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Inversión a largo plazo
El mundo en 2030: invertir para la próxima década
Martin Romo
Gestor de renta variable
Jody Jonsson
Gestora de renta variable

Aunque puede parecer que queda mucho para el 2030, en Capital Group dedicamos mucho tiempo a pensar en el futuro lejano.


Para Rob Lovelace, Vice Chairman de Capital Group: «Imaginar cómo será la vida en 2030 no es una cuestión hipotética»; un sentimiento que comparten muchos de sus compañeros. «Las carteras que gestiono tienen un periodo de participación medio de unos 8 años, por lo que me enfrento a ese enfoque de inversión», añade.


Hemos pedido a nuestro equipo de profesionales de la inversión que compartan sus pronósticos sobre lo diferente que será la vida hacia el final de la década. He aquí las predicciones de siete gestores sobre cómo será el mundo en 2030 y de qué forma influirán los cambios de tendencias en sus decisiones de inversión.


1. Martin Romo: El COVID-19 podría ser el Pearl Harbor de esta generación


2. Jody Jonsson: El efectivo es una especie en peligro de extinción


3. Cheryl Frank: La cura del cáncer podría estar a la vuelta de la esquina


4. Rich Wolf: La innovación sanitaria avanza a la velocidad de la luz


5. Noriko Chen: La energía renovable podría ser el motor del mundo


6. Chris Buchbinder: Los vehículos eléctricos autónomos doblan la marcha


7. Andrew Suzman: ¿Qué seguirá igual? Los enfoques de inversión propicios


 

1. Martin Romo: El COVID-19 podría ser el Pearl Harbor de esta generación


Creo que dentro de 10 años consideraremos que la crisis del COVID-19 ha tenido unos efectos para nuestra generación similares a los del ataque de Pearl Harbor, un evento que marcó el inicio de un periodo en el que unas circunstancias extremadamente adversas impulsaron la innovación y los cambios de comportamiento necesarios para abordar algunos de los problemas de mayor calado de la época. Cuando Pearl Harbor fue bombardeado, el 75% de la artillería estadounidense se transportaba tirada por caballos. Repito: en 1941, tres cuartas partes de la artillería de EE.UU.dependía de los caballos. Sin embargo, al final de la guerra, el país ya vivía la era atómica. Esa increíble transformación fue el pistoletazo de salida de una época de innovación y crecimiento para la economía estadounidense que se prolongó durante décadas.


La crisis del COVID-19 podría ser el detonador que nos obligue a abordar cuestiones críticas para EE.UU. durante la próxima década, como el coste de la asistencia sanitaria, la educación y la vivienda. De hecho, ya hemos visto cómo se han desarrollado vacunas contra el COVID-19 a una velocidad extraordinaria y que muy pocos creían posible. Además, estamos incorporando hábitos a nuestra vida cotidiana más rápidamente de lo que nunca habríamos imaginado.


Por ello, la vida, el trabajo, los estudios y el ocio podrían desarrollarse en un mundo radicalmente diferente en 2030. Nuestras vidas podrían ser mejores, más plenas, sanas y asequibles, y profundamente más basadas en lo digital, lo virtual y los datos. Muchas de las tecnologías que lo harán posible ya existen, pero las compañías innovadoras todavía no han liberado todo su potencial: deben esforzarse más por pensar a lo grande y usar esos avances para resolver problemas de índole social.


 

2. Jody Jonsson: El efectivo es una especie en peligro de extinción


 


Creo que, dentro de una década, lo normal será pagar por medios digitales y la gente nos mirará extrañada si intentamos pagar en efectivo.


Llevamos varios años observando esta tendencia en los países desarrollados, en los que muchos consumidores carecen de cuenta bancaria, pero sí tienen teléfono móvil y han adoptado la tecnología de pagos móviles rápidamente. Con la pandemia, se ha incrementado el uso de los pagos digitales en todo el mundo, incluso en lugares en los que no se usaba anteriormente de forma cotidiana. En mi opinión, cuando la crisis haya terminado, habrá mucha más gente que optará por los pagos digitales y probablemente no sienta la necesidad de utilizar efectivo tanto como antes.


Las compañías con una gran presencia internacional podrían estar en condiciones de beneficiarse del aumento progresivo del uso de esta tecnología por parte de los consumidores. También hemos observado el crecimiento estable de pequeñas compañías ubicadas en países como Brasil que ofrecen plataformas de pagos a través del móvil para comercios.


 

3. Cheryl Frank: La cura del cáncer podría estar a la vuelta de la esquina


 


La cura del cáncer puede estar más cerca de lo que usted piensa. Creo que algunos cánceres se curarán con terapia celular de aquí a 2030. Nuevas y fiables pruebas deberían permitir la detección muy temprana de la formación y localización del cáncer. Lo que es más: el cáncer podría ser erradicado en gran medida como una causa importante de muerte a través de un diagnóstico precoz.


La reducción sustancial de los costes y los avances científicos han contribuido al enorme crecimiento de la investigación en el campo de la medicina. Estamos viendo un renacimiento de la I+D, y las compañías invierten enérgicamente para descubrir métodos únicos para tratar el cáncer y otras enfermedades. Las investigaciones y las terapias derivadas de las pruebas genéticas tienen el potencial de prolongar la vida humana y generar miles de millones de dólares en beneficios a aquellas compañías que las desarrollen.


Por otra parte, no me sorprendería que cada vez aumentara más el número de avances farmacéuticos procedentes de fuera de EE.UU., que ha liderado tradicionalmente este ámbito. De hecho, es de esperar que muchos medicamentos de éxito procedan de China en 2030, puesto que cuenta con más pacientes de cáncer que ningún otro país del mundo. Además, es significativamente más fácil que dichos pacientes participen en ensayos clínicos. Preveo que comenzarán a producir nuevos fármacos para el cáncer en 5 o 10 años y que costarán una décima parte del precio de los fármacos estadounidenses.


 

4. Rich Wolf: La innovación sanitaria avanza a la velocidad de la luz


 


Star Trek, la popular serie televisiva de ciencia ficción, nos sumergió en un futuro lejano en el que los exploradores del espacio viajaban a través de las galaxias equipados con tecnología de vanguardia, como el tricorder, un dispositivo médico portátil que permitía escanear las constantes vitales de una persona, obtener un diagnóstico y prescribir un tratamiento en cuestión de minutos. Aunque no creo que lleguemos a inventar un tricorder que cuente con todas la funcionalidades, sí que pienso que para 2030 habremos desarrollado dispositivos similares, que serán capaces de analizar muestras de sangre, realizar un electrocardiograma e incluso monitorizar nuestra respiración de manera remota mientras dormimos. De hecho, ya existen dispositivos así.


El sector de la asistencia sanitaria ya está experimentando una enorme oleada de innovación y cambios que tiene el potencial de generar nuevas oportunidades para las compañías, reducir costes generales y, lo que es más importante, mejorar los resultados para los pacientes. Los descubrimientos en las pruebas diagnósticas posibilitarán una detección más temprana de las enfermedades. Esto permitirá que los medicamentos tengan una mayor eficacia o que incluso, en algunos casos, se traten enfermedades antes de que avancen. Una de las pruebas actuales más fascinantes es la biopsia líquida, mediante la que se puede identificar un tumor en estadio temprano gracias a una muestra de sangre.


Desde hace un tiempo, un amplio abanico de compañías tecnológicas tradicionales y de compañías de tecnologías médicas han centrado sus esfuerzos en desarrollar pruebas diagnósticas desde casa. Y los pacientes ya se están beneficiando de esta innovación. Se trata de dispositivos rentables que registran todo tipo de datos relacionados con la salud, que nos ayudan a mejorarla y se pueden enviar a los médicos de inmediato para que los examinen. Estos dispositivos aún se encuentran en las primeras etapas del desarrollo, pero en 2030 deberían formar parte de nuestra vida cotidiana.


 

5. Noriko Chen: La energía renovable podría ser el motor del mundo


 


En mi opinión, hemos observado un giro radical hacia el uso de energías renovables durante la última década. Nos encontramos en las primeras fases de la transición hacia la electrificación de la red y el uso de fuentes sostenibles, y hay factores muy favorables que podrían impulsar su crecimiento para 2030 y posteriormente. La automatización y la inteligencia artificial están sentando las bases de una época dorada para las energías renovables a base de reducir los costes y aumentar su rendimiento y eficacia.


Tradicionalmente, la producción de energía renovable se ha considerado cara, poco práctica y nada rentable, pero esta percepción está cambiando rápidamente. El 30% del volumen de ventas de algunos servicios públicos tradicionales ya procede de energías renovables. De hecho, estos servicios están llegando a un punto de inflexión en el que se empiezan a considerar como compañías de crecimiento, en lugar de anquilosadas operadoras de la red y generadoras de energía propias de la antigua economía. El cambio hacia las energías renovables en los servicios públicos es más pronunciado en Europa, donde los Gobiernos se han fijado ambiciosos objetivos de reducción de las emisiones de carbono. Por ejemplo, la Directiva sobre energías renovables estipula que, como mínimo, el 32% de la energía de la Unión Europea debe proceder de fuentes renovables para 2030.


 

6. Chris Buchbinder: Los vehículos eléctricos autónomos doblan la marcha


 


Creo que para 2030 se habrá generalizado el uso de vehículos eléctricos autónomos en la mayoría de las ciudades principales y en muchas de las secundarias de todo el mundo. Poseer un vehículo personal pasará de ser una necesidad a percibirse como un lujo. Aunque muchas personas seguirán usando vehículos, igual que ahora usamos bicicletas o montamos a caballo por placer, estos dejarán de ser el medio de transporte principal y necesario para la mayoría de la población de las grandes ciudades.


En mi opinión, en el mercado no se sabe apreciar completamente el valor de esta área. Actualmente, los líderes del mercado se integran en otras compañías, como Waymo (Alphabet), Zoox (Amazon) o Cruise (General Motors), así que no existe ninguna opción de inversión en compañías exclusivamente dedicadas a la conducción autónoma. Conforme estos vehículos se popularicen entre los consumidores, el mercado deberá empezar a revalorizar estas compañías y a considerar su actividad como algo serio, no como un mero experimento.


En mi opinión, 2030 también será el año en el que probablemente los motores híbridos eléctricos y los de hidrógeno se incorporen a las aeronaves comerciales para ir generalizándose en los 5-10 años posteriores. Las implicaciones en términos de emisiones globales podrían ser enormes si avanzamos hacia un mundo con un gran parque de vehículos eléctricos autónomos que circulen por tierra y aeronaves que reemplacen el combustible fósil por una combinación de hidrocarburos, electricidad e hidrógeno para el transporte aéreo.


 

7. Andrew Suzman: ¿Qué seguirá igual? Los enfoques de inversión propicios


Puede que mis compañeros sepan vaticinar tendencias y productos del futuro, pero yo quiero compartir mi predicción sobre un factor que será igual en 2030. A pesar de todos los cambios que se sucedan en el mundo, estoy convencido de que la naturaleza de mi trabajo y mi actividad como gestor no sufrirá ningún cambio en absoluto.


En 2030 (tal y como ocurrió en 2020, en 2010 y en todos los años anteriores), existirán compañías que harán cosas muy interesantes. Por nuestra parte, trataremos de comprar sus acciones a precios razonables y las mantendremos en función de si reportan beneficios mayores que si invirtiéramos en el resto. Algunas compañías serán capaces y otras no. Nuestra tarea es identificar aquellas con mayores posibilidades de conseguirlo y de generar riqueza con el tiempo para que nuestros inversores reciban beneficios. No pretendo afirmar que seremos infalibles, pero estoy convencido de que somos capaces de construir carteras con más compañías rentables que no rentables, y de seguir aportando valor a nuestros clientes.


 



Martin Romo es gestor de renta variable con 28 años de experiencia en inversiones. Es presidente de Capital Research Company y forma parte del Comité de Gestión de Capital Group. Es licenciado por la Universidad de California, Berkeley, y tiene un MBA de Stanford.   

Jody Jonsson tiene 31 años de experiencia en la industria, 29 de ellos con Capital. Tiene un MBA por la Universidad de Stanford y una licenciatura de Princeton. Jody cuenta con la titulación CFA y miembro del Instituto CFA.