La evolución estructural del mercado de deuda de alto rendimiento, impulsada por un nuevo universo de emisores, una mejora de la liquidez, unos fundamentales más sólidos y una mayor diversidad de alternativas financieras, ha transformado a la clase de activo hasta convertirla a algo muy diferente a lo que era en sus orígenes.
La calidad del mercado de deuda de alto rendimiento es hoy mucho mayor; los títulos con calificación BB representan más de la mitad del índice. Los canales alternativos de financiación absorben ahora a los créditos de menor calidad, lo que favorece que el mercado cotizado de deuda de alto rendimiento presente una calidad estructuralmente superior y una mayor estabilidad en los distintos ciclos.
El mercado estadounidense de alto rendimiento sigue siendo el mercado de referencia para los inversores internacionales, gracias a su enorme tamaño, su profundidad y la diversidad de participantes. Este ecosistema garantiza una liquidez fiable y un proceso más eficiente de determinación de precios, especialmente en periodos de tensión del mercado, lo que lo diferencia de los mercados europeo y asiático, con menor profundidad estructural.
En este nuevo entorno, el mercado actual de deuda de alto rendimiento exige un nuevo marco de inversión. Las tasas de impago se sitúan por debajo de sus medias históricas y la transparencia ha mejorado de forma notable, por lo que la generación de rentas ya no depende tanto de evitar a los peores emisores, sino que ahora pasa por lograr un nivel constante de rentabilidad en entornos de mercado normales, mantener un posicionamiento con referencia al índice y aplicar una selección de valores más matizada.
Para los inversores, esta evolución también llama a revisar la forma en la que debe evaluarse la deuda de alto rendimiento dentro de una cartera de inversión. En nuestra opinión, la clase de activo ofrece actualmente una buena combinación de atractivo nivel de rentas, menor riesgo de caída, liquidez diaria y sólidos resultados en los distintos ciclos de mercado. Dicha combinación avala la conveniencia de mantener una asignación estructural a la deuda de alto rendimiento en las carteras de renta fija.
A pesar del nivel reducido de los diferenciales, el componente de rentas ha impulsado la rentabilidad a largo plazo y los rendimientos totales siguen resultando atractivos. Mantener la inversión, en lugar de tratar de anticipar el momento óptimo para reincorporarse al mercado, ha sido esencial para acceder a este efecto del interés compuesto.
Universo actual de la deuda de alto rendimiento
| Estados Unidos | Europa | Asia | |
|---|---|---|---|
| Capitalización de mercado | $1,48 bill. | €357.000 mill. | $114.000 mill. |
| Emisiones | 1.969 | 646 | 195 |
| DAO | 268 pb | 264 pb | 441 pb (diferencial mínimo) |
| Duración | 2,7 años | 2,8 años | 2,9 años |
| Calificación media | BA3/B1 | BA2/BA3 | BA3/B1 |
Información a 31 diciembre 2025. Fuente: Bloomberg, JP Morgan. DAO: diferencial ajustado por opciones