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Crecimiento de los dividendos: el ingrediente secreto de la inversión a largo plazo
Joyce Gordon
Gestora de renta variable

¿Has oído hablar de los yield dogs? Joyce Gordon tampoco había oído hablar de ellos en 1990, cuando era una joven analista de inversión a la que su mentor, el gestor George Miller, le pidió ayuda para resolver un problema.


«En aquel momento, los analistas que cubrían los sectores que pagaban buenos dividendos realizaban sus recomendaciones de forma aislada», recuerda Gordon, que cubría por aquel entonces el sector del ahorro y los préstamos. «George escuchaba primero mi idea de invertir en un banco, después las ideas del analista que cubría el sector de los suministros públicos, y posteriormente el analista del sector de la telefonía ofrecía otra recomendación».


Pero Miller quería realizar una comparación entre las compañías que reparten dividendos de todos los sectores, con el fin de identificar las mejores oportunidades para las personas que invertían en su fondo, entre las que se incluían jubilados y otros inversores que perseguían la generación de rentas.


Así que los analistas recopilaron los principales indicadores de cada compañía y las presentaron en una sola página. Se reunieron en una sala para hablar sobre los argumentos de inversión de cada una de ellas. Pronto el grupo comenzó a reunirse cada dos semanas y a realizar visitas de análisis conjuntas.


Fue entonces cuando nacieron los yield dogs, un grupo de analistas y gestores centrados en los dividendos (el término «dog» procede de la expresión «Dividends Ought to Grow», que significa «los dividendos deben crecer»). El grupo ha continuado reuniéndose con regularidad a lo largo de las décadas, durante las cuales los dividendos han gozado a veces del favor de los inversores y otras no. En la actualidad, el grupo está compuesto por más de 25 miembros, que cubren compañías de todos los sectores y todos los mercados.


«Nuestra misión se ha ido complicando», señala Gordon. «Muchos de nuestros inversores necesitan generar rentas a partir de sus inversiones, por lo que necesitamos muchas ideas que nos ayuden a cumplir este objetivo».


 


La vuelta a los dividendos


De hecho, los últimos 18 meses han sido muy complicados para los yield dogs y para todos los inversores centrados en la generación de rentas. En 2020, la pandemia y las medidas de confinamiento afectaron enormemente a muchas de las áreas del mercado que pagaban dividendos, como las aerolíneas, los hoteles, la energía y el sector financiero. Como medida de precaución y, en algunos casos, por una cuestión de supervivencia, las compañías suspendieron o redujeron sus dividendos a niveles históricos.


Solo en Estados Unidos, 242 compañías recortaron o suspendieron sus dividendos, casi igualando el total de los 11 años anteriores juntos. En otros mercados, especialmente en Europa, las autoridades exigieron a algunos sectores que suspendieran el pago de dividendos durante la crisis.


Pero el panorama está mejorando. Con las campañas de vacunación contra el COVID-19 y la reapertura de las economías, las compañías han comenzado a restablecer los pagos. A 31 de mayo de 2021, 76 compañías estadounidenses habían reinstaurado el pago de dividendos.


 


«Me complace comprobar que muchas compañías han restablecido el pago de dividendos, y que muchas otras, especialmente en Europa, comienzan a planteárselo», señala Gordon. «Espero que muchas empresas los recuperen en los próximos meses».


 


Crecimiento de los dividendos: el ingrediente secreto


Para muchos inversores, la búsqueda de rentas por dividendos puede empezar de forma natural con la inversión en compañías que pagan los rendimientos más elevados. Estas compañías pueden ser inversiones sólidas, pero el elevado rendimiento también puede ser una señal de advertencia. «Las compañías que pagan unos dividendos muy elevados podrían no ser capaces de mantenerlos», señala Gordon. «El elevado rendimiento puede indicar que una empresa es como un cubito de hielo que se derrite: su negocio está en declive y no está reinvirtiendo».


En su lugar, Gordon prefiere optar por compañías con dividendos en crecimiento: empresas sólidas que, en su opinión, podrían serlo aún más en cinco o diez años. «Busco aquellas compañías que pueden demostrar capacidad y compromiso para aumentar sus dividendos con el tiempo», apunta Gordon. «Busco un crecimiento de los dividendos que coincida con el crecimiento subyacente de las ganancias de una empresa».


Históricamente, las compañías con dividendos en crecimiento han tendido a generar una mayor rentabilidad que otras estrategias de dividendos, al tiempo que han logrado seguir el ritmo del mercado en general. Tiende a pensarse que las compañías de crecimiento han superado con creces a las compañías que reparten dividendos durante los últimos diez años, y eso es cierto si nos fijamos en las empresas que han ofrecido un mayor rendimiento. Sin embargo, las compañías con dividendos en crecimiento han registrado unos resultados muy similares a los del mercado en general.


 


Además de ofrecer un flujo creciente de rentas, el crecimiento de los dividendos puede también señalar un proceso más riguroso de asignación de capital por parte del equipo directivo. «Se comprometen a reservar una parte de sus beneficios para los inversores, por lo que tienden a mostrar una mayor disciplina y podrían ser menos propensos a realizar adquisiciones poco aconsejables», afirma Gordon.


Y añade: al reflejar el crecimiento de los beneficios, el crecimiento de los dividendos puede también suponer un indicador de resistencia frente a las subidas de tipos de interés.


 


El poder de la reinversión de los dividendos


Una compañía que ha aumentado de forma constante sus dividendos es McDonald’s. Para hacernos una idea de cómo la reinversión regular de los dividendos puede ir acumulándose a lo largo de los años, pensemos en una inversión hipotética por valor de 100.000 dólares en la compañía durante 20 años, desde el 31 de diciembre de 2000 hasta el 31 de diciembre de 2020, con todos los dividendos reinvertidos.


Lo más probable es que Albert Einstein no estuviera pensando en los Big Mac cuando se refirió al interés compuesto como la «octava maravilla del mundo». Pero el poder del interés compuesto puede resultar realmente maravilloso.


En este ejemplo hipotético, la rentabilidad total de la inversión habría sido impresionante: los 100.000 dólares iniciales se habrían convertido en 1.057.057, una ganancia del 957%.


 


Observemos lo que ha ocurrido con los dividendos. El valor de las acciones procedentes de los dividendos reinvertidos habría aumentado de 676 dólares en el año 2001 a 425.940 en 2020. O lo que es lo mismo: nos podríamos haber comprado más de 106.000 Big Mac el año pasado.


En este ejemplo, el ingrediente secreto de la capitalización está en el crecimiento del número de acciones adquiridas con los dividendos reinvertidos. El número de acciones compradas con la inversión inicial habría ascendido a 2.941. Después de 20 años, el número de acciones habría aumentado hasta 4.926, un incremento del 67%. Durante el periodo de inversión, los dividendos habrían representado el 40% de la rentabilidad total.


 


Los yield dogs continúan a la caza de rentas


Aunque la búsqueda de compañías que reparten dividendos es ahora más amplia y complicada que cuando los yield dogs realizaron su primera visita de análisis a Cleveland hace unos treinta años, Gordon sigue realizando su trabajo con entusiasmo.


«Recientemente hemos celebrado reuniones virtuales con 15 compañías», señala. «Hemos hablado con los directores generales y los directores financieros para hacernos una idea de la disposición de los equipos directivos para recomendar un aumento de los dividendos al consejo de administración de la compañía».


Gordon señala que, a medida que las economías van normalizándose, le resulta más fácil encontrar una gama más amplia de oportunidades que podrían ofrecer un valor atractivo a los inversores. «Busco compañías con un rendimiento de entre el 2,5% y el 3%, y con un crecimiento de sus dividendos y ganancias de entre el 10% y el 12% anual. Actualmente encuentro una serie de empresas que cumplen estos requisitos en una amplia gama de sectores y mercados globales».


Así es como los yield dogs continúan buscando las ventajas que ofrece la inversión en compañías que pagan dividendos.



Joyce Gordon es gestora de renta variable y cuenta con 39 años de experiencia en el sector. Tiene un MBA y una licenciatura en Financiación Empresarial por la Universidad del Sur de California.


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