Si hay algún elemento que sustente el desarrollo de la inteligencia artificial y la reindustrialización de Estados Unidos, podría ser la energía eléctrica.
La demanda de energía en Estados Unidos está abocada a dispararse durante los próximos diez años, debido a la rápida expansión de los centros de datos de inteligencia artificial, las nuevas instalaciones de fabricación y las redes de vehículos eléctricos. Los centros de datos representan alrededor del 4% del consumo eléctrico estadounidense, pero se estima que esta cifra podría aumentar hasta situarse entre el 9% y el14% de aquí a 2030.
Estamos asistiendo a una profunda transformación del sector energético, después de diez años de crecimiento prácticamente plano de la demanda.
La energía se está transformando en un habilitador clave para el crecimiento, abandonando su antiguo estatus de segmento secundario de la economía. Estados Unidos, gracias a sus múltiples motores de demanda de energía, podría registrar un aumento de la inversión en infraestructura eléctrica, una mayor utilización del parque de generación de energía y la aparición de nuevas tecnologías.
El precedente más reciente de fuertes inversiones en capacidad eléctrica en el país data de finales de los años noventa y principios de los 2000, cuando la desregulación propició un exceso de construcción de plantas de gas. El estallido de la burbuja de las puntocom, las previsiones de demanda excesiva y el desplome del precio del gas natural contribuyeron a sumir al mercado en un exceso de oferta, lo que desató una oleada de quiebras y activos en desuso. Hoy apenas hay indicios de un exceso similar de capacidad y de una expansión especulativa de la oferta.
Teniendo esto en cuenta, este artículo señala varias restricciones estructurales que podrían mantener ajustada la generación de energía al menos hasta 2030. En nuestra opinión, estas dinámicas podrían ofrecer una gran variedad de oportunidades de inversión.