Capital GroupSM
Categories
Energía
Las grandes petroleras afrontan enormes desafíos en materia de cambio climático
Darren Peers
Equity Investment Analyst
Craig Beacock
Equity Investment Analyst
IDEAS PRINCIPALES
  • Las compañías petroleras sufren la presión de las sociedades occidentales para que revelen cómo pretenden contribuir a los objetivos sociales de cero emisiones netas de carbono para 2050.
  • En muchas partes de la cadena energética, la energía más limpia es más costosa y ese es el desafío al que muchas compañías se enfrentan.
  • Las políticas gubernamentales son una herramienta importante que puede influir en el índice de cambio de las compañías petroleras y alterar los patrones de demanda de los consumidores.

Tras sobrevivir a un fuerte hundimiento de los precios del petróleo en 2020, las principales compañías petroleras se están viendo presionadas por llamamientos más fuertes para que determinen de qué modo contribuyen a los objetivos sociales de emisiones netas de carbono cero para 2050.


En los últimos meses, los accionistas activistas liderados por el fondo de alto riesgo Engine No. 1 eligieron a tres nuevos miembros de la junta directiva de Exxon Mobil. Un tribunal neerlandés ordenó a Royal Dutch Shell que redujera las emisiones globales netas de carbono en un 45 % para 2030, y los accionistas de Chevron votaron a favor de que la compañía disminuyera sus emisiones totales de gases de efecto invernadero. (A modo de recordatorio, el cero neto se refiere al equilibrio entre la cantidad de gases de efecto invernadero producida y la cantidad eliminada de la atmósfera).


La sociedad occidental está claramente a favor de reducir las emisiones. Dicho esto, el camino para rebajar las emisiones de carbono sigue siendo hasta cierto punto opaco y, entretanto, la sociedad necesitará hidrocarburos para el transporte, la energía, los productos químicos, los plásticos y los lubricantes.


Ahora que las grandes petroleras se enfrentan a presiones estructurales y sociales sin precedentes, hablamos con dos de nuestros analistas de renta variable del sector petrolero para conocer su opinión acerca de los últimos avances y de las posibles implicaciones y resultados a corto y largo plazo.


¿Qué le indican estos últimos avances?


Darren: Hay una increíble tensión en todo el mundo en este momento, que se observa sobre todo en las sociedades occidentales. Queremos energía asequible y también queremos energía limpia. En ocasiones, no hay por qué elegir entre una y otra. Por ejemplo, la energía eólica terrestre y la energía solar son tanto asequibles como limpias. Pero en muchas otras partes de la cadena energética, la energía más limpia es más costosa.


Y, a medida que se incrementan los costes, también aumentan los desafíos. Esto posiblemente sea menos cierto en el caso de regiones relativamente prósperas, pero para la economía global en su conjunto es una tensión real. Todas estas compañías están tratando de caminar por una delgada línea, en distintos grados. Las principales compañías europeas se encuentran situadas en el epicentro de esto y cuentan con planes sólidos para tratar de colaborar con la sociedad en el proceso de descarbonización. Sin embargo, las petroleras estadounidenses más importantes han sido menos proactivas.


En mi caso, defiendo con ahínco la imposición de un impuesto al carbono que fije un precio para las emisiones. Creo que ayudaría a equilibrar el terreno de juego. En estos momentos, tenemos que manejar un artificioso conjunto de subsidios, normativas y riesgos de distintos tipos.


BP, por ejemplo, está tendiendo de manera agresiva hacia las energías renovables y esto plantea la posibilidad de que la compañía no obtenga buena rentabilidad de esas inversiones. Chevron y Exxon Mobil, por otra parte, se han mostrado menos dispuestas a virar hacia lo que hasta ahora han sido áreas no rentables de energía alternativa, pero se arriesgan a que la sociedad les diga que eso es simplemente inaceptable.


Y, tomando como ejemplo el fallo judicial contra Royal Dutch Shell, se les pide a las compañías que tomen medidas para reducir las emisiones antes de que cambien las leyes y políticas existentes. Esto significa que tendrán que reducir su huella de carbono, tanto en lo que respecta a las emisiones como al contenido de carbono, a un ritmo más rápido.


 


Los tres cuotapartícipes de Capital votaron a favor de que los accionistas activistas entraran a formar parte de la junta directiva de Exxon Mobil, una decisión ampliamente respaldada por la mayoría de los gestores de activos. ¿Qué nos dice eso?


Darren: Se trata tanto de obtener rentabilidad como de transitar a un modelo de negocio que preste atención a las fuentes de energía sostenible. Estos dos factores han terminado estrechamente relacionados. Una compañía no puede ser líder de su sector ni lograr un resultado final sostenible si no dispone de un plan estratégico bien articulado y a largo plazo para invertir en energía con bajas emisiones de carbono.


Craig: Las acciones de Exxon Mobil han estado presionadas a la baja durante varios años. Yo di mi apoyo a la terna de nuevos directivos, pero también creo que el éxito de la acción llevada a cabo por el fondo activista tuvo que ver con algo más que con el cambio climático. La rentabilidad financiera de Exxon ha flaqueado en los últimos años, lo que ha provocado un aumento de la deuda, rebajas de la calificación crediticia y dudas sobre su capacidad para mantener los dividendos.


 


¿Qué significa esto para los activos petroleros heredados?


Craig: Hemos asistido a varios años de reducción de la inversión por parte de las grandes petroleras en sus negocios heredados y a muchas de ellas se les ha exigido que se deshagan de ciertos activos de combustibles fósiles.


Una consecuencia de esto es que algunos activos petroleros tradicionales podrían pasar de estar en manos de compañías petroleras que cotizan en bolsa a productores menos centrados en el medio ambiente y cuyo escrutinio de las emisiones es menos intenso. Aunque las compañías individuales avancen hacia los objetivos de cero emisiones netas de carbono, es posible que el balance mundial de emisiones no cambie.


 


La reducción de la inversión en los negocios petroleros puede dar lugar a una disminución de la oferta justo cuando la demanda mundial se está recuperando. A su vez, esto puede provocar un aumento de los precios del petróleo y es posible que las grandes petroleras se tengan que enfrentar a un dilema interesante. Si los precios del petróleo se mantienen elevados, ¿todavía querrán sacrificar la inversión en ese negocio para seguir virando hacia las energías renovables? No existe una respuesta clara en este momento.


 


¿Cambia en algo la dinámica del sector el reciente acuerdo de la OPEP para impulsar la oferta?


Darren: Tras alcanzar un acuerdo en mayo de 2020, los miembros de la OPEP se coordinaron en gran medida para reducir la oferta durante la pandemia de COVID. Ahora que la demanda vuelve a la normalidad, están reintroduciendo parte de esa oferta, lo cual es adecuado. Dicho esto, la abrupta caída de precios en 2020 a consecuencia de la COVID condujo a una disminución de la inversión a nivel mundial. Como resultado, la oferta global es menor desde el punto de vista estructural. Ahora, a medida que la demanda se normalice, la capacidad de reserva de la OPEP debería ser inferior a la del período anterior a la COVID. Por consiguiente, los precios del petróleo probablemente se mantendrán en estos niveles más altos a corto plazo.


 


¿Cómo valora el mercado a estas compañías?


Craig: El dilema para las compañías petroleras es cómo llevar a cabo el proceso de descarbonización de forma rentable desde el punto de vista económico, y a qué ritmo y en qué medida. De momento, es demasiado pronto para saber cuál de ellas, si es que alguna lo consigue, tendrá éxito al ampliar los negocios con bajas emisiones de carbono mediante una economía atractiva.


Incluso para aquellas compañías comprometidas con impulsar las energías renovables, las matemáticas resultan extremadamente difíciles en cuanto al volumen de inversión necesario para desplazar los flujos de efectivo de los negocios petroleros heredados. Hasta que no se demuestre que la economía de bajas emisiones de carbono funciona, no creo que esas compañías obtengan una recompensa a sus esfuerzos.


La seguridad de los dividendos es una parte importante de la propuesta de inversión en el sector petrolero y, en última instancia, a todas estas compañías se las valorará en función del flujo de caja y el rendimiento de capital futuros.


Shell y BP, por ejemplo, recortaron de manera drástica sus dividendos hace un año y el precio de sus acciones se ha visto afectado. Creo que esto se debe en parte al escepticismo de los inversores acerca de la capacidad de estas compañías para reorientar sus negocios desde el petróleo a las energías renovables de forma rentable. Esto contrasta claramente con Chevron, por ejemplo, que ha manifestado que su compromiso con la obtención de dividendos sigue siendo una prioridad mayor que el rápido viraje hacia las energías renovables, para lo cual adoptará un planteamiento a más largo plazo.


 


¿Qué resultados cree que podrían alcanzarse en la próxima década?


Darren: A qué ritmo se producirá nuestro cambio social colectivo hacia una menor huella de carbono sigue siendo para mí una pregunta sin respuesta. Es probable que durante los próximos años la demanda de petróleo y gas continúe creciendo y que después se estabilice y comience a disminuir muy lentamente. La causa de este posible efecto reside en el actual sistema económico: los hidrocarburos siguen siendo la forma más barata de suministrar combustible a las sociedades y de hacer crecer sus economías. Esto no supondría una consecuencia perjudicial para las principales compañías petroleras, más allá de que se las siguiera considerando el problema y no la solución.


Otro escenario posible es que se desarrollen tecnologías adicionales de reducción de emisiones de carbono, que las tecnologías existentes se abaraten antes de lo esperado o que los países estén dispuestos a poner un precio considerablemente más alto a las emisiones de carbono. Una mayor presión para hacer descender la curva del coste económico contribuiría a que las compañías y la sociedad llevaran a cabo el cambio. Todavía no estamos donde debemos estar. Pero la gente reconoce en mayor medida que es necesario hacer más.


Las políticas gubernamentales también pueden influir en el índice de cambio por parte de las compañías petroleras y alterar los patrones de demanda de los consumidores, bien mediante requisitos de captación del carbono o mediante incentivos financieros para los consumidores que induzcan un cambio hacia energías alternativas. Por ejemplo, el plan Objetivo 55 propuesto por la Unión Europea pondría un precio a las emisiones generadas por el transporte marítimo y la aviación y prohibiría las ventas de nuevos automóviles con motor de combustión interna para 2035.


En potencia, las compañías petroleras cuentan con varias áreas sobre las que pivotar dentro de las energías alternativas. Por ejemplo, la cadena de valor de las energías renovables se asemeja al modo en que está estructurado el negocio energético. Pero los activos son diferentes, ya se trate de la producción de energía (p. ej., la construcción de parques eólicos marinos), del transporte de una forma particular de energía alternativa como el hidrógeno (p. ej., la construcción de canalizaciones) o de la distribución final a los clientes (p. ej., puntos de recarga de energía para vehículos eléctricos).


Mientras que las grandes compañías petroleras europeas se han centrado en la energía eólica y solar, otras como Chevron y Exxon Mobil cuentan con tecnologías de captación de carbono que podrían desarrollar. El hidrógeno y los biocombustibles ofrecen otra serie de oportunidades potenciales.


Por último, se necesita una gigantesca inversión en fuentes de energía alternativas si el mundo pretende alcanzar el objetivo de cero emisiones netas de carbono para 2050. En realidad, esto podría ser una enorme oportunidad para las grandes compañías petroleras, si fuesen capaces de encontrar una ventaja competitiva en materia de costes en una de estas áreas.


 


1. Fuente: Refinitiv Datastream. El cuadro muestra una escala logarítmica. Los precios del crudo se indican en el eje izquierdo. En el eje derecho se especifica el precio correspondiente al índice MSCI mundial de petróleo, gas y combustibles consumibles. Los datos reflejan el período comprendido entre el 13 de junio de 2014 y el 19 de julio de 2021. WTI: West Texas Intermediate


2. Fuente: RIMES, MSCI. Información a 30 de junio de 2021



Darren Peers is an equity investment analyst at Capital Group with research responsibility for integrated oil & gas in the US and Europe, oil & gas exploration and production in the US and Canada and oil & gas refining and marketing, as well as large-cap machinery companies in the US He holds an MBA from the Tuck School of Business at Dartmouth College and a bachelor’s degree in economics from Dartmouth College. Darren is based in Los Angeles.

Craig Beacock is an equity investment analyst at Capital Group with research responsibility for energy and as a small- and mid-cap generalist in Canada, as well as US and Europe integrated oil, midstream and oil refiners. He holds a bachelor’s degree in business administration from the University of Southern California. He also holds the Chartered Financial Analyst® designation. Craig is based in San Francisco.


Learn more about
Energía
Global
Manufacturero