista mucho de ser homogéneo.
A medida que las fronteras entre los mercados se van difuminando, la combinación de exposición a mercados públicos y privados en un enfoque integral de crédito puede ofrecer oportunidades de generación de rentas, aumento de la diversificación y mitigación de riesgos.