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Energía
De los combustibles fósiles a las energías renovables
Frank Beaudry
Analista de inversión en renta variable
IDEAS PRINCIPALES
  • La transición energética desde los combustibles fósiles a las energías renovables es una tendencia que ha llegado para quedarse
  • La ruta más eficaz para lograr la descarbonización consiste en aplicar la electricidad renovable cada vez a más cosas
  • La transición energética creará oportunidades de inversión en múltiples sectores

En este artículo, Frank Beaudry y Natalya Zeman nos hablan sobre las consecuencias que tendrá la transición hacia las energías renovables en la inversión a largo plazo.


La descarbonización constituye una importante tendencia estructural, pero no está exenta de dificultades


La descarbonización, que consiste en el proceso de eliminación o reducción de la producción de dióxido de carbono de la economía de un país, es una importante tendencia estructural de inversión que ha llegado para quedarse. Y es importante porque las emisiones de gases de efecto invernadero están provocando el calentamiento global, lo que está teniendo efectos insostenibles en nuestro medio ambiente. Muchos países y compañías de todo el mundo han respondido comprometiéndose a eliminar las emisiones que produzcan, es decir, a alcanzar un objetivo de cero emisiones netas.


La dificultad de cumplir este objetivo está en que los gases de efecto invernadero forman parte de todas las actividades humanas. Para alcanzar un nivel de cero emisiones netas no basta con dejar de explotar las centrales eléctricas de carbón y cambiar a los vehículos eléctricos. El reto es mucho más amplio: desde el transporte, la agricultura y la silvicultura, hasta las cajas que utiliza Amazon en sus envíos.


El consumo de energía está muy correlacionado con la riqueza, y la demanda energética seguirá aumentando a medida que se vayan desarrollando los países emergentes. La energía solar y la energía eólica constituyen una parte bastante pequeña de la combinación de energías utilizadas, pero su competitividad en materia de costes, la política gubernamental, la innovación y la profesionalización están impulsando cada vez más la escala y la inversión en estas tecnologías. Podemos comparar la situación actual con otras transiciones energéticas que tuvieron lugar en el pasado, como el auge del petróleo en la década de 1920 o del carbón en la de 1830. Ahora nos encontramos en los inicios de esta fase hacia las energías renovables, los motores que impulsan esta tendencia ya están en marcha, y esta transición constituye un imperativo de supervivencia.


Consumimos una cantidad grande y creciente de energía

Consumo mundial de energía primaria por fuente1

La electrificación es el camino hacia el objetivo de cero emisiones netas


Para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas se debe reducir el uso de los combustibles fósiles y encontrar energías renovables que los sustituyan. La ruta más eficaz para lograr la descarbonización consiste en aplicar la electricidad renovable cada vez a más cosas (ya sea a través de cables o almacenada como hidrógeno verde), ya que aquí es donde contamos con las tecnologías más avanzadas y con baja intensidad de carbono.


El hidrógeno es una molécula que puede fabricarse con electricidad mediante la división del agua, por lo que puede considerarse «verde» si se fabrica con electricidad procedente de fuentes renovables. Este proceso se encuentra aún en una fase muy incipiente: la capacidad actual de hidrógeno verde es muy limitada y aún estamos en las primeras etapas desde el punto de vista de la comercialización. No todo puede funcionar directamente con electricidad, por lo que la opción de recurrir al hidrógeno cobrará una mayor importancia en el futuro. Pensemos en sectores que no pueden conectarse a la red, como es el caso de las compañías navieras. Necesitarán una alternativa a los combustibles fósiles, y el hidrógeno verde tiene potencial para hacer funcionar sus barcos en todo el mundo.


En la actualidad, el 25% de la energía mundial funciona con electricidad, y es preciso que ese porcentaje se acerque al 100%. Según la Agencia Internacional de la Energía, la transición completa de la economía mundial hacia la electricidad podría costar en torno a 1,51,8 billones de dólares anuales durante 30 años2, lo que equivale aproximadamente al producto interior bruto de Australia. Podría tratarse de una cifra exagerada, por un par de razones. En primer lugar, ya hay en marcha varias tecnologías bastante desarrolladas que pueden respaldar esta transición. En segundo lugar, históricamente, la energía renovable se consideraba cara y poco rentable, pero eso está cambiando con rapidez. La escala, la innovación y la profesionalización están impulsando a la baja los costes de las energías renovables, y algunos de nuestros analistas prevén que los costes del hidrógeno verde podrían caer en torno al 75% en los próximos diez años3.


1. Información a 13 mayo 2021. Fuente: Vaclav Smil (2017) y Revisión Estadística de la Energía Mundial de BP. Publicación electrónica en OurWorldInData.org
La energía primaria se calcula según el «método de sustitución», que tiene en cuenta las ineficiencias de la producción de combustibles fósiles al convertir la energía no fósil en los insumos energéticos necesarios si tuvieran las mismas pérdidas de conversión que los combustibles fósiles.


2. Información a septiembre 2020. Fuente: análisis de SystemIQ para la Energy Transitions Commission (Comisión de Transiciones Energéticas) (2020), Agencia Internacional de la Energía (AIE) (2017), Energy Technology Perspectives, Catalysing Energy Technology Transformations (Perspectivas de tecnología energética: catalizar las transformaciones de la tecnología energética), Global Infrastructure Hub, Material Economics (2018), Industry Transformation 2050, AIE (2019), Perspectivas de la energía en el mundo


3. Fuente: previsiones de los analistas de Capital Group


 

Factores de riesgo que han de tenerse en cuenta antes de invertir:
  • El presente material no pretende ofrecer ningún tipo de asesoramiento de inversión ni constituye una recomendación personal.
  • El valor de las inversiones y las rentas generadas por las mismas pueden subir o bajar y es posible que los inversores no recuperen los importes invertidos inicialmente.
  • • Los resultados históricos no son indicativos de los resultados futuros.
  • Si la divisa en la que invierte se fortalece frente a la divisa en la que se realizan las inversiones subyacentes del fondo, el valor de su inversión disminuirá. El objetivo de la cobertura de divisas es limitar este efecto, pero no existe garantía de que la cobertura tenga un éxito total.
  • En función de la estrategia, pueden existir riesgos relacionados con la inversión en renta fija, en mercados emergentes o en títulos de deuda de alto rendimiento. Los mercados emergentes son volátiles y pueden presentar problemas de liquidez.


Frank Beaudry es analista de inversión en renta variable y cuenta con 11 años de experiencia en el sector. Es licenciado en Derecho civil y consuetudinario por la Universidad McGill y tiene un MBA por la London Business School.


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